Colectivos feministas critican que el 8M en Cádiz se haya convertido en una “agenda cultural”
La manifestación del 8M convocada por los colectivos fue seguida por unas 2.500 personas, según cifras de la Policía. Foto: Eulogio García

Colectivos feministas critican que el 8M en Cádiz se haya convertido en una “agenda cultural”

Las asociaciones cuestionan el enfoque institucional de la jornada y recuerdan que el Pleno aprobó colocar la bandera feminista en la plaza de Sevilla, que no se izó

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El desarrollo del 8M en Cádiz ha reabierto el debate dentro del movimiento feminista sobre el papel de las instituciones en esta jornada. El claro constraste entre el seguimiento de la convocatoria institucional, que el Ayuntamiento insistió era del Consejo Municipal de la Mujer, y la manifestación de los colectivos parece refrendar esa sensación.

Algunos colectivos cuestionan que la programación municipal haya convertido el Día Internacional de la Mujer en una agenda de actividades culturales y recuerdan que medidas simbólicas aprobadas por el pleno, como la colocación de la bandera feminista en la plaza de Sevilla, no se han materializado este año.

Las críticas apuntan a que el 8 de marzo corre el riesgo de diluir su dimensión política cuando se convierte en una agenda de actos, exposiciones o eventos culturales impulsados desde las administraciones. En este sentido, recuerdan que el origen de la fecha está ligado a la reivindicación de derechos laborales, sociales y políticos para las mujeres.

En esta línea se pronuncia también la abogada, activista y portavoz de Cádiz Abolicionista, Maica Romero, quien en un artículo de opinión publicado recientemente advertía de este desplazamiento del enfoque reivindicativo hacia una programación institucional más cultural.

“La cultura es necesaria. Las mujeres en la cultura merecen visibilidad y recursos. Pero el 8M no surge para programar actividades”, señala Romero, que defiende que la jornada debe servir para “señalar desigualdades estructurales y exigir transformaciones reales en las políticas públicas”.

Según esta visión, cuando el Día Internacional de la Mujer se convierte en un calendario de actividades puede terminar transmitiendo la idea de que la igualdad es una cuestión cultural o simbólica, y no una cuestión estructural que requiere decisiones políticas y medidas concretas.

Dos convocatorias durante el 8M

El debate se produce además tras una jornada del 8 de marzo marcada en Cádiz por la existencia de dos convocatorias diferentes.

Por un lado, el Consejo Municipal de la Mujer celebró el acto institucional en la plaza del Palillero, donde se leyó un manifiesto a cargo de Rosa María Núñez, presidenta de la asociación Las Desamparadas, ante algo más de un centenar de personas, entre ellas representantes municipales.

A la misma hora, la Comisión 8M convocó una manifestación que partió desde la plaza Asdrúbal y recorrió la avenida principal de la ciudad hasta la plaza de San Juan de Dios. La marcha reunió a unas 2.500 personas, según estimaciones de la Policía Nacional.

Para algunos colectivos feministas, esta doble convocatoria refleja también las distintas formas de entender el sentido del 8 de marzo entre el ámbito institucional y el tejido asociativo.

La bandera feminista que no se colocó

Entre las críticas expresadas por algunos sectores del movimiento feminista también se encuentra la ausencia de la bandera feminista en la plaza de Sevilla durante la jornada del 8M.

El pleno municipal había aprobado colocar este símbolo en el mástil de la plaza con motivo del Día Internacional de la Mujer, un gesto que finalmente no se materializó este año y que algunos colectivos consideran significativo dentro del debate sobre el papel institucional en esta jornada.

Para estas asociaciones, los símbolos en el espacio público forman parte también de la visibilización de la lucha feminista y de la voluntad política de las administraciones para respaldarla. La ausencia de la bandera en el lugar previsto ha sido interpretada por algunas voces críticas como otro elemento que ha alimentado el debate sobre el enfoque institucional del 8M en la ciudad.