Cádiz se consuela del Gordo de Navidad con un primer premio del Niño muy repartido
El 06703 deja décimos en Cádiz capital, Jerez, Sanlúcar y Algeciras
Cádiz se quedó sin el Gordo de la Lotería de Navidad, pero no sin premio. Apenas dos semanas después del sorteo del 22 de diciembre, la suerte ha vuelto a asomarse a la provincia con el primer premio de la Lotería del Niño.
El tradicional sorteo del 6 de enero ha dejado décimos en Cádiz capital, Jerez, Sanlúcar y Algeciras.
El 06703, agraciado con dos millones de euros a la serie, ha estado muy repartido a nivel nacional, pero en la provincia gaditana ha seguido un guion reconocible. No ha caído en administraciones desconocidas, sino en enclaves de venta constante, con clientela fiel y un volumen elevado de décimos y participaciones.
En Cádiz capital, el premio ha vuelto a pasar por la calle José del Toro, número 13. Conocido por todo el mundo como El Gato Negro, esta administración se ha consolidado como uno de los grandes símbolos de la suerte en la ciudad.
Su aparición en el reparto del primer premio del Niño no sorprende a los habituales: es uno de los puntos donde más se compra, donde más se comparte y donde la lotería forma parte de la rutina diaria.
Sin ir más lejos, en la pasada Lotería de Navidad de 2025 repartió dos quintos premios, sumando un nuevo capítulo a una racha que incluye el Gordo de 2023 y varios premios destacados en sorteos posteriores.
Una trayectoria que ha convertido a esta administración en referencia no solo para los gaditanos, sino también para visitantes que buscan llevarse un décimo “de los que siempre tocan”.
El mapa del Niño también ha pasado por Jerez, donde el número premiado se ha vendido en una de las zonas comerciales con mayor tránsito, y por Sanlúcar, en un estanco situado junto a la avenida del Puerto, a pocos metros del Bajo de Guía.
En Algeciras, el premio ha vuelto a aparecer en el entorno del Corte Inglés, otro de esos puntos donde el volumen de venta marca la diferencia.
Lugares distintos, ciudades distintas, pero una misma lógica: mucho movimiento, mucha lotería y premios compartidos entre decenas de personas. No se trata tanto de un décimo aislado como de una red de compradores que juegan juntos, reparten participaciones y convierten cada premio en una celebración colectiva.
La diferencia entre la decepción del 22 de diciembre y el alivio del 6 de enero también tiene mucho de emocional. La Lotería del Niño funciona como una segunda oportunidad, un sorteo menos épico, pero más cercano, que muchas veces corrige la frustración navideña.
El caso de El Gato Negro resume bien ese espíritu. No es solo una administración premiada, sino un lugar donde se compra durante todo el año, donde confluyen vecinos, turistas y trabajadores del centro, y donde el premio casi nunca es de una sola persona.