Pasajes interesantes y desconocidos de la Historia

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La Historia, a veces, si no todas, es escrita por los vencedores y se dejan atrás trozos, partes, importantes, desconocidas y significativas.

Quiero descubrirles algunos pasajes de la Historia tan desconocidos como sorprendentes pues, en función de ellos, de la suerte o la casualidad, se puede perder o ganar un reino…

Fue el menudo emperador francés el que comenzó a utilizar los números como código de cifrado, de hecho fue Napoleón Bonaparte quién dio gran importancia a la criptografía en el campo de batalla.

Fue la clave del general Louis Suchet la que cayó en manos españolas, al tener la clave y en plena guerra napoleónica, los hispanos no tardaron mucho en saber todas las comunicaciones que tenía el Estado Mayor de Napoleón y, usándolo con gran inteligencia, lograron retomar dos fortalezas que habían sido conquistadas por los franceses.

Fue el general francés Charles Bardin, a la sazón historiador, quién en sus diarios afirma que las campañas de 1814 fueron malas para los intereses napoleónicos debido a la muerte de casi todos sus criptógrafos durante la retirada de Moscú en 1812. No había nadie que supiera interpretar los mensajes cifrados…

Si Napoleón quería comunicarse con el frente y con sus guarniciones, por ejemplo en Moscú (Rusia), el jefe del Estado Mayor napoleónico, el mariscal Berthier, enviaba el mensaje en leguaje normal. Bardin escribió sobre ello: “Quizá e futuro de Francia y el mapa de Europa dependieron entonces del uso de la criptografía”.

Claude Chappé diseñó, durante el reinado de Napoleón, una serie de postes altos con brazos movibles que eran colocados en las carreteras francesas del París hasta las fronteras por lejos que estuvieran. Cada poste era visible por un operador que veía, a su vez, otros dos, y que colocados debidamente originaba un mensaje; así se transmitió la noticia de la victoria desde Estrasburgo a París siendo doce horas más rápido que el sistema de comunicación normal.

Los franceses los llevaron a los países de Europa Oriental, el problema estribaba en que el mensaje era visible y cualquiera que aprendiera el código podría descifrar aquella comunicación abierta, visible, destinada a París.

Por un trono

El duque de Monmouth, junto con el duque de Argyl, tenía un plan urdido, en 1685, para derrocar al rey de Inglaterra, el rey Jaime. El plan contemplaba un golpe de efecto que fue debidamente informado mediante mensajes cifrados a todos sus colaboradores y conspiradores contra el rey. Pero aquellos mensajes cayeron en manos reales y descifrados y los traidores inmediatamente ejecutados…

Pero en el mundo de la criptografía, un error al descifrar, puede suponer un cambio radical al significado del mensaje y tomar decisiones sorprendentes e incorrectas. Algo así le ocurrió al elector de Brademburgo, Federico, a comienzos del siglo XVIII.

Federico poseía un ducado que quería convertir en reino necesitando que el emperador de Austria y del Sacro Imperio Romano diera su “bendición”. El emperador era de carácter imprevisible y cualquier propuesta podía ser tomada como un agravio y ser enviado al cadalso…

Federico enviaba abundantes misivas a su contacto en Austria para que lo tuviera informado del momento idóneo de viajar hasta allí y poder mantener una reunión con el emperador, todo ello en lenguaje críptico, utilizando números para referirse a las personas. Él, Federico, era el 24; el emperador el 110, y el padre jesuita Wolf el 116.

Federico recibió un mensaje, esperado, decía: “El momento es favorable, debéis comunicaros con el 110”.  No distinguía bien el número, no sabía si era un 0 o un 6, lo cual cambiaba el destinatario. Lo hizo al 116, al padre Wolf quién quedó perplejo ante la solemnidad de la misiva y se sintió orgulloso que alguien como Federico le pidiera ayuda para  convertir el ducado de Prusia en un reino, y el padre Wolf escribió abiertamente al emperador diciéndole: “Un príncipe como éste merece un premio, porque prueba su piedad rogando la ayuda de la Iglesia. Estoy halagado e impresionado por este ruego”.

La Iglesia presionó y este se vio obligado a aceptar la petición pasando a ser el ducado de Prusia en el reino de Prusia, y Federico, a partir de entonces, el rey Federico I de Prusia.

Si hubiera escrito al emperador hoy la Historia sería diferente.

Los códigos austriacos y rusos

A veces la criptografía es cuestión de observación y perspicacia. Así un criptógrafo austriaco se dio cuenta que los mensajes diplomáticos sin cifrar comenzaban de la misma forma: “Tengo el honor de informarle…”, así se preguntó si los mensajes encriptados comenzarían de la misma forma…

Estudio la composición de los mensajes cifrados y comenzaron a descifrar todos los códigos secretos del resto de países… Era el año 1914 y poseían el “Santo Grial” de la criptografía, los códigos del resto de naciones.

En Agosto de 1914 los alemanes envían a todos sus agentes y centros fuera de Alemania un me saje vía radio: “Un hijo ha nacido”. ¿De qué se trataba? En 1914 se produciría el gran desastre del ejército ruso… El primer y segundo ejército se encontraba en Galitzia y fueron aislados, la única vía de comunicación era la radio y todas las comunicaciones eran cuidadosamente cifradas ya que era conocedores de que los alemanes espiaban, y trataban de desencriptar, las comunicaciones.
Muchos de los códigos rusos fueron descubiertos y desarrollaron uno que no iban a usar hasta el periodo de guerra. Sólo un militar conocía la clave, el general Jilinsky que lo había entregado al general Rennenkampf del Primer Ejército. El Primer Ejército lo enviaba al Segundo Ejército cifrado, pero el éste no sabía descifrarlo por qué no tenían el código… ¿Consecuencias? No sabían interpretar los mensajes.

Los intentos por establecer y entender las comunicaciones fueron vanos, el general Jilinsky ya había destruido el código… Los dos ejércitos no pudieron coordinarse y fue un caos, comenzaron a enviar los mensajes sin cifrar, cosa que era tan peligrosa como no entenderse. Los alemanes, de la mano del general Paul Von Hindenburg temía que ambos ejércitos se unieran, ya que lo dejaría en inferioridad numérica.

Hindenburg fue informado que el enemigo estaba enviando los mensajes sin cifrar, analizaron los mismos y descubrieron que no era un truco para engañarlo, el mensaje entre Jilinsky y Rennenkampf decía: “estoy detenido por el momento y no puedo enlazar porque mi tren de suministros no ha llegado”. Conocedores de esta circunstancia Hindenbrug atacó, fue la batalla de Tannenberg que duró tres días y la victoria cayó del lado alemán.

Curioso… ¿Verdad? Pues sólo son tres ejemplos de todo lo que podemos desconocer de la Historia.