Juancho Cadiz

La maravillosos años de la Tía Norica

CADIZ DIRECTO / Manuel Devesa.– A veces cuando uno cierra los ojos e intenta ponerse en la piel del niñ@ que alguna vez fuimos, es capaz aún de escuchar el murmullo infantil deseoso de que la función comience. Y es que mucho antes de que usted o yo naciéramos, la Tía Norica y Batillo ya estaban ahí…

Bendita salud la de la Tía Norica, que aunque se calcula que ya en 1815 tenía su propio teatro, a día de hoy la mujer sigue teniendo la misma agilidad que una mocita. Y aunque el aspecto de Batillo siga siendo el de un niño, ya les digo yo que tiene más años que Matusalén. Pero ¿quiénes fueron los creadores del espectáculo de la Tía Norica?

En 1893 una numerosa familia gaditana con la friolera de doce hijos a sus espaldas ya aparecen en la prensa como sus fundadores. El Nacimiento de la Tía Norica, una serie de peculiares autos con escenas de ángeles, pastores y hasta la anunciación de Jesús, se representa durante mucho tiempo en el Teatro Libertad, antes llamado Isabel II, en la calle Compañía.

El espectáculo termina con El Sainete de la Tía Norica donde se cuenta la cogida del famoso personaje por un toro por culpa de su nieto Batillo. Los personajes tocan con gracia temas de actualidad aludiendo en su día la llegada del ferrocarril a la ciudad o el aeroplano Garnier.

El derribo del Teatro en 1870 supone un duro golpe para los Montenegro que se ven obligados a deambular por diferentes locales para seguir representando sus obras. Su éxito es tal que pronto ciudades como Sevilla, Córdoba o Madrid tratan de imitarlos. En 1919 se pierde la pista a la familia.

Con el paso del tiempo y ante la imposibilidad de encontrar un lugar fijo en el que poder representar, Luis Chaves decide lanzarse a la calle construyendo una barraca desmontable capaz de albergar a doscientas personas.

A su muerte, Manuel Martínez Couto su yerno, se hace con la compañía introduciendo grandes novedades tanto en repertorio como personajes y se lanzan a viajar fuera de Cádiz. Por cierto que a los más curiosos les gustará saber que la Tía Norica llegó a ser interpretada por un hombre antes de la llegada de Rosario Núñez del Río. Hoy Manuela Quintana y Eduardo Bablé dan vida a abuela y nieto.

Los Rivas son los siguientes en hacerse cargo de la Tía Norica. Son los tiempos de la “Feria del Frío”. Una época en la que ni la guerra es capaz de hacer mella en las representaciones. A la Tía Norica la quiere todo el mundo: tanto monárquicos como republicanos. Aunque lo peor está por llegar.

A mediados del siglo XX y con la aparición de nuevos modelos de entretenimiento, va perdiendo fuerza aunque continúa a modo de tradición en el teatro de la calle Arbolí.

Sin embargo y lejos de caer en el olvido, el tiempo juega a favor de los títeres. En 1978 el Ministerio de Cultura decide comprar las marionetas originales para exponerlas en el Museo Provincial de Cádiz junto a los libretos originales. Aprovechando el interés ocasionado, en 1984 y ya con Eduardo Bablé a la cabeza, se hacen réplicas de las figuras originales con el objetivo de recuperar las representaciones. La Tía Norica recibe premios tan importantes como la Medalla al Mérito de la Bellas Artes en 2002 y viajan hasta Chile, Venezuela o Costa Rica para participar en sus famosos festivales.

Desde 2012, la compañía tiene su propio Teatro en la calle San Miguel aunque como algunos apuntan solo sea de nombre ya que a día de hoy deben seguir montando y desmontando cada vez que actúan y aunque se hizo como sala estable, solo se pueden ver en Navidades y durante el Festival del Títere.

kichi