“Porfa… no tirar las colillas en la arena, sino en la basura. ¿Ok?”

CÁDIZDIRECTO / J.M.V. – No hay que ser especialmente observador para ver en algunas paredes, por muchos y variados puntos de la ciudad de Cádiz, carteles con mensajes que invitan a ser cívico en la playa y respetuoso con el medio ambiente.

El autor de los mismos, que pese a su trabajo en la sombra ya empieza a cobrar protagonismo en la calle y en las redes sociales, se llama Adolfo e invierte buena parte de su tiempo, y predicando con el ejemplo, tratando de concienciar a la gente.

Cada vez son más las playas que dicen adiós a los cigarros y el humo. Y no parece de extrañar teniendo en cuenta que las colillas son la primera fuente de basura del mundo.

Cada año se consumen seis billones de cigarrillos y en el 64% de los casos acaban en las calles o playas. Esto significa que 4,5 billones de colillas se acumulan suponiendo una grave amenaza para la biodiversidad.

Desde SEPAR aseguran que estos restos contaminan más que los envases de alimentos, botellas y otros plásticos, y  alertan del impacto de este tabaquismo “de cuarta mano”, detrás del consumo directo (primera mano), el tabaquismo pasivo (segunda mano) o los restos que el humo del tabaco deja en zonas donde se ha fumado (tercera mano).

Hay que tener en cuenta que gran parte de las sustancias nocivas del tabaco se encuentran en la boquilla de los cigarrillos, y se libera en el contacto con el agua. Esta contaminación puede acabar afectando a la cadena alimentaria y supone una grave amenaza para la biodiversidad.

Cada vez son más los países que están tomando medidas, y en países como Australia o Nueva Zelanda tienen papeleras específicas para colillas mientras que algunas ciudades como París tienen multas específicas para quien las tira al suelo.

A pesar de que la mayor parte cigarros que se venden actualmente llevan un filtro de acetato de celulosa, este es un  componente fotodegradable pero no biodegradable, por lo que los rayos ultravioleta provenientes del sol rompen el filtro suponiendo una grave amenaza para el medio ambiente.

En muchas playas de España ya está prohibido fumar. Por ahora no hay sanciones, pero esta iniciativa cada vez está más extendida. Sólo en Galicia hay decenas de arenales donde no se permite fumar.