Casualidades increíbles del mundo de la Ciencia

Serendipias o hechos ocurridos por casualidad y, sin embargo, son asombrosos. Seguramente desconoce lo que le voy a descubrir, será un buen motivo de comentarios en reuniones con amigos por la alta curiosidad que despiertan.

Repasemos algunas de las serendipias más singulares que se han dado a lo largo de la Historia:

La invención de la Coca-Cola

Una de las bebidas con más consumidores del mundo es, sin dudas, la Coca-Cola; su fórmula dicen que sólo es conocida por muy pocas personas y su composición ha dado lugar a múltiples leyendas urbanas.

Sin embargo su creación fue del todo casual. Fue el químico John S. Pemberton quién escuchó hablar sobre las magníficas propiedades, y los efectos que tenía sobre los nativos, de la hoja de coca. En grandes alturas en Perú o Bolivia era masticada y junto con la saliva formaba un brebaje que era un estimulante y un digestivo, pero también se le daban cualidades afrodisiacas e incluso ayudaba a vivir más.

Pemberton, sabiendo de las cualidades de aquellas hojas las tomó, así como nuez de cola, lima, canela, etc. Y creó con ella un líquido que debía tener cierto poder terapéutico pero que lejos de lograrlo pues parecía no tener mayor incidencia en la salud del paciente.

Siguió experimentando y por error mezcló sus ingredientes que un líquido que no era agua y que daba un sabor insulso a la mezcla, aquel líquido era gaseosa, soda, y cuando todo se mezcló lo probó, las burbujas y el gas le daban un sabor ciertamente agradable.

Pemberton cambio su uso, de ser medicinal pasó a ser refrescante, y de ser restringido a pacientes pasó al gran público en entre el que tuvo gran aceptación y del que tomó nombre de dos de sus ingredientes: la nuez de cola y la hoja de coca, así nació –de casualidad- la Coca-Cola.

Alka-Seltzer

En 1928 el presidente de la empresa Doctor Miles Laboratories, Hub Beardsley, visitó las instalaciones del periódico local de la ciudad de Elkhart (Indiana), justamente en un periodo en el que la ciudad sufría un brote de gripe.

El presidente de la farmacológica observó como nadie en aquella redacción parecía tener o sufrir los efectos de aquella gripe, preguntó curioso y el director del rotativo le dijo que les había hecho tomar un remedio casero inventado por él: una mezcla de aspirinas y bicarbonato a partes iguales.

Hub Beardsley habló al regresar a los laboratorios con Maurice Treneer, químico, y realizaron una pastilla con esa combinación, era el año 1931 y había nacido, casi de casualidad, el Alka-Seltzer.

El Post-it

Común es utilizar, hoy día, pequeños trozos de papel adhesivo que dejamos pegados en lugares visibles con algún mensaje, nota recordatoria o cualquier otro elemento que debemos recordar, avisar o notificar. Esas notas reciben el nombre de post-it y tienen un origen de lo más casual.

Se encontraba en el laboratorio de la empresa 3M un químico realizando unas pruebas de componentes para la realización de un pegamento. Aquel nuevo pegamento debía tener unas propiedades que lo hicieran particularmente potente. Por olvido no añadió uno de los componentes básicos de la mezcla y lejos de tener un alto poder adhesivo aquel nuevo compuesto apenas pegaba…

La mezcla pasó al olvido pero fue rescatada por otro operario, un hombre de fuertes convicciones religiosas que solía marcar sus pasajes de la Biblia con trozos de papel pero que al abrir la Biblia solían caerse. Aquel hombro tomó aquel débil pegamento y un trozo de papel y marcó la página deseada. Abrió y cerró su Biblia y lejos de caerse el papel pues seguía allí en la página siendo retirado con facilidad y sin dañar el texto impreso en la Biblia.

Fue el origen casual de aquel débil adhesivo en el uso como marcado. El compuesto y la idea tuvo calado en 3M que decidió comercializar el famoso Post-it siendo hoy un elemento usual de nuestros despachos, libros y librerías.

La sacarina

Sucedió en 1879, ese día se iba a descubrir la sacarina en el laboratorio químico del estadounidense Ira Remsen, que tenía como colaborador a un joven apellidado Fahlberg.

Aquel día el joven ayudante almorzaba tranquilamente cuando notó un sabor dulzón en la sopa, intrigado avisó a la cocinera quién se acercó a robar la comida comprobando la veracidad de lo que afirmaba el ayudante.¡Aquello estaba dulce!

Rápidamente comprobó el sabor del pan y comprobó como, nuevamente, tenía el mismo sabor, ello llevó a pensar que debía tener un origen ajeno a la cocina. Así el científico humedeció con su boca su palma de la mano, la lamió, y comprobó que tenía el mismo sabor.

Intrigado comenzó a rebuscar por el laboratorio y concluyó que aquel sabor dulce provenía de uno de los experimentos que se estaban llevando a cabo en el laboratorio. Era una investigación sobre la hulla en busca de nuevos colores de reacción Un hallazgo de forma absolutamente casual y que recibió el nombre de Sacarina, tal y como quedó patentada.

Alexander Fleming

Rescato un trabajo anterior mío en el que hablaba de la penicilina: Hay descubrimientos que también tienen su origen en la casualidad y en algún suceso fortuito que hacen cambiar el devenir y el curso de la Historia. Es el caso de Alexander Fleming y el descubrimiento que abriría los caminos para encontrar remedios a muchas enfermedades que contabilizaban por miles a sus víctimas.

Corría el año 1922 cuando Alexander Fleming se encontraba en su laboratorio realizando mil y un experimentos. Estaba preparando un cultivo de bacterias para encontrar algún remedio. Tenía la vista cansada, había mirado una y mil veces aquel cultivo a “los ojos” del microscopio.

En una de aquellas visiones, ya con los ojos muy irritados, una lágrima se desprendió de los mismos cayendo en la placa del cultivo. Fleming no concedió mayor importancia al hecho y siguió con el cultivo y el ensayo hasta que cayó la noche y se retiró a descansar.

A la mañana siguiente tomó la placa con el cultivo y descubrió como en la zona donde había caído la lágrima se había creado un vacío, ello llevó a pensar a Fleming que debía tener algún elemento inmune. Se puso a investigarlo y descubrió como el elemento era lo que llamamos actualmente “lisozima” que elimina las bacterias sin perjudicar a los glóbulos blancos. Así descubrió un elemento tan importante como vital y salvador de cientos de miles, millones, de personas, y todo por casualidad.

¿Existen las casualidades o va todo un poco más allá de todo eso? Quien sabe.