¿Quien era el mago Merlín y sus hechizos mágicos?

CÁDIZDIRECTO.- Ha pasado la noche de San Juan, la noche mágica entre las más mágicas del año y cuando se habla de magia no se puede menos que recordar la figura del mago más legendario de todos los tiempos, el Mago Merlín, aquel que protegiera y sirviera al rey Arturo se ha convertido en un mito, para algunos se trataba de un personaje real, para otros no sería un personaje más llamado a recrear la épica de una época.

Fue Godofredo de Monmouth, en su ‘Historia Regum Britanniae’ quien ubica a Marlín en las narraciones del rey Vortigern y Uther Pendragon.

Uther Pendragon habría reinado antes que el rey Arturo y se establece un vínculo entre su figura, la de Merlín, el reino de Camelot y el propio rey Arturo.

Al mago habría que atribuirle diferentes hecho imposibles como la construcción del complejo megalítico de Stonehenge, el cromlech de la llanura de Salisbury o la transformación de Uther cuando tomó la apariencia de otra persona para entrar en la fortaleza de Tintagel y concebir allí a su hijo Arturo.

Fue Robert Boron, siglo XII, quien escribe el poema “Merlín” y comienza a ser aún más confuso desvelar la identidad del célebre mago. Se le dota de la cualidad de ver el futuro, de tener sangre del demonio y grandes poderes, y ya se le relaciona con el Santo Grial.

El Verdadero Mago

En el siglo XIII surgen obras, en prosa, que relatan las aventuras de Merlín, “Historia de Merlín”  o “Suite de Merlín” así como “Le morte d´Arthur” de Thomas Malory donde ya encarna la figura de un consejero muy cercano al rey Arturo y de cómo la hechicera Nimue lo encierra -mediante magia- en una cueva.

Posiblemente Merlín, de haber existido, fue un druida, un hechicero, tal y como se cita en Prophetiae Merlini y en Vita Merlini, unos poemas un tanto extravagantes, recuperando la memoria de Myrddin “el Montarás”, que era llamado también Merlín Calodenensis. Habríamos de viajar en el tiempo, al año 573 d.C. para encontrar vestigios sobre su figura en los Annales Cambriae.

En los textos del siglo XV Lailoken y Kentigern se recogen una tradición similar de origen galés.