Cuando el Cádiz CF dejó de necesitar Estadio Carranza: del "sentimiento del cadismo" a JP Financial Estadio
El Cádiz CF convirtió Carranza en una cuestión de identidad y acabó renunciando al expediente tras asegurar el patrocinio de JP Financial para el estadio
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"La potestad sobre el nombre del estadio es municipal". Aquella fue una de las primeras respuestas de Manuel Vizcaíno cuando el anterior equipo de Gobierno decidió cambiar oficialmente la denominación de Ramón de Carranza por Nuevo Mirandilla en aras de la Ley de Memoria Democrática.
El presidente del Cádiz CF insistía entonces en que era una competencia exclusiva del Ayuntamiento y evitaba entrar en el debate. Con el paso de los meses, sin embargo, el club no solo terminó pronunciándose, sino que acabó impulsando el expediente para recuperar el nombre Carranza.
Dos años después, la propia entidad ha desistido de aquella petición. Entre una posición y otra apareció un nuevo nombre: JP Financial Estadio.
Durante casi dos años al Cádiz CF, a su presidente Manuel Vizcaíno y a su vicepresidente Rafael Contreras se les llenó la boca hablando del sentimiento del cadismo, de la memoria colectiva y de la importancia de recuperar el nombre Carranza.
Aquella reivindicación llegó a presentarse como una cuestión de identidad para una parte importante de la afición. Sin embargo, el discurso cambió radicalmente cuando el estadio encontró un patrocinador comercial.
Como dice el viejo refrán, "poderoso caballero...". Y, en este caso, don dinero llegó de la mano de JP Financial. Llegó el comandante y mandó parar...
Del expediente al desistimiento
Fue el propio Cádiz CF quien solicitó formalmente al Ayuntamiento que iniciara el expediente para recuperar el nombre Carranza. El Gobierno municipal aceptó aquella petición en el verano de 2024 y abrió un procedimiento que acabaría convirtiéndose en uno de los asuntos más polémicos del mandato de Bruno García.
Durante meses, el club defendió que Carranza había trascendido hacía tiempo la figura de Ramón de Carranza y que representaba una parte esencial de la identidad del cadismo. Mientras tanto, el Ayuntamiento intentaba encontrar una salida jurídica que permitiera recuperar aquella denominación sin entrar en conflicto con la Ley de Memoria Democrática.
Pero el expediente comenzó a complicarse. Llegaron los informes, las advertencias de asociaciones memorialistas, los escritos del Gobierno central, las dudas expresadas incluso desde el área municipal de Memoria Democrática y las reclamaciones de transparencia sobre un procedimiento que nunca terminó de avanzar.
JP Financial cambió el escenario
El giro de guion y de posicionamiento llegó en marzo de 2026. El Cádiz CF anunció el acuerdo por el que el estadio pasaría a denominarse comercialmente JP Financial Estadio durante los partidos y eventos organizados por la entidad.
Apenas unas semanas después, el propio club comunicó oficialmente al Ayuntamiento su desistimiento de la petición para recuperar el nombre Carranza. Ya lo de defender la memoria del cadismo y esas cosas habría caducado, se supone, o de otra forma no se termina de entender. Donde dije digo... siguiendo con los refranes.
La explicación ofrecida por la entidad fue que la existencia de una denominación comercial contribuía a rebajar la tensión generada alrededor del debate y hacía innecesario reabrir una discusión que, según defendía el propio club, no favorecía la convivencia.
Aquella decisión dejó al Ayuntamiento sin el principal impulsor del expediente (o sin su colaborador necesario) y parece que todo acaba desembocando en su cierre definitivo, a falta del anuncio oficial.
Una solución que ya estuvo sobre la mesa
La paradoja es que una fórmula muy similar ya había sido planteada años antes por el anterior equipo de Gobierno municipal de José María González Santos, Kichi.
Antes del proceso por el que el nombre oficial pasó a ser Nuevo Mirandilla, el Ayuntamiento ya le propuso propuso la posibilidad de comercializar los derechos de denominación del estadio y no solo durante los eventos deportivos, sino de manera permanente. A cambio, parte de esos ingresos irían al deporte base de la ciudad.
Entonces el Cádiz CF no llegó a materializar ningún acuerdo de patrocinio para el estadio.
Y no fue precisamente por falta de escaparate. El club militaba entonces en Primera División, con una exposición mediática muy superior a la actual y con el vicepresidente Rafael Contreras al frente del área encargada de desarrollar nuevas líneas de negocio e ingresos más allá de la competición deportiva.
El primer gran contrato de naming terminó llegando años después, ya con el equipo en Segunda División y con el debate sobre Carranza plenamente abierto.
Igual ahora que Contreras ha amenazado en redes con dar lecciones de gestión de un club explica cómo no pudo lograr un patrocinador para el campo de un equipo en primera y si ha llegado en este momento.
Del sentimiento al negocio
Resulta difícil no apreciar el cambio de prioridades. O quizás, sean las mismas, pero el club disimula menos.
Durante casi dos años el Cádiz CF convirtió Carranza en una bandera identitaria, apeló al sentimiento del cadismo y situó el nombre del estadio como un elemento irrenunciable de la memoria colectiva de la afición. Sin embargo, una vez asegurado un patrocinador para la instalación, aquella reivindicación desapareció del discurso institucional prácticamente de un día para otro.
Se arrogaron esa potestad de defender la historia del cadismo (Manuel Vizcaíno cumple el 1 de julio 12 años como presidente y Rafael Contreras ha cumplido cinco como vicepresidente, sin que a ninguno se le conocieran episodios de cadismo anteriores) y ya no se ha vuelto a hablar del supuesto carácter irrenunciable de aquella denominación (solo la plataforma Estadio Carranza sine enarbolando esa bandera). Carranza dejó de ser imprescindible para Vizcaíno y Contreras cuando apareció JP Financial.
Mientras tanto, Sportech sigue avanzando
La renuncia al expediente coincide además con otro momento importante para la estrategia empresarial del Cádiz CF.
Mientras el debate sobre el nombre del estadio desaparecía de la agenda del club, el proyecto Sportech continuaba dando pasos con nuevos convenios urbanísticos y avances administrativos en El Puerto de Santa María. Allí se levantará el futuro recinto de eventos que también llevará el nombre comercial de JP Financial Arena.
El contraste resulta llamativo. El nombre Carranza, presentado durante meses como una cuestión de identidad, terminó cediendo el protagonismo a una marca comercial prácticamente desconocida y sin presencia en Cádiz (solo una lona en la calle Nueva durante algunas semanas) que hoy identifica tanto el estadio durante los partidos del Cádiz CF como el futuro recinto llamado a convertirse en una de las piezas centrales del proyecto empresarial de la entidad.
Al final, el estadio sigue llamándose oficialmente Nuevo Mirandilla. Solo ha cambiado el nombre que aparece los días de partido. Y también el discurso de quienes, hasta hace apenas unos meses, defendían que Carranza era una parte irrenunciable del sentimiento del cadismo. El discurso o el silencio, porque el Cádiz CF de eso, ni pío...