Ouija, más allá del contacto con los espíritus

CÁDIZDIRECTO.- La ouija es tenida por un juego, temido por unos y respetado por otros. Un juego de moda entre jóvenes que buscan nuevas emociones y el contacto con lo desconocido, con el más allá.

En los últimos tiempos programas de televisión como “Cuarto Milenio”, de Iker Jiménez, o la película “Ouija” han puesto de moda un fenómeno inquietante, que tiene sus raíces en la mente del ser humano y es donde deben buscarse las explicaciones, no obstante, siempre hay una parte del fenómeno difícil de explicar.

El sacerdote Manuel Acuña, exorcista oficial, manifestó que “la Ouija o juego de la copa es la puerta al mundo de los espíritus” y que “alrededor del 40 por ciento de los más de 200 exorcismos que llevo realizados, las víctimas de posesiones satánicas terminaron reconociendo que en algún momento participaron de estos peligrosos juegos”.

El fenómeno de la posesión es un fenómeno real que debe buscarse explicación en la psicología del individuo donde pueden llegar a sufrir consecuencias físicas, psicológicas y, por supuesto, espirituales.

Acuña explicaba que “habiendo practicado alrededor de 200 exorcismos, puedo afirmar que el 40 por ciento de los mismos sucede luego de haber realizado el juego de la ouija”, precisando que “generalmente las consecuencias no son al instante de haberlo llevado a la práctica, sino varios años después, esto es, porque se deja un portal abierto al mundo de los espíritus bajos” y añadió “lo que comienza como un juego termina en tragedia tanto en el campo afectivo, como también en el de la salud física y espiritual -dijo Acuña-. Los críticos de la ouija afirman que los que la usan no tienen control sobre el material reprimido que puede ser liberado y que, por lo tanto, pueden verse aquejados de psicosis.Tampoco tienen los usuarios ningún control cuando el tablero es empleado para hacer contacto con los espíritus”.

Fue un poco más allá Acuña, obispo de la Iglesia Luterana al afirmar que “tenemos pruebas de que este demoníaco juego sabe responder cuestiones que no están en conocimiento de los participantes, y es precisamente por ello la curiosidad que causa”, manifestando que “el inconsciente personal no es omnisciente, es decir, no es conocedor del futuro y por ninguna ley natural puede predecir. Por ello, no son respuestas automáticas sino dirigidas por un ente con personalidad que es atraído por los integrantes del juego”.

El exorcista quiso finalizar diciendo que “la puerta que este juego abre no es nunca una puerta a los ángeles, a los arcángeles ni a ningún ser de la corte celestial. Y como las almas que han muerto en la gracia de Dios reposan en su presencia, no pueden bajar a conversar con los vivos, menos aún si se los obliga. Quiere decir que todo contacto que se desarrolla a través de la ouija es un contacto espiritual con el mundo intermedio, de espíritus engañadores que están sujetos al diablo. Este mundo intermedio es habitado por espíritus de muertos que no están en la gracia de Dios y que buscan la perdición de los hombres”.

Se puede jugar a la ouija entendiendo que se trata de un juego, pero aquellas personas que tienen una psicología débil deben pensar si participar en una de estas sesiones o no.