Sorprendentes historias del maremoto de Cádiz de 1755

Cádiz es noticia a raíz del Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos como ya informó CÁDIZDIRECTO, un tsunami podría arrasar la costa gaditana y la ciudad y se trata de prevenir este tipo de incidencias que tendrían un efecto fatal.

No es algo que se prevea que pueda suceder a corto plazo pero, lo cierto, es que la Naturaleza es imprevisible y podría ser en cualquier momento. El último evento de estas características tuvo lugar en el año 1755 con el no menos famoso terremoto de Lisboa y que afectó, en gran medida, a la ciudad. Fue el 1 de noviembre de 1755 cuando el mismo Apocalipsis parecía haber llegado.

Cuentan las crónicas históricas de la ciudad que las aguas de litoral comenzó a retroceder, desde las murallas no daban crédito a lo que veían sus ojos, no comprendían lo que estaba pasando, “corría hacia atrás” como si el agua de secara y muchos pensaron que debía ser un castigo divino.

Era ese 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, y los que asistían a aquel espectáculo natural, atemorizados, decidieron ir, prestos, a sus hogares e iglesias, lo más rápido que pudieron huían de las proximidades de la playa sin saber bien de qué, sólo “algo muy raro le pasaba al mar”. Pero no tardarían en tener la respuesta: ante sus ojos un muro de agua de varios metros de altura corría, veloz, hacia la ciudad. El pánico se apoderó de todos e iba a arrasar la costa.

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Cádiz se vio seriamente afectada pero también otras poblaciones como Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Rota, Conil, El Puerto de Santa María, toda la costa onubense o la propia de nuestro país vecino, de Portugal. El terremoto tenía su epicentro en algún punto del océano Atlántico que avanzó, inexorablemente, hacia Lisboa (de donde toma su nombre) y que quedaría muy destruida por el mismo así como por un incendio que se cebó con las viejas casas de madera. El resultado fue la pérdida de miles de personas y una ciudad que debía ser reconstruida. Como es lógico, en otras ciudades europeas y africanas también se sintieron los demoledores efectos.

Milagro en Cádiz

Pero en Cádiz se puede decir que hubo un elemento que salvó a la ciudad de males peores como fue la muralla, unja muralla sólida que resistió el avance de las aguas y rompió la base de aquella ola gigante salvando a muchos gaditanos de una muerte segura. Los efectos, no obstante, se dejaron sentir en zonas tan populares como el barrio de la Viña y se vivieron circunstancias tan especiales como el milagro de la Virgen de la Palma.

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Cuentan que el sacerdote que oficiaba la misa sacó el estandarte a la calle junto a un crucifijo y las aguas llegaron “hasta las primeras cuatro esquinas inmediatas a la capilla”, en lo que es la confluencia entre Virgen de Palma con Cristo de la Misericordia. Un milagro que aún es recordado en la ciudad.

La junta de oficiales de La Palma se reunió el 14 de diciembre de 1755 y acordó que la Virgen saliera en procesión por su intercesión en los hechos de aquel día. Así, en un extracto del acta se recoge que “por parte de algunos de los concurrentes se hizo presente que siendo notorio el visible milagro que experimentamos de nuestra amantísima y protectora María Santísima de La Palma el día primero de noviembre próximo pasado (sic), pues fenecido el fuerte terremoto que se experimentó en nuestra ciudad (y en la mayor parte de este reino) sobrevino la alteración del mar, cuyas olas con mucha ferocidad inundaron el barrio de la Viña y hasta la calle de Capuchinos, y que habiendo sacado el guion de nuestra capilla a la calle y portada de ella, sin embargo de lo muy enfurecido que venía el mar se detuvo y retrocedió desde las primeras cuatro esquinas inmediatas a dicha nuestra capilla”.

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El agua, por el contrario, si llegó puntos de la ciudad donde otras personas se enfrentaron a la muerte o en localidades costeras donde los efectos fueron aún más devastadores.

Así el maremoto de Cádiz marcó una fecha en la Historia allá donde muchos miran a la muralla como ese elemento que salvó muchas vidas y donde los milagros también se obraron para evitar más muertes. Son las Historias de Cádiz, las historias del maremoto de 1755.