La gratificante anécdota de Velázquez y Felipe IV

/Su nombre real era Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor sevillano más conocido por ser eterno autor de Las Meninas.

Desde muy joven sabía que quería ser en la vida, entró a formar parte de la escuela de Pacheco, pintor de la época y su futuro suegro. Con 19 años estaba casado y pronto viajó a Madrid a comenzar una gran aventura.

En la corte del rey Felipe IV fue nombrado, con prontitud, Ujier de Cámara, no sin polémicas pues se rumoreaba que había cobrado por sus servicios como pintor antes de entrar en la Corte estando prohibida esa remuneración para obtener dicha distinción. Además no tenía un linaje noble, no era de la aristocracia,  por lo que el papa tuvo que intervenir con varias bulas para obviar las circunstancias anteriores.

Existe una anécdota, que entra en el terreno de la leyenda, en la que al finalizar el pintor el cuadro de Las Meninas, donde aparecía la familia real, el propio rey fue a ver concluida la misma. Felipe IV se acercó a la obra y le dijo a Velázquez: «Le falta un detalle», y el pintor, horrorizado, respondió: «¿Cual mi rey?». Felipe IV tomó un pincel y pinto sobre el pecho del autor una cruz, la de la Orden de Santiago, un alto honor que ambicionaba, quedando nombrado desde ese mismo momento. Algunos lo atribuyen que el detalle fue pintado tras su muerte, sea como fuera es una bellísima anécdota.

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Diego Velázquez murió el 6 de agosto de 1660 en el Alcázar de Madrid y enterrado en la iglesia de San Juan, en el siglo XIX fue saqueada por las tropas napoleónicas, siendo rehabilitada en el siglo XX y buscados sus restos, pero no se encontraron, tal vez porque fueran trasladados a su Sevilla natal secretamente.

El investigador Matías Díaz Padrón dijo sobre este particular: «mientras en otros países los grandes pintores están enterrados poco menos que en catedrales, en España no se conoce siquiera el paradero de la tumba de Velázquez».