Cucarachas, ratas y dos cunas donde no cabe un armario: la vida de una madre con dos niños de 2 años en un piso de Procasa
Una gaditana de 36 años vive con su madre y sus dos hijos en una vivienda del barrio de Santa María. Asegura que lleva seis años intentando conseguir un cambio: "Quiero salir de ahí cuanto antes"
En la habitación hay dos cunas. El armario no está porque, sencillamente, no cabe. "Si meto un armario, no me caben las cunas", explica esta madre de 36 años que vive con sus dos hijos de 2 años y su madre en un bajo interior de Procasa en el barrio de Santa María, en Cádiz.
Según relata, apenas entra luz natural, las humedades reaparecen constantemente en las paredes, encuentra cucarachas en la vivienda y escucha ratas sobre el techo. Incluso llegaron a sacarle un esqueleto de uno de estos animales. Lleva seis años intentando conseguir un cambio de casa. A todo ello se suma una situación personal delicada, por la que prefiere que no aparezcan su nombre ni otros datos que puedan identificarla.
La vivienda tiene, según explica, unos 50 metros cuadrados y dos habitaciones. La falta de claridad obliga a mantener una lámpara encendida prácticamente durante todo el día, desde que se levantan por la mañana hasta la noche. Fuera puede ser de día. Dentro, necesitan encender la luz.
La falta de espacio se hace especialmente visible en la habitación que comparte con sus hijos. Allí están las dos cunas y la ropa guardada en cajas de plástico porque, asegura, no hay sitio para un armario.
Los niños ya caminan y juegan por el suelo. Por eso las cucarachas se han convertido para ella en algo más que una plaga desagradable. Teme que un día los pequeños encuentren una antes que ella y se la lleven a la boca. "Los niños están en el suelo porque ya andan y ven algún bicho en el suelo, lo más probable es que lo cojan", explica.
Asegura además que las cucarachas han llegado hasta los puntos de luz y las lámparas. Y sobre sus cabezas, dice, están las ratas. "En los techos se escuchan ratas". La mujer relata que en una ocasión llegaron a sacar el esqueleto de una rata de una parte del techo de la cocina.
Las paredes son otro de sus problemas. Describe manchas negras y hongos que limpia repetidamente y que vuelven a aparecer. "Le doy a la pared y le sigue saliendo mancha, hongo y de todo", afirma. Según cuenta, desde Procasa le recomendaron tratar las zonas afectadas con vinagre, pero asegura que la humedad persiste.
Su preocupación aumenta a medida que crecen sus hijos. "Ellos tienen que tener su habitación y su espacio para juego y necesidades", reclama.
La mujer sostiene que lleva seis años solicitando un cambio de vivienda. Durante ese tiempo su situación familiar ha cambiado y ahora conviven cuatro personas en la casa. Su madre, además, tiene problemas en una pierna, por lo que reclama que una futura vivienda tenga también unas condiciones adecuadas de accesibilidad.
Una alternativa que asegura que no podía aceptar
Durante este proceso se le planteó una alternativa que finalmente no pudo aceptar. Sostiene que por esas circunstancias personales que tiene hacían inviable aquella opción y asegura, además, que no llegó a visitar previamente la vivienda.
Según su relato, esas circunstancias fueron comunicadas al formalizar la renuncia. Considera por ello que su caso debería volver a ser valorado atendiendo a las necesidades actuales de su familia. Ahora espera que pueda plantearse una nueva alternativa adecuada para cuatro personas y que tenga en cuenta tanto las necesidades de sus dos hijos como las dificultades de movilidad de su madre.
Mientras tanto, sus hijos cumplen años en el mismo bajo interior. Las cunas siguen ocupando el espacio donde no cabe un armario, la lámpara continúa encendida durante el día y su madre sigue pendiente de lo que pueda aparecer en el suelo o escuchar sobre el techo.
"Lo que quiero es que me den otra vivienda luminosa, con claridad, con espacio suficiente para que mis hijos puedan tener un espacio digno".