Nuevos fenómenos paranormales en el hospital Virgen del Rocío

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Por razones familiares, en los últimos días, he debido pasar un tiempo en el sevillano hospital Virgen del Rocío. En el interior del recinto sanitario, junto al familiar enfermo, el tiempo pasa lentamente y casi uno se aburre de no hacer nada, seguro que ha vivido esa situación alguna vez. Como consecuencia de ello se pasea o se espera sentado en uno de los asientos de las diferentes salas existentes en el edificio.

Estando en una de ella, a ciertas horas de la noche, tuve la oportunidad de conocer a una persona, trabajador/a del centro hospitalario que se acercó a mí, estaba enfrascado en la pantalla de mi teléfono móvil compartiendo en las redes sociales una determinada información, cuando aquella persona me interrumpió de forma amable: “¿Eres José Manuel García Bautista?”, mi lacónica respuesta fue “sí”, parco en palabras no por no querer atender a aquella persona sino por no estar en ese momento con ánimo para nada. No obstante su interés hizo que prosiguiera: “¿Sabes que aquí pasan cosas raras”. Y a partir de ahí le mostré en mi teléfono un artículo escrito sobre ese mismo lugar.

Aquella persona se sentó junto a mi -omito nombre y al servicio que pertenece- y me comentó: “estando en la zona de quirófanos me pasó algo que me dejó… Estaba acabando de retirar unas cosas tras una operación y al tomar una bolsa no pude con ella, pensé que se había enganchado en algo pero no había nada que la retuviera. Pensé que tendría mucho peso pero al mirar no había nada así. La solté y entonces la bolsa se movió… Me quedé de a cuadros. No era un movimiento simple, era como si alguien la arrastrara. Siempre se ha escuchado que en algunas zonas del hospital pasan cosas pero a mí jamás me había pasado nada. El susto fue enorme”.

Aquella persona tenía los bellos de punta mientras me contaba su experiencia, pero casi no había acabado cuando salió de uno de los pasillos otra persona a la mi confidente le espetó: “Ven, que quiero que le cuentes a este amigo, que se dedica a investigar cosas raras, lo que te pasó”. No sin reservas comentó: “Estaba en uno de los ascensores, me dirigía a la sexta planta, el ascensor se paró en la quinta. Era raro pues era de noche e iba nada más que yo dentro. Salí para ver si había alguien dentro y reculé hasta meterme dentro y pulsar de nuevo el seis. Entonces sentí un frío enorme tras de mi y cómo me faltaba la respiración. Me giré y vi una silueta, una especie de sombra negra o algo difuso que estaba allí… No vi el momento de salir del ascensor, se me hizo eterno, lo pasé muy muy mal”. Y no es para menos.

Hay una amplia campo de explicaciones y no seré yo quien tilde todo de paranormal ni quien quiera asustar a los trabajadores del centro sanitario, sólo soy un investigador, un cronista del misterio, pero las experiencias de estas dos personas se vienen a sumar a la de otros muchos trabajadores que han vivido encuentros inexplicables, en algunos casos traumáticos, con ‘seres’ o ‘formas’ que van más allá de su imaginación y racionalidad. Me queda analizar algunas inclusiones psicofónicas que grabé en mi móvil, en modo avión, interesantes palabras surgidas de la nada en un pasillo donde ha habido muchos ‘encuentros’, pero eso es ya otra historia.