Bruno García defiende los cambios en el tráfico por la obra de la calle Honduras y habla de “adaptarse” tras las protestas del Colegio Celestino Mutis
El alcalde asegura que el itinerario era seguro, admite que se buscó otra alternativa tras la movilización de las familias y sostiene que “recortar el tiempo se llama gestión”
El alcalde de Cádiz, Bruno García, ha defendido este viernes la gestión municipal de los cambios de tráfico provocados por las obras de la calle Honduras, después de una semana marcada por cortes, desvíos, protestas de familias del CEIP Celestino Mutis y continuas modificaciones en los itinerarios.
Preguntado por las quejas de las familias ante el paso de vehículos cerca del colegio, García ha admitido que las obras “son incómodas” y que, por la configuración de la ciudad, hay actuaciones que resultan especialmente complejas. En ese contexto, ha explicado que el Ayuntamiento inició una solución de tráfico, pero posteriormente vio que podía “mejorar” esa alternativa.
El alcalde ha defendido que el itinerario inicial cumplía “con todas las garantías de seguridad”, con presencia de Policía Local, vallado y cierre del tráfico en los horarios de entrada y salida del colegio. Aun así, ha reconocido que “una serie de padres” del Celestino Mutis no estaban de acuerdo con la medida.
Según ha señalado, las familias solicitaron autorización a la Subdelegación del Gobierno para manifestarse en el espacio por el que pasaba el tráfico y, una vez concedida, el Ayuntamiento buscó una alternativa. “Nos hemos adaptado a la situación”, ha resumido García.
La explicación llega después de varios días en los que el tráfico en el entorno de Honduras ha sufrido cambios constantes: primero con el corte de la vía, después con itinerarios alternativos puestos en marcha tarde, más tarde con protestas por el entorno escolar y finalmente con la reapertura anticipada de la calle.
García ha rechazado que el Ayuntamiento actúe “a imponer” o “a doblegar” y ha defendido que su papel es “tomar responsabilidades” y “gestionar”. En esa línea, ha sostenido que reducir el tiempo previsto de las obras también forma parte de esa gestión: “recortar el tiempo se llama gestión”.
Sin embargo, sus explicaciones no despejan todas las dudas abiertas durante la semana, especialmente sobre la planificación previa de los desvíos, la afección al entorno escolar seguro del Celestino Mutis y la sucesión de cambios que se han ido adoptando a medida que surgían las protestas y los problemas de tráfico.
El episodio de Honduras se ha convertido así en uno de los principales ejemplos de la tensión entre obras, movilidad y seguridad escolar en Cádiz, con un Ayuntamiento que defiende haber actuado con garantías y una oposición y parte de las familias que siguen señalando improvisación en la gestión.