Nuevos hallazgos sobre la momificación en el Antiguo Egipto

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.-El arte del embalsamamiento en el Antiguo Egipto era digno de elogio por el grado de perfeccionamiento que tenían en esa labor.

Se estima que se tardaba casi setenta días en transformar un cadáver en una momia allá donde se basaban en la vida eterna, el alma de la persona fallecida no se extinguiría si contaba con un cuerpo donde poder encarnarse. Pero esto no sería posible si no se sabía de la momificación y la llevaban a cabo expertos en ello.

Ahora ha sido una misión arqueológica germano-egipcia, trabajando en la necrópolis de Saqqara, excavado desde 2018 por el equipo del egiptólogo Ramadan Hussein, de la Universidad Eberhard Karls de Tubinga, en colaboración con el Ministerio de Antigüedades, cuyos descubrimientos reescriben el conocimiento que tenemos sobre el arte de la momificación.

Uno de los primeros datos es que se hacía bajo tierra, en un complejo fúnebre con distintas zonas dedicadas a la extracción de órganos, al embalsamamiento y a la sepultura; igualmente era un auténtico negocio.

La necrópolis contiene momias de personas ricas y pobres, así como pruebas de la existencia de catálogos de servicios funerarios y la calidad de los productos que ofrecían. Descubrimos que los embalsamadores tenían un gran sentido comercial. Reutilizaban las cámaras y revendían los sarcófagos para maximizar la capacidad del complejo”, decía Hussein.

El lugar donde se hacía todo el proceso estaba dotado de pozos de ventilación para librarse de los insectos, un inmenso quemador de incienso que actuaba como un sistema rudimentario de aire acondicionado y fumigación, varios canales de drenaje practicados en la roca para canalizar la sangre y otros líquidos corporales del difunto. Hasta 54 momias se han desenterrado.

A 30 metros de profundidad, en la base del pozo, se encontraron seis cámaras funerarias intactas de hace 2.600 años, de la Dinastía XXVI. Una máscara de momia de plata, con una pureza del 99%, la tercera de este tipo encontrada en Egipto, una tumba más escondida, separada del resto por un muro falso, con la momia de Didibaset, la primera enterrada con seis vasos canopos. “Esto es algo nuevo, nunca se ha visto nada así”, afirma Ramadan Hussein.

Otra de las seis cámaras mortuorias era de un enterramiento individual con un gran ataúd de piedra que en su interior contenía otro de madera, con restos visibles de las inscripciones y jeroglíficos. Tenía la momia de otra mujer, de nombre Tadihor de unos 45 años y alto rango social, enterrada con amuletos como el Ojo de Horus. Tres de las otras momias fueron identificadas como sacerdotes de Niut-Shaes, una misteriosa y desconocida diosa con aspecto de serpiente.

“Por primera vez, podemos hablar de arqueología de la momificación“, dice el director.