Vivencias extraordinarias en la calle Santo Domingo de Cádiz

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Las personas más temerosas a los fenómenos paranormales son las más propensas, muchas veces por la sugestión, a que les ocurra un hecho inexplicable (para ellos), en otras es simplemente el fenómeno en si, el misterio, el que aborda al testigo, a la víctima, y le ocasiona una experiencia que jamás podrá olvidar.

Nos encontramos con una persona de fuerte carácter y firmes convicciones en cuya familia ya ha habido otros antecedentes de experiencias con lo desconocido. Vive en la calle Santo Domingo y algunos miembros de su familia “hablaban con los fallecidos”.

Así Inmaculada, que es su nombre, nos relataba: “De pequeña veía a mi bisabuelo al cual no conocí ya que falleció antes de que yo naciera, tenía sólo 40 años. Lo veía en la puerta de mi habitación, nunca me hablaba, siempre me miraba y miraba al techo… Nunca supe que significaba”. Aquellas primeras vivencias infantiles la inquietaban en extremo (hemos de darnos cuentas que era sólo una niña).

El tiempo pasó y cumplidos los 20 años se encontraba en una residencia  de estudiantes cuando iba a tener una experiencia muy perturbadora: “vi perfectamente como mi habitación era atravesada por un grupo de niños pequeños vestidos de una forma más bien antigua, con sombreros, tirantes, en fila india y detrás veía una forma negra con un vestido largo, no supe bien lo que era”, y prosigue “en ningún momento me dijeron nada. luego me entere que el edificio pudo tener algo que ver con monjas”.

En otra ocasión se encontraba con su marido y sus hijos viendo la televisión en casa “en un momento el bajo de mi camiseta literalmente voló…, como si metieras la mano debajo y voltearas la camiseta para llevarla a un lado. La reacción de mi marido fue tirar de la camiseta al ver que se iba sola y le costó trabajo, como si alguien la sujetara… Yo sólo sentí frío, mucho frío; mi hermano había fallecido poco tiempo antes”.

Hay personas que tienen una mayor sensibilidad a este tipo de fenómenos que otras, que son más perceptivas, en su caso desde que su abuelo falleció desarrolló esa capacidad. Ahora el hijo pequeño de un familiar tiene conversaciones con fallecidos de la familia y es capaz de predecir cosas que van a pasar. Quizás esa capacidad sea hereditaria -por un misterio de la naturaleza que desconocemos, o quizás el misterio toca con sus dedos a aquellas personas elegidas para estar en contacto con otra realidad que desconocemos y, en ocasiones, ponemos en duda.