Luces instaladas por Ximenez en la Plaza de San Antonio de Cádiz en la Navidad de 2024 y luces instaladas por Ximenez en el COAC 2026.
Luces instaladas por Ximenez en la Plaza de San Antonio de Cádiz en la Navidad de 2024 y luces instaladas por Ximenez en el COAC 2026.

Ximénez también reutiliza el alumbrado de Navidad en la plaza del Falla mientras sigue cobrando 1,9 millones al año

La repetición de montajes reciclados en el entorno del Falla refuerza las críticas a la forma de actuar de Ximénez en Cádiz

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La reutilización del alumbrado navideño de 2024 en la plaza de Fragela, la plaza del Falla, ha vuelto a poner en el foco (nunca mejor dicho) a Ximénez Iluminación y su política de volver a usar las luces o los diseños (algo completamente lógico y positivo) mientras pasa una factura de 1,9 millones de euros al año al Ayuntamiento de Cádiz.

La polémica no se limita al hecho de reciclar material, una práctica habitual y asumida en el sector, sino al contexto y al lugar elegido: el corazón del Carnaval durante el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC).

Pero es que además de la reutilización (o reacondicionar, como le dicen en los productos electónicos), el diseño elegido es casi de todo menos carnavalesco. Unas guirnaldas de colores (lo único que parece haber cambiado respecto a lo que usó en la plaza de San Antonio en la Navidad de 2024, como se puede observar en la imagen que acompaña a este artículo) poco o nada carnavaleras y ni tan siquiera un cartel alusivo a la celebración del Carnaval.

La contradicción es aún más evidente porque esta misma semana ha comenzado el montaje de la iluminación de Carnaval en otras calles de la ciudad y la diferencia es más que evidente. Un recorrido por esos puntos permite comprobar que, en general, los motivos instalados muestran un mayor cuidado estético y una inspiración más acorde con el espíritu festivo, lo que acentúa todavía más el contraste con lo ocurrido en la plaza del Falla.

El centro ahora del Carnaval, tratado como un espacio secundario

La plaza de Fragela no es,  evidentemente, un lugar cualquiera. A las mismas puertas del Teatro Falla, es el espacio que concentra la vida del Carnaval durante semanas, el punto de encuentro previo y posterior a las sesiones del COAC y uno de los escenarios simbólicos más reconocibles de la fiesta.

Precisamente por eso, la elección de un alumbrado reutilizado directamente de la pasada Navidad y en la propia ciudad, sin apenas adaptación y sin referencias claras al Carnaval, da una imagen de que Ximenez pasa de la ciudad. No se trata solo de repetir guirnaldas, sino de hacerlo en el lugar donde cabría espera un mayor esfuerzo creativo y una mayor atención al detalle.

El montaje instalado resulta genérico y podría encajar en cualquier otra celebración. En el entorno del Falla, sin embargo, esa neutralidad se interpreta como una falta de sensibilidad hacia el significado del espacio y del momento.

Y lo peor, no es la primera vez que las formas y el trato de Ximenez a la ciudad evidencian que, pese a que cobra 1,9 millones de euros al año, el alumbrado en Cádiz no es ni de lejos una prioridad para la empresa. Ni una segunda opción.

Reutilizar no es el problema

Y es que parece claro que el reciclaje y la reutilización del alumbrado no son, por sí mismos, negativos. Al contrario, pueden responder a criterios de sostenibilidad y de eficiencia económica.

La crítica surge cuando esa reutilización no se acompaña de una adaptación mínima al contexto ni se traduce en un ahorro para la ciudad. En este caso, el alumbrado empleado procede directamente de la campaña navideña pasada y se ha instalado en Carnaval prácticamente sin cambios visibles. Unos colorines.

Además, un diseño muy, muy similar ya se instaló en ese mismo lugar en el Carnaval de 2022. Esa vez, había un cartel alusivo y motivos más carnavaleros.

Alumbrado instalado en 2022 en la Plaza del Falla: Al menos había algunos motivos carnavalescos y un cartel alusivo.

Alumbrado instalado en 2022 en la Plaza del Falla: motivos carnavalescos y un cartel alusivo.

El resultado refuerza la percepción de que el esfuerzo disminuye mientras el coste del servicio permanece intacto.

Mismo coste

El contrato de alumbrado extraordinario que el Ayuntamiento de Cádiz mantiene con la empresa asciende a 3,8 millones de euros por dos años, lo que supone 1,9 millones de euros anuales, IVA incluido. Esa cifra cubre celebraciones como Tosantos, Navidad, Carnaval y otros eventos del calendario festivo.

La reutilización del material no ha supuesto ninguna revisión del importe. El precio se mantiene con independencia de que los diseños se repitan, se adapten mínimamente o se trasladen de una fiesta a otra dentro de la misma ciudad.

En ese contexto, la sensación que se transmite es que Cádiz paga como si cada montaje fuera nuevo, aunque en la práctica no lo sea.

Esto de la plaza del Falla no se interpreta como un hecho aislado. Llega después de una campaña navideña marcada por múltiples críticas a la forma de trabajar de la empresa en la ciudad.

Durante la instalación del alumbrado de Navidad se denunciaron marcas persistentes en el suelo, cableados apoyados en balcones y ventanas privadas sin autorización, actuaciones discutidas en espacios patrimoniales y daños materiales en viviendas. Episodios que alimentaron la percepción de un escaso cuidado tanto en el diseño como en la ejecución de los trabajos.

Entre ellos, la reutilización de lo que se llamó en Cádiz El Bosque Mágico, y que en Málaga en 2019 fue El Bosque de la Navidad.

Los parecidos alumbrados de Navidad de la calle Larios de Málaga en 2019 y de la Plaza de San Juan de Dios de Cádiz en 2025. Foto: redes sociales y Eulogio García.

Alumbrados de la calle Larios de Málaga en 2019 y de la Plaza de San Juan de Dios de Cádiz en 2025. Foto: redes sociales y Eulogio García.

La reutilización del alumbrado en la puerta del Falla se suma ahora a esa cadena de episodios y refuerza una idea que empieza a consolidarse: el problema no es puntual ni limitado a una sola campaña.

El debate de fondo no gira únicamente en torno al gusto estético ni a la novedad del alumbrado. Tiene que ver con el respeto a una ciudad que destina una cantidad muy elevada a este servicio y, especialmente, al Carnaval como una de sus señas de identidad más importantes.

Que otras zonas de la ciudad muestren estos días un alumbrado más cuidado y con guiños más acertados a la fiesta hace que la situación del entorno del Falla resulte aún más llamativa.

Antes incluso de que comience el COAC, el centro simbólico del Carnaval aparece iluminado con un montaje reutilizado y poco trabajado. Un detalle que, para muchos, resume un malestar que no se limita a esta vez.