Tecnología del siglo XXI y fenómenos paranormales

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Cuando el investigador se sumerge en una investigación, en un determinado lugar donde se dice que hay apariciones, manifestaciones paranormales, fantasmas, espectros y demás fenómenos inexplicables, va con todo un aparataje que puede diferir mucho en función de lo que se desee realizar como pruebas que demuestren la existencia o no de algo extraño en el punto sujeto a estudio.

Hay muchos tipos de investigaciones, algunas que no lo son cómo el ir a mirar o echar un vistazo a un lugar para realizar un vídeo, otras donde se pone todo en manos de una médium, vidente o sensible cuya función es establecer contacto con las pretendidas entidades que habita un determinado lugar, en otras se dispone de herramientas básicas –y clásicas- para tratar de captar lo imposible –cómo bien pudiera ser ir provisto de grabadoras y equipos de vídeo-, otros prefieren ir con tablas ouijas y demás arsenal esotérico –tan subjetivo como la médium- para establecer ese contacto. Cualquiera de los métodos anteriores merece todos los respetos máxime cuando no hay un manual descrito donde se diga cómo se debe investigar o actuar en cada caso así como estipular o tasar las capacidades sensoriales de la persona.

Entre esos métodos de investigación también está el disponer de la tecnología más actual para tratar de captar lo imposible, casos en los que se puede emplear esos recursos tecnológicos para buscar las respuestas ante lo desconocido. Entre el aparataje es conveniente destacar una serie de elementos que no está al alcance de todos pero que, igualmente, se usan en las investigaciones:

Libreta y bolígrafo (de siempre): para anotar ideas y datos importantes, poder realizar un mapa o plano del lugar, distribuir gráficamente el equipo o reflejar incidencias en la investigación que sean convenientes y que de otra forma puede que caiga en el olvido o sujeto a la memoria del experimentador e investigador.

Algo básico e imprescindible hay que llevar a las investigaciones: serenidad, calma, nervios de acero y mucha paciencia pues este tipo de fenómenos no se manifiesta siempre y mucho menos en nuestra primera experiencia de campo en cuando a investigación paranormal se refiere.

Cámara de vídeo: igualmente recomendable es llevar a las investigaciones una cámara de vídeo, aporta la grabación el registro de todo aquello que afecte a la misma y, llegado en caso y disponiendo –si lo tiene- de visión nocturna o “nightshot”, poder grabar en modo de noche captando todo aquello que el espectro de luz infrarroja capta y que el ojo humano o la visión normal de la cámara no capta. Además el audio puede sustituir, en un momento dado, a la grabadora teniendo todo al alcance de la mano. A la hora de analizar las imágenes se debe hacer con especial cuidado y teniendo en cuenta que cada segundo de grabación son 25 fotogramas a analizar donde en cualquiera de ellos puede surgir la imagen imposible que demuestre que algo extraño hay en ese lugar donde se investiga. Hay que tener en cuenta que estos aparatos son susceptibles a las temperaturas y que lo variable de la misma puede hacer que se capten o no determinadas anomalía como pudieran ser las denominadas “orbes” o esferas de luz que pueden tener desde un origen definido y natural (insectos, humedad, polvo) hasta otras más inexplicables.

Detectores de presencia: no fueron empleados, la primera vez, para detectar fantasmas sino para detectar a personas que pudieran estar perpetrando un fraude. Fue en el restaurante “Viandas” donde se comenzó a emplear bajo esa premisa, la sorpresa fue que los investigadores descubrieron que los equipos de detección saltaban sin motivo aparente. No sirve cualquier detector de presencia, deben estar calibrados para detectar algo físico de más de 40 kilos de peso. De la constancia y variables detectadas en una zona se podrá determinar si un lugar tiene algo susceptible de ser etiquetado cómo paranormal o no.

Rem-Pod: se trata de un artefacto que lleva una serie de detectores –de presencia, térmico, EMF o campos electromagnéticos- y una antena que hace de medio físico de contacto. Si algo existe en un lugar se le pedirá que toque el aparato o se aproxime a él para que salte de forma indiscutible, la puesta en marcha de los detectores delatará la presencia de algo invisible que está acercándose al aparato.

EMF: se trata de un detector de campos electromagnéticos, la alteración de los campos tiene una incidencia directa cuando se trata de fenómenos extraños. No hace falta un aparato de estos para detectar sus variaciones, bastaría con una simple brújula para saber de ello, no obstante en este tipo de aparatos podemos registrar las mediciones, siendo lo normal estar entre valores de 60 a 90, valores superiores son ya indicios de actividad extraña siempre y cuando podamos registrar otros valores complementarios.

Spirit Box: es una de las joyas de la moderna investigación paranormal, no deja de ser una radio abierta que no se detiene en ninguna cadena concreta, se puede elegir entre AM y FM y se puede regular el tiempo de escaneo entre cadenas siendo la ideal a 250 m/s. Cada cuarto de segundo irá saltando de dial, estando o no ocupado, creando una base acústica que servirá para materializar presuntas psicofonías –con todo el margen que ello deja y las dudas que puede suscitar-. Se establecerá una comunicación, bilateral, entre una persona consultante que realizará las preguntas en lotes de 12 o 25 preguntas, dependiendo de la cantidad de información coherente que facilita se determinará lo acertado de la sesión. No se debe esperar palabras fluidas salvo en ocasiones claras y se aconseja grabar las sesiones con una grabadora normal pues son más las psicofonías que se captan que las que se escuchan a simple oído.

Ovilus III: se trata de un aparato realmente curioso, tiene –como la Rem-Pod- una serie de detectores y un diccionario interno, cuando detecta “algo” comienza a lanzar palabras relacionadas con el lugar o lo captado dando, en muchas ocasiones, un mensaje coherente. Es una suerte de “Spirit Box” o “ouija electrónica” –cómo se la llama-.

Cámara térmica: su función es tratar de campar posibles entidades energéticas que están en un entorno y que nuestros ojos no pueden ver, son susceptibles de ser captadas por la cantidad de energía, de calor o frío, que desprenden ocasionando la alteración en el equipo electrónico y generando, en muchas ocasiones, imágenes espectaculares.

Son sólo algunos de los aparatos que encontramos en la investigación paranormal y que se aplican hoy día, depende del gasto y del nivel de la misma para poder disponer de estas máquinas que, en teoría, facilitan el trabajo.