La novena sinfonía, la sinfonía maldita

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Nunca la música se ha interpretado como una maldición, o al menos jamás ha tenido esa lectura. Sin embargo, en la música, se ha dado una curiosa circunstancia: salvo Beethoven nadie ha logrado componer nueve sinfonías sin fallecer.

Sin embargo hay autores muy prolíficos como Mozart con 41 o Haydn con 104. Pero la maldición llega desde que compositores como Anton Bruckner, Anton Dvorak, Alexander Galzunov, Ralph Vaughan Williams o Gustav Mahler murieron antes de terminar su novena sinfonía o comenzar a componer la décima.

Alma, la esposa de Gustav Mahler, era muy supersticiosa, y vivía angustiada porque su esposo decía que no viviría más allá de ver compuesta -más bien: escuchar compuesta- su novena sinfonía.

Shostakovich rompió el maleficio y compuso 15 sinfonías, pero él creía que aquella maldición existía, incluso hubo grandes compositores que fueron acortando su producción dotándola de mayor calidad para no llegar a la novena sinfonía, temerosos de la maldición. Así Shostakovich creo una obra menos espectacular en lugar de una gran sinfonía, pero logró esquivar al destino y a la parca musical.

Puede que sólo sean supersticiones, hechos que invaden la cabeza de estos grandes genios y que luego tiene pocos visos de realidad -por no decir ninguno- pero que, a ellos, les causaba un hondo pesar y mucha inquietud.