Autonomía Obrera pide “soluciones y responsabilidades claras” ante la situación del Gran Teatro Falla
El sindicato responde a la denuncia de UGT y asegura que la Jefatura Técnica de Electricistas no está pendiente de resolución, sino que fue adjudicada definitivamente el pasado 24 de julio
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Autonomía Obrera ha reclamado “soluciones y responsabilidades claras” ante la situación laboral y organizativa del Gran Teatro Falla después de la denuncia realizada por UGT.
El sindicato introduce, sin embargo, una precisión relevante respecto a lo expuesto por la otra organización sindical y asegura que el proceso de provisión de la Jefatura Técnica de Electricistas no está pendiente de resolución, sino que el puesto fue adjudicado definitivamente mediante el Decreto 2026/3065, de 24 de julio.
Ante la ausencia temporal del actual titular de la Jefatura Técnica de Electricistas, Autonomía Obrera considera que la cuestión no debe centrarse en “quién quedó primero o segundo en un concurso ya finalizado”, en referencia a la posibilidad planteada por UGT de que el otro aspirante asumiera provisionalmente esa responsabilidad.
La solución que plantea Autonomía Obrera pasa por que el Área de Personal adopte “cuanto antes” la fórmula legal necesaria para cubrir provisionalmente las funciones de la Jefatura. Al mismo tiempo, reclama el nombramiento temporal de un técnico electricista para completar la plantilla.
En lo que coincide con la preocupación expresada sobre las condiciones de la plantilla es en que la falta de una solución organizativa no debe terminar repercutiendo sobre los trabajadores. Autonomía Obrera sostiene que no pueden trasladarse estas carencias mediante “sobrecargas, problemas con permisos o restricciones de descansos”.
Las responsabilidades de Cultura y Fiestas en el Falla y el COAC
Autonomía Obrera también introduce diferencias a la hora de delimitar las responsabilidades sobre el Gran Teatro Falla y el Carnaval. El sindicato recuerda que el teatro pertenece a la Delegación de Cultura, mientras que la organización del COAC corresponde a la Delegación de Fiestas y Carnaval.
Según sostiene, el Concurso requiere necesariamente coordinación con los responsables y trabajadores del teatro al celebrarse en el Falla, pero las necesidades extraordinarias generadas por el COAC deben ser planificadas por quien organiza el evento.
El sindicato recuerda además que durante el pasado Carnaval ya defendió que le daba “exactamente igual quién ejerciera la regiduría” y que su preocupación era que no se produjeran intromisiones y se respetaran las funciones y competencias de los profesionales del Falla.
Autonomía Obrera señala que entonces denunció un problema de falta de personal en tramoya y asegura que esa situación ha mejorado con la incorporación de nuevos funcionarios.
Autonomía Obrera señala a Personal y Cultura
La organización sindical también responde a las cuestiones planteadas sobre la Dirección de Teatros. Autonomía Obrera señala que se trata de un puesto de libre designación y afirma que su actual titular fue nombrado cumpliendo los requisitos establecidos en la RPT y en la convocatoria que se encontraban vigentes.
A su juicio, deben ser “su gestión y resultados” los que permitan valorar su eficacia. Si se considera sindicalmente que el perfil o los requisitos de ese puesto deberían ser diferentes, Autonomía Obrera defiende que existen mecanismos para plantearlo, entre los que cita la negociación, la modificación de la RPT, las alegaciones o la impugnación.
El sindicato tampoco deja al margen la responsabilidad política por la situación actual. Autonomía Obrera señala que Función Pública y Cultura, las delegaciones que considera que deben dar solución al problema, recaen actualmente en Maite González.
Por ello, sostiene que si existen carencias organizativas derivadas de la ausencia temporal del jefe eléctrico, “tanto Cultura como Personal deben asumir su responsabilidad”. Durante el COAC, añade, Fiestas debe asumir la organización que le corresponde.
Autonomía Obrera cierra su posicionamiento advirtiendo de que “determinados intervencionismos y conflictos artificiales” no ayudan, a su juicio, ni al funcionamiento del Gran Teatro Falla ni a sus trabajadores.