“Cinco muertes en mes y medio evidencian que los recursos son insuficientes”: Apdha exige un giro en la atención a las personas sin hogar en Cádiz
La entidad denuncia el “protocolo de la vergüenza”, reclama alojamientos permanentes de baja exigencia y apuesta por el modelo Housing First
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) ha presentado este jueves su guía de recursos y su hoja de ruta contra el sinhogarismo en un contexto marcado por las cinco muertes de personas sin hogar registradas en Cádiz en apenas mes y medio de 2026.
La entidad exige un cambio “urgente y estructural” en la política municipal de atención al sinhogarismo.
Mamen Belizón, portavoz de la entidad, comenzó recordando que “en apenas mes y medio han fallecido cinco personas en nuestras calles, lo que evidencia que los recursos disponibles son totalmente insuficientes y no ofrecen condiciones adecuadas para una atención estable y digna”.
Belizón subrayó que esta precariedad provoca que muchos recursos sean rechazados por las propias personas afectadas. “No resulta razonable aceptar una alternativa que ofrece solo unos días bajo techo, tres, cuatro, una semana, para después regresar durante meses a la calle”, señaló, criticando también las normas estrictas y la obligación de desprenderse de mascotas y pertenencias personales.
Denuncia del “protocolo de la vergüenza”
La portavoz volvió a denunciar lo que la entidad denomina “protocolo de la vergüenza”, consistente —según explicó— en baldeos y desalojos reiterados en parques y espacios públicos. “Una cosa es mantener la limpieza, que es imprescindible, y otra muy distinta es expulsarlos de cada sitio que ocupan para ocultarlos de la vista”, afirmó.
Belizón sostuvo que en un primer momento el alcalde negó estos hechos y posteriormente se llegó a atribuir a la propia asociación la propuesta de dichos protocolos, algo que calificó de “totalmente falso”.
“Es un problema perfectamente solucionable. Las administraciones tienen la obligación y la capacidad de resolverlo destinando el gasto público a prioridades urgentes. La gente se está muriendo en la calle”, insistió.
Por su parte, Luisa Garrido aseguró que la situación supone “un fracaso de la sociedad” y defendió que “hay recursos, lo que no hay es voluntad política”. También apeló a la ciudadanía para que no permanezca impasible ante lo que está ocurriendo.
Garrido explicó que ya en 2021 la entidad elaboró una guía de recursos para personas en situación de vulnerabilidad en la Bahía de Cádiz y La Janda, concluyendo que la mayoría de los dispositivos son privados, están fragmentados y responden a una lógica asistencialista en lugar de integral. “La situación no ha mejorado”, afirmó.
Las reivindicaciones: techo inmediato y modelo integral
Entre las principales demandas, Apdha plantea garantizar “un techo a la mayor brevedad posible a todas las personas sin hogar”. Según recordó Belizón, el último censo municipal cifraba en 117 las personas sin hogar en Cádiz, por lo que considera que “es perfectamente posible si se priorizan debidamente los presupuestos”.
La entidad exige la habilitación urgente de espacios residenciales de baja exigencia abiertos 24 horas los 365 días del año y el fin del sistema de rotaciones que devuelve a las personas a la calle tras unos días de estancia.
Asimismo, reclama el impulso del modelo Primero Vivienda (Housing First), que consiste en proporcionar una vivienda estable como punto de partida para la intervención social y sanitaria individualizada. “Está dando muy buenos resultados en Europa, Estados Unidos y también en España”, señalaron.
Otras medidas incluyen el refuerzo del equipo de calle —actualmente solo existe uno en Cádiz—, la creación de un equipo específico de salud mental coordinado con los servicios sanitarios, la municipalización de los servicios de atención, recursos poshospitalarios para evitar altas médicas con retorno directo a la calle, campañas contra la aporofobia y la actualización del censo municipal, cuyo último dato es de 2023.
“Se puede hacer. Lo que pasa es que no hay interés”, concluyó Belizón, insistiendo en que el sinhogarismo no es una realidad inevitable, sino una cuestión de prioridades políticas.