“Un maltrato a la música” que cumple 20 años

CÁDIZDIRECTO/David de la Cruz.- Mediodía en la Plaza de la Cruz Verde. En una terraza, a la sombra, mientras bebe una cerveza, Karim Aljende, coordinador de Al Andalus Promociones (que pone en valor grupos nóveles gaditanos), hace lo de cada cuatro años: “Un repaso de cómo ha tratado el Ayuntamiento a la música de la ciudad”. Una reflexión que realiza ante de las elecciones locales y que cuelga en su blog en forma de artículo. Esta vez, el músico de la FRAC (Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz) y candidato en las listas de Ganar Cádiz en Común, se remonta hasta el año 2001 y la Movida Alternativa para concluir que durante 20 años se ha producido “un maltrato a la música”.

Hubo una época que cedían el espacio de la casa de la juventud para llevar a cabo los conciertos. Por entonces, nació la Asociación Akople Local, “con el objetivo de dinamizar una decena de bandas musicales nuevas de los locales de la Zona Franca que se encontraban totalmente ninguneadas”. Durante tres años, Akople Local, del que formaba parte Karim, asumió la gestión de los directos de la Casa de la juventud. “Nunca hubo tanto público en los conciertos como entonces. Nosotros conocíamos bien el panorama, lo que gustaba, lo que era bueno y sólo necesitaba un empujón”.

Letras independientes y reflexivas, “que no debieron gustar en el Consistorio”. Tanto que en el 2003, año de elecciones, se redujeron las actuaciones, que prácticamente desaparecieron un año después. “Cuando Eloísa Zilbermann pasó a ser delegada de Juventud finalizó la relación del Ayuntamiento con Akople Local. La razón es que éramos críticos, no encuentro otra explicación”, dice Karim que conserva en la mente el lleno del último sábado en la que fueron organizadores. Luego, apenas iba “una decena de chavales”.

Como en Cádiz no aceptaban ninguna de las propuestas que realizaban, inventaron el Circuito Provincial de Grupos Nóveles. Una iniciativa que se extendió desde el 2005 al 2010 y que movía a una cantidad inmensa de seguidores de la capital que se trasladaba hasta Olvera o Castellar para oír “algo distinto”. Al menos, “conseguimos un autobús que llevara a la gente”.

Entretanto, en la capital se  volvió completamente insostenible organizar nada “por el férreo control de la Policía Local”. Apenas, durante un par de años y bajo muchas presiones, se desarrollaba algún evento en la Fabrika, una asociación cultural autogestionada, ubicada en los Callejones. Como ejemplo, Karim se remonta a la noche del 30 de diciembre del 2007. Decidieron organizar un homenaje al Rock gaditano. El escenario: “El Estrella de Mar de Cortadura”. Incluso, lograron reunir al grupo Kambayá para que tocara después de diez años. Acudió algo más de un centenar de personas, era Navidad, fecha de reencuentros. “Pues bien, hubo un dispositivo de más de 40 policías que desalojó el espacio y multó a todo el que estaba allí. ¿A quién molestábamos con este evento?”.

Al día siguiente, los medios recogieron la postura del Ayuntamiento, que habló de “un cotillón ilegal, de más de 400 personas, incluso facilitaron “fotos de archivos del Estrella de Mar destrozado por un temporal, como si hubiésemos sido los asistentes”. Reaccionaron rápido. Se reunieron el 31 de diciembre y enviaron una nota de prensa en la que anunciaban que nacía  “Rock Gaditano en el Exilio”, el nombre de un evento “multitudinario y autogestionado (asistieron más de mil personas) en el que participaron hasta 14 grupos de Cádiz capital en la Caseta Municipal de Puerto Real”. Karim sonríe: “Como el exilio del Carnaval Chiquito”.

Tras el evento, una calma tensa. El Ayuntamiento en el 2008 inaugura el Centro de Música Joven La Báscula, que cuenta con cuatro salas de ensayos. “La gran mentira”. Pues asegura que se trata de un proyecto hecho “no destinado a los músicos”. Karim enumera las trabas para acceder a uno de los locales: “Tener menos de 30, que absolutamente todos los miembros de la banda sean de Cádiz capital…” Requisitos que reducen las opciones de usar un recinto así.

Con el 2009 regresan los problemas en forma de sanciones. “El ayuntamiento vuelve a dar un palo a los directos y reprime en una misma semana a media decena de locales, algunos tan históricos e importantes como el Cambalache Jazz club”. Por ello, crean el movimiento SED (Salvemos El Directo) que pedía a los consistorios ser menos estrictos en las ordenanzas contra los lugares que generaban música y pedía a la Junta de Andalucía que cambiara un matiz de la ley que “perjudicaba claramente a los establecimientos que ofrecían dicha actividad cultural”.

Recuerdos y experiencias que llegan hasta el momento en el que Karim Aljende se toma una cerveza al mediodía en la Plaza de la Cruz Verde. Y concluye: “Este equipo de Gobierno siempre ha ido contra la cultura autogestionada, ha llegado incluso a quitar las ganas a muchos músicos”. Habla de amigos que vendieron sus instrumentos, y otros, que emigraron a otros municipios para conseguir, simplemente, una oportunidad.

Casa de la Juventud 2003