una de las salas del Museo del Títere de Cádiz durante los trabajos de restauración, con andamios ligeros, paredes recién pintadas y bóvedas de piedra visibles. La fotografía muestra el proceso de mejora y el cuidado detalle con que se recupera este espacio patrimonial.
Una de las salas del Museo del Títere de Cádiz durante los trabajos de restauración.

Así será la renovación del Museo del Títere de Cádiz

El Ayuntamiento impulsa una reforma integral en tres fases para recuperar este espacio patrimonial y devolverle protagonismo cultural

Actualizado:

El Museo del Títere de Cádiz está viviendo una profunda renovación. Tras años de cierre parcial y falta de mantenimiento, el Ayuntamiento de Cádiz ha puesto en marcha una intervención integral que busca no solo reparar los daños causados por el tiempo y los temporales, sino también actualizar la narrativa expositiva y devolver al espacio su papel protagonista dentro del patrimonio cultural gaditano.

La Delegación de Cultura, dirigida por la teniente de alcalde Maite González, coordina el proyecto junto a la Delegación de Mantenimiento Urbano, encabezada por José Carlos Teruel. Las obras se estructuran en tres fases que abarcan 1.500 metros cuadrados de superficie y 18 bóvedas históricas, convirtiendo la remodelación en una de las más ambiciosas realizadas en los últimos años sobre un espacio museístico local.

En la primera fase, ya en ejecución, los equipos municipales realizan trabajos de reparación de cubiertas, resanado de muros, tratamiento de humedades, sustitución de pavimentos y pintura integral de las salas. La actuación incluye también la renovación de la iluminación interior, con sistemas de control lumínico que reducen la incidencia del sol sobre las piezas expuestas, favoreciendo su conservación y mejorando la experiencia de los visitantes.

El plan no solo atiende lo estructural, sino también lo simbólico. La nueva ambientación lumínica permitirá crear escenarios narrativos en cada bóveda, invitando a recorrer la historia del títere desde sus raíces artesanales hasta su papel contemporáneo en el arte escénico.

La segunda fase se centrará en la conservación-restauración de la colección permanente, compuesta por más de 500 títeres internacionales adquiridos en 2008 al coleccionista Ismael Peña. Cada pieza será objeto de una revisión técnica y restauración selectiva, con el fin de garantizar su estabilidad material y preservar sus valores históricos y artísticos.

Esta colección es una de las más relevantes de su tipo en España, al reunir marionetas, guiñoles y sombras provenientes de distintos países, desde Italia y Francia hasta México, Japón o Tailandia. Su recuperación permitirá devolver al museo su identidad como espacio dedicado a la investigación y difusión del arte titiritero.

La Tía Norica vuelve a casa

La tercera y última fase será la más esperada por los gaditanos. Tras años sin uso, la planta baja del museo reabrirá sus puertas con una exposición dedicada a la Asociación Tía Norica, una institución clave en la historia cultural de Cádiz. La colaboración entre el Ayuntamiento y esta entidad permitirá mostrar piezas originales, documentos, escenografías y títeres del legendario teatro popular gaditano, estrechamente vinculado al siglo XIX.

Esta cesión no solo revaloriza el contenido del museo, sino que lo convierte en un espacio vivo, donde tradición y contemporaneidad dialogan. Con ello, Cádiz recupera un lugar esencial para la transmisión de su identidad artística.

“Con estas obras —señala Maite González— queremos recuperar este espacio para los gaditanos, conservar su memoria y reforzar nuestra red de equipamientos culturales”. El proyecto del Museo del Títere se suma a la recuperación de enclaves como el Castillo de San Sebastián, el Museo de las Cortes y el Yacimiento Arqueológico de la Casa del Obispo, configurando una política cultural coherente que apuesta por la preservación del patrimonio.

El Museo del Títere, una joya arquitectónica integrada en el antiguo baluarte de la Puerta de Tierra, se prepara así para abrir una nueva etapa. Una etapa que combina la restauración patrimonial con la modernización museográfica, reafirmando la vocación de Cádiz como ciudad que honra su historia y mira al futuro a través de la cultura.