Babel,una torre para llegar al cielo

CÁDIZDIRECTO/J.M.García Bautista.- “Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámosnos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».

Mas Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros».

Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie”. Este es el relato bíblico que nos habla de la misteriosa Torre de Babel que pretendía llegar al cielo y de la confusión de lenguas que Yavé lanzó sobre constructores y trabajadores.

Su ubicación hemos de fijarla hace más de 4000 años en la zona de Irak, donde –por ubicación- vamos a encontrarnos con todos los lugares con los que nos habla la Biblia o bien en sus cercanías. Es cierto que durante siglos se ha tenido por un hecho, o acontecimiento, legendario pero… ¿y si fuera realidad?

 Busquemos en la Historia

La Torre de Babel era un impresionante edificio que se estaba construyendo en algún lugar en torno a Baal Bek, se pierde en los textos sagrados las descripciones de este colosal edificio hasta que Heródoto nos narra en sus crónicas históricas como el rey persa Jerjes lo destruye –sus vestigios- en el año 479 a.C.

También nos cuenta del templo que: “es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de él se ve fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y uno de espesor. Sobre ésta se levantaba otra segunda torre, después una tercera y así sucesivamente hasta llegar a ocho torres”. Al final llegaría casi a medir 100 metros de altura.

Inicialmente estaba dedicado al dios Marduk, se le llamaba “la Etemenanqui”, y era “la casa donde se unen el cielo y la tierra”.

La Torre de Babel se tratará de un zigurat, una construcción muy características que los antiguos persas era expertos en su construcción. Los zigurats serían el equivalente a las pirámides de Egipto, pero también tenían una importante función ritual: centro de poder y energía mágica.

En el siglo XIX una expdición francesa trató de localizar las ruinas de Babel y creyeron localizarla en el zigurat de Borsippa.

En tiempos de Nabopolasar, siglo VII a.C. (625-605 a. C.) de dicen en una tablilla caldea: “Marduk, el gran dios de Babilonia, em ha ordenado colocar sólidamente las bases de la Etemenanqui hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo”.

En tiempos de Nabucodonosor: “ladrillos de esmalte azul brillante, es decir, estaba adornada del color del cielo para dar la impresión de que el edificio se perdía en el azul infinito”.

Ante la prepotencia del ser humano que trataba de equiparar y llegar al Cielo, Yavé ordenó la confusión de lenguas… (Génesis, capítulo 11).

Fue en el año 1913 cuando Robert Koldewey, a la sazón arqueólogo, halló una ciudad que creyó que podría tratarse de los restos de la torre de Babel… Según los estudios realizados pudo haber sido destruida y sucesivamente reconstruida, por asirios, arameos y caldeos.

Heródoto continúa describiendo el importante zigurat de esta forma: “Alrededor de todas ellas hay una escalera por la parte exterior, y en la mitad de las escaleras un rellano con asientos, donde pueden descansar los que suben. En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge Dios, según refieren los Caldeos, que son sus sacerdotes”.

En la actualidad sólo se conservan parte de las ruinas, cimientos, de la antigua construcción, sus casi 85 millones de ladrillos no han sobrevivido al paso del tiempo y de su propia Historia.