Adiós a los baches y desniveles en la calle Fernando el Católico de Cádiz
El Ayuntamiento encara la recta final de una actuación condicionada por las raíces de los árboles y la protección patrimonial del entorno, con el tránsito peatonal y escolar ya restablecido con seguridad
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Una de las calles que arrastraba problemas de pavimento en el casco histórico de Cádiz está cerca de completar su transformación.
Las obras de Fernando el Católico han alcanzado aproximadamente el 85% de ejecución y la vía ya permite el paso seguro de peatones y escolares, según la información facilitada por el Ayuntamiento de Cádiz.
La intervención, desarrollada por Mantenimiento Urbano, ha tenido que afrontar un problema poco habitual: reparar los importantes desniveles del suelo sin dañar los árboles protegidos cuyas raíces habían contribuido al levantamiento del firme.
La actuación llega después de años de problemas en esta calle, que comunica la plaza de España con la zona de la plaza de Filipinas y la Punta de San Felipe.
El deterioro había dejado baches, desniveles y zonas con el pavimento en malas condiciones. La situación había motivado reclamaciones vecinales y problemas para quienes recorren a pie este punto de la ciudad, entre ellos escolares.
Una obra que ha obligado a elevar unos 20 centímetros la calle
La solución no podía limitarse a retirar el pavimento deteriorado y colocar uno nuevo. Las raíces de los árboles habían provocado levantamientos importantes y la intervención debía realizarse sin afectar a unos ejemplares sometidos a protección.
La alternativa ejecutada ha supuesto elevar aproximadamente 20 centímetros la cota de la calle. Ese cambio de altura ha obligado, a su vez, a adaptar diferentes instalaciones situadas bajo el pavimento, entre ellas las correspondientes a la red eléctrica, el alumbrado y el saneamiento.
Esta circunstancia explica parte de la complejidad de unos trabajos que comenzaron este verano. Antes del inicio de la actuación ya se había constatado que el crecimiento de las raíces estaba entre las causas del deterioro del firme y que la obra contaba con autorización de Cultura.
La intervención también ha cambiado el pavimento existente. La solución prevista sustituía el anterior suelo de adoquín y calzada portuguesa por hormigón, una decisión adoptada dentro de un proyecto que debía compatibilizar la mejora de la accesibilidad con las condiciones particulares de este espacio urbano.
La protección patrimonial condiciona los trabajos
Fernando el Católico se encuentra en un entorno especialmente sensible desde el punto de vista patrimonial. La zona forma parte del Conjunto Histórico de Cádiz y discurre junto al tramo de San Carlos de la Muralla, protegido como Bien de Interés Cultural. Esa circunstancia ha impedido abordar la reparación como una obra convencional.
El proyecto ha requerido tramitación ante los organismos competentes de la Junta de Andalucía en materia de patrimonio histórico. A esta protección se suma la de los árboles presentes en la calle, que debían conservarse durante la ejecución.
La combinación de ambos factores —patrimonio y arbolado— ha obligado a buscar una solución que eliminase los desniveles sin intervenir de manera perjudicial sobre las raíces. De ahí la elevación de la rasante y la necesidad de reajustar las infraestructuras existentes.
Los últimos trabajos se centran en garajes y remates
Con aproximadamente el 85% de la intervención terminado, el grueso de la obra está ejecutado. Los trabajos pendientes se concentran principalmente en los remates y en la adecuación de los accesos a los garajes afectados por la nueva configuración de la calle.
El cambio más importante para quienes utilizan diariamente Fernando el Católico, sin embargo, ya se ha producido. El tránsito peatonal puede realizarse con seguridad y se ha recuperado el paso de los escolares por una zona donde los desperfectos del pavimento habían provocado durante años dificultades para caminar y riesgo de caídas.
Las deficiencias de la calle y las demandas para que fueran corregidas estaban documentadas, al menos, desde antes del comienzo de las obras.
La intervención entra así en su última fase después de resolver el principal problema del firme, mientras quedan por completar actuaciones puntuales antes de dar por terminada la renovación de la vía.