Cádiz ya cuenta en sus calles con 35 placas para recordar a víctimas de la represión del golpe de estado de 1936
Sitúan nombres, direcciones y biografías con códigos QR con la semblanza de cada una y se han creado dos rutas por la ciudad
Las calles de Cádiz, la represión tras el golpe de 1936, la implicación de la Diputación de Cádiz y el trabajo de la Asociación de Memoria Histórica confluyen en una intervención que transforma el espacio urbano en un relato visible. Un total de 35 placas recuerdan a personas ejecutadas, situando sus nombres exactamente en los lugares donde residían.
Cada placa incorpora un código QR que permite acceder a información biográfica. Este elemento digital amplía el alcance del proyecto, permitiendo conocer quiénes eran esas personas más allá de un nombre. Entre los casos aparecen perfiles muy diversos: desde trabajadores manuales hasta profesionales cualificados o empleados públicos.
Entre los casos aparecen perfiles muy distintos: desde Antonia Cabaña Casaña, cigarrera de la calle Sacramento afiliada a la CNT, hasta Ambrosio García Bancalero, albañil de la calle Rosario también vinculado al movimiento obrero (placa que aparece en la foto que acompaña este texto), o José Corripio del Rey, comerciante relacionado con Izquierda Republicana. Historias diversas que evidencian el alcance social de la represión.
El proyecto articula estas placas en dos itinerarios urbanos. El primero se sitúa en el casco histórico, con especial presencia en barrios como Santa María o La Merced. El segundo conecta espacios clave de extramuros, como la calle Trille o el entorno del cementerio de San José, donde se han localizado fosas comunes.
Esta estructura convierte el proyecto en algo más que una señalización: plantea un recorrido físico que permite entender la dimensión territorial de la represión.
Un proyecto sostenido por Diputación
El desarrollo de la iniciativa forma parte de un trabajo iniciado años atrás, vinculado a la localización y exhumación de fosas, así como a la posterior identificación de víctimas. En este contexto, la Diputación ha sido el principal soporte económico, financiando tanto actividades previas como la instalación de las placas.
Llama la atención que el proyecto haya salido adelante, por tanto, gracias al respaldo económico de la Diputación, que ha sostenido su desarrollo en distintas fases en lugar de la presencia del Ayuntamiento de Cádiz. Una implicación que adquiere especial relevancia al tratarse de una actuación en la capital gaditana, donde este tipo de intervenciones suelen recaer en el ámbito municipal y que, además, las princpales competencias de la diputación son con municipios de menos de 20.000 habitantes.
La iniciativa ha sido presentada en el Palacio Provincial con la participación del vicepresidente segundo de la Diputación y responsable del Área de Desarrollo a la Ciudadanía, Javier Vidal, junto al delegado de Memoria Democrática del Ayuntamiento de Cádiz y diputado provincial, José Manuel Cossi, así como representantes de la Asociación para la Recuperación y Divulgación de la Memoria Histórica de Cádiz, entre ellos su presidente, Felipe Barbosa, y su secretario, Eduardo Tovar.
El resultado final introduce una dimensión pedagógica clara. No solo se trata de recordar, sino de hacerlo visible y accesible para cualquier ciudadano. Las placas, los códigos QR y los recorridos configuran un sistema que conecta pasado y presente en el propio tejido urbano.
Cádiz pasa así a integrar su memoria histórica en sus calles, señalando lugares concretos y vinculando cada punto a una historia real.