Víctor Manuel Mainé: “Caminar un rato cada día es mi mayor regalo”

CÁDIZDIRECTO/David de la Cruz.- A pasos pequeños se gesta su historias. A pasos hacia delante y hacia atrás. Dependiendo del golpe o la suerte. Del capricho del destino. Hacia atrás nada más nacer. Cuando Victor Manuel (Cádiz, 1976) tan sólo era un bebé, los médicos le diagnosticaron Espina Bífida. Los tendones de sus pies no crecían al mismo ritmo que los huesos. “Los especialistas nunca llegaron a ponerse de acuerdo en mi nivel de afectación. Eran otros tiempos”.

Pasitos hacia atrás en las operaciones. En cada año de cura hasta cumplir el cuarto de siglo. En los dolores incomparables, en las caídas incontables, en la heridas que se transformaban en úlceras y nunca cicatrizaban. Pasitos -en diminutivo- hacia atrás. “A 50 operaciones me había enfrentado cuando sólo tenía 20 de edad”.

También contuvo la respiración y caminó hacia atrás hace catorce años. Cuando le arrebataron su pierna izquierda. Lo cuenta tranquilo, con naturalidad, sin quejas ni lamentaciones. “Había que amputar”.

Hace un año, el pasado mayo, le tocó a la derecha. Otro pasito hacia atrás. Sin resignación, con la cabeza alta, “porque de todo se sale”. Se sale aunque los médicos piensen que no, que es complicado, y aún así la mente se aferra en un sí gigante capaz de llevar la contrario a científicos y expertos. Pasito hacia delante.

Sin piernas, ni la derecha ni la izquierda, arrebatadas a la altura de la rodilla, Víctor pensó en correr. Pasito hacia delante. También en contar su historia. Otro paso más. En prescindir de bastones y muletas para cubrir una distancia corta. Víctor ha vuelto a caminar. Gracias a dos prótesis que se coloca unas horas cada día: “Para mí ese ratito que ando es mi mayor regalo”.

Pasitos hacia delante cuando acude cada jornada al gimnasio y se monta en la bicicleta. “No quiero engordar”. Y pedalea. A su lado siempre la silla de ruedas, vaya donde vaya, por si las fuerzas flaquean. Siempre consciente de las limitaciones, pero sin que se conviertan nunca en una obstáculo infranqueable.

Su meta ya la ha alcanzado. “Todo lo que venga está de más. Bienvenido sea”. Porque como él mismo dice: “Siempre hay tiempo para quedarse parado”. Para no intentar lo imposible.

Y apoyarse en la familia, en sus hombros, como única muleta imprescindible. Y en los amigos, la pareja, las compañía, con el otro brazo. Un bastón fundamental. Y la mirada al frente. Y las ganas de correr. También de contar su historia. Por ello, ha creado un Facebook donde cuenta su experiencia y anima a las personas que atraviesan por una situación similar a “luchar”. Con un vídeo ilustrativo del calvario que atravesó.

En el perfil de las redes sociales aparece en la foto de portada de pie. Erguido. Con prótesis en cada una de sus piernas. Caminando, a pasos pequeñitos, hacia delante.