El terror de las avispas parasitarias

/El mundo de la Naturaleza nos deja, en muchas ocasiones, ejemplos escalofriantes de lo que es la superviviencia y el daño que, “insignificantes” criaturas, pueden llegar a ocasionar.

Un ejemplo de ello son las avispas llamadas Cotesia rubecula y Cotesia glomerata que, cuando detectan el aroma en torno a determinadas plantas, bajan a darse un terrorífico festín teniendo como víctimas a las orugas de la mariposa de la col.
Detectan a la oruga y con su aguijón le introducen los huevos fecundados de las larvas, estas se irán alimentando del insecto hasta ser un zombi metamorfoseado por su parásito.

Lo curioso es que la oruga ha preparado una curiosa contramedia, así las avispan inyectan un virus que protege contra el sistema inmune de los lepidópteros a sus crías, la oruga cambia la saliva y el olor que se libera es diferente, eso hace que otra avispa asesina baje y ataque a las inoculadores del parásito de forma que la Lysibia nana pone sus huevos en la avispa de la mariposa de la col y se origina un hiperparasitoide.

Así las orugas tienen dentro de si a las larvas de la primera avispas y cuando estas forman el capullo y salen a la piel de las orugas las avispas hiperparasitarias o en el huevo en los capullos.

Hoy día, en la agricultura, son utilizadas como “control de plagas” con los agricultores.