Tere Torres, en la puerta de su 'Café de Levante'. Foto: Café de Levante.
Tere Torres, en la puerta de su 'Café de Levante'. Foto: Café de Levante.

Fallece la hija adoptiva de Cádiz Tere Torres, la costurera de la cultura gaditana

Fundadora de ‘El Vestuario’ y del mítico Café de Levante, fue la anfitriona de una época irrepetible

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Cádiz ha perdido a una de sus hijas predilectas y a una figura clave de su vida cultural desde los años 90. Teresa Torres Morgado, Tere Torres, ha fallecido en la tarde de este sábado 24 de enero.

La ciudad pierde de este modo a una de esas personas que aportan y suman desde sus diferentes facetas, pero siempre dispuesta a poner en marcha iniciativas de todo tipo.

Nacida en Sevilla en 1950, Tere Torres llegó a Cádiz en 1979 con una intuición clara: que la belleza podía ser también una forma de resistencia cotidiana. Aquel mismo año abrió El Vestuario, la primera tienda de moda moderna de la ciudad, un espacio que rompió moldes y maneras en un Cádiz todavía ajeno a ciertas audacias estéticas.

Su oficio de modista trascendía la costura. Cada vestido era una conversación, cada prueba una confidencia, y cada puntada una forma de cuidado. En torno a ella comenzó a formarse una pequeña comunidad unida por el gusto, la curiosidad y una manera distinta de mirar la ciudad.

En El Vestuario no solo se hablaba de telas o patrones. Se hablaba de la vida. Tere escuchaba con atención, medía con paciencia y aconsejaba con una elegancia natural que nunca imponía. Sin saberlo del todo, ya estaba cosiendo algo más grande: un tejido humano hecho de confianza, cercanía y sensibilidad. Cádiz empezó a reconocerse en esa forma de estar, serena y firme a la vez, que acabaría marcando una época.

El Café de Levante, un refugio para la palabra

En 1992, esa intuición volvió a encontrar su lugar. En la calle Rosario abrió el Café de Levante, un local pequeño que pronto se transformó en algo mucho mayor que un negocio de hostelería. El olor a café recién hecho, las mesas de mármol, la luz cálida y el murmullo constante crearon un ambiente propicio para la conversación y la creación. Durante más de treinta años, el Café de Levante fue un auténtico ateneo de la bohemia gaditana.

Por allí pasaron escritores, músicos y artistas como Fernando Quiñones, José Manuel Caballero Bonald o Paco de Lucía, pero también estudiantes, vecinos, viajeros y soñadores anónimos. Se hablaba de literatura, de música, de política, de la ciudad y de la vida.

Tere estaba, de una u otra forma, siempre presente, sin ocupar el centro. Anfitriona discreta pero firme, sabía cuándo intervenir y cuándo dejar que las palabras fluyeran solas. Su autoridad no venía del alzar la voz, sino del respeto que inspiraba.

La modista que vistió a Cádiz de alma

En 2022 fue nombrada Hija Adoptiva de Cádiz, un reconocimiento que aceptó con la humildad de quien nunca buscó honores. Ella misma decía que no había nacido allí, pero que Cádiz la había hecho suya. Y quizá por eso su legado no se mide en premios ni en cifras, sino en recuerdos compartidos, en conversaciones que marcaron vidas, en vocaciones culturales que encontraron refugio bajo su amparo.

La muerte de Tere Torres deja un silencio profundo en la ciudad. Pero también deja un hilo tendido que sigue uniendo a quienes compartieron mesa, palabra o mirada con ella. Cosió la cultura de Cádiz sin estridencias, con la precisión de quien sabe que cada puntada importa. Su huella permanece en el aire del Café de Levante, en la memoria colectiva y en esa forma elegante y generosa de entender la vida que convirtió lo cotidiano en algo perdurable.