Cádiz llena sus primeras jornadas sobre gatos comunitarios y pone el foco en una responsabilidad de los ayuntamientos
Las primeras Jornadas Felinas Autogestionadas completan su aforo con un programa sobre comportamiento animal, veterinaria, biodiversidad, salud pública y las obligaciones que la ley atribuye a los ayuntamientos
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Cádiz ha acogido las primeras Jornadas Felinas Autogestionadas, una iniciativa que ha reunido a personas cuidadoras y especialistas de distintas disciplinas para analizar qué implica realmente gestionar una colonia felina.
El encuentro, celebrado el 5 de septiembre con el aforo completo, ha situado en el centro del debate la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, el conocimiento científico y el papel de las administraciones locales.
La cita parte de una realidad conocida por quienes atienden diariamente a gatos comunitarios: cuidar una colonia va mucho más allá de proporcionar alimento.
Esterilización, seguimiento sanitario, conocimiento de la conducta de los animales, prevención de conflictos y control de la población forman parte de una tarea que requiere planificación y recursos.
De la arqueología a la consulta veterinaria
El programa buscó precisamente ofrecer una visión amplia. La arqueóloga gaditana Beda abrió las jornadas con una intervención dedicada a la domesticación del gato y sus diferencias respecto al proceso seguido por el perro, recurriendo a conocimientos procedentes de la arqueología y la genética.
Después llegó el turno del comportamiento animal. Mamen Muñoz abordó las características propias de la conducta felina y la necesidad de conocerlas para preservar el bienestar de los gatos y evitar actuaciones que resulten contraproducentes.
La perspectiva veterinaria también ocupó un espacio destacado. La Asociación de Veterinarios Felinos de Sevilla analizó el papel de las clínicas y de los profesionales veterinarios en los programas destinados a las colonias. La gestión sanitaria no es un elemento accesorio: la legislación estatal establece expresamente que los programas municipales deben incluir actuaciones supervisadas por profesionales veterinarios.
Las jornadas dedicaron además una ponencia a la Ley 7/2023. Lola García repasó el marco jurídico aplicable y las herramientas disponibles para proteger a los gatos comunitarios y reclamar el cumplimiento de las obligaciones administrativas.
Qué obliga a hacer la ley con los gatos comunitarios
La normativa estatal marca un cambio importante en el reparto de responsabilidades. La gestión de los gatos comunitarios corresponde a las entidades locales, que deben desarrollar programas específicos para las colonias felinas.
Entre las medidas previstas se encuentran el mapeo y censo de los animales, los programas de esterilización, el marcaje auricular, la identificación mediante microchip bajo responsabilidad municipal y un programa sanitario supervisado por un veterinario.
La ley contempla asimismo protocolos para gestionar conflictos vecinales y actuaciones de formación e información dirigidas a la población.
Ese marco explica uno de los asuntos que atravesaron el encuentro gaditano: el papel de las personas voluntarias. La colaboración ciudadana está contemplada por la propia normativa, pero las competencias atribuidas legalmente a las administraciones no desaparecen por la existencia de cuidadores dispuestos a participar.
La reivindicación de quienes impulsaron las jornadas es precisamente que esa colaboración no termine convirtiéndose en una sustitución de las responsabilidades públicas mediante tiempo y recursos económicos aportados de forma altruista.
Biodiversidad y salud pública entran en el debate
La sesión de tarde amplió el foco hacia dos cuestiones que suelen aparecer cuando se habla de gatos comunitarios: su relación con otras especies y la salud pública.
Mar Salguero abordó la biodiversidad y la necesidad de evaluar los posibles impactos ambientales mediante estudios y datos cuantitativos.
La propia Ley 7/2023 contempla que la gestión de colonias tenga en cuenta las posibles afecciones sobre la biodiversidad y establece excepciones para determinadas situaciones que afecten a fauna protegida o espacios naturales.
La programación incluyó también una intervención de David sobre desarrollo y conducta, centrada en el respeto a las diferentes etapas de crecimiento y a las características de cada individuo.
Una ponencia desde el ámbito de la enfermería cerró el encuentro poniendo el foco en las zoonosis y en la relación entre gestión responsable y prevención sanitaria. De esta forma, las jornadas conectaron bienestar animal, convivencia y salud pública dentro de un mismo problema de gestión.
El lleno registrado en esta primera edición ha llevado a sus organizadoras a plantear la experiencia como el punto de partida de una red de personas cuidadoras más formada y coordinada, con el conocimiento de la legislación y la formación especializada como principales herramientas.