Christian Septien ayuda a los jugadores de Las Palmas a colocar el Trofeo Carranza para la fotografía, mientras el alcalde Bruno García se acerca a la escena. Foto: Eulogio García.

Del Topolino al "vídeo sketch" de Ontiveros: el surrealista 'trumpismo' comunicativo de Septien se apodera del Cádiz CF

La revolución comunicativa de Septien lleva al Cádiz CF de la ocurrencia al surrealismo viral y al meme nacional

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El realismo mágico convirtió en literatura universal esa América de habla hispana en la que Gabriel García Márquez, Laura Esquivel, Isabel Allende o Juan Rulfo hacía convivir lo cotidiano y lo extraordinario hasta conseguir que nadie preguntara dónde terminaba la realidad y empezaba lo imposible. Una situación que se respira día a día en muchos países iberoamericanos, empezando por Cuba.

Salvando todas las distancias, algo parecido comenzó a ocurrir con la comunicación del Cádiz CF desde la llegada de Christian Septien. El problema es que en apenas unas semanas el realismo mágico parece haber evolucionado hacia el surrealismo, con grandes ramalazos de trumpismo comunicativo y una especie de metarrealidad en la que ya cuesta distinguir qué pretende ser solemne, qué es una broma y qué terminará convertido involuntariamente en meme.

Hay una expresión que utilizó el periodista Pepe Ortega este jueves en la tertulia de Radio Marca para definir el ya célebre y viral vídeo de Javier Ontiveros y que probablemente resume mejor el fenómeno: "vídeo sketch". Porque el Cádiz no pretendía hacer humor.

Quería comunicar algo bastante serio: la continuidad de Javier Ontiveros, su compromiso con el club, la confianza de Septien y Albert Celades y la advertencia de que afronta su última oportunidad. Pero aquella escena terminó recorriendo España como material para memes, doblajes y bromas.

Ese salto de la solemnidad al cachondeo, de lo pretendidamente revolucionario al disparate, empieza a ser una constante. Antes de Ontiveros hubo inteligencia artificial, trajes, tatuajes, Tinoco, Juan Magán, visitas convertidas en contenido, el Topolino, un billete de 100 euros, relojes, plazas, carpas y fotografías en las que sacar al presidente del encuadre empieza a resultar casi más complicado que meterlo. Y casi siempre, de una manera u otra, Rafael Contreras cerca.

De la inteligencia artificial a Tinoco: empezó como una broma

La declaración de intenciones llegó prácticamente con la presentación. El vídeo con el que el Cádiz dio a conocer a Septien estaba acompañado por un fondo musical generado con inteligencia artificial, poco disimulado y tampoco especialmente cuidado. La IA se ha generalizado después en los contenidos del club y alcanzó uno de sus momentos más llamativos con la felicitación a Juan José: la imagen se parecía al histórico futbolista, pero no era él, mientras la canción también cantaba bastante a inteligencia artificial.

La ironía es especialmente jugosa teniendo en cuenta la vinculación académica de Contreras con la inteligencia artificial aplicada al fútbol. Con él dentro del club, que la IA se descontrole tiene su gracia: es como si al único que sabe del asunto le hubiera pillado la inteligencia artificial mirando para otro lado.

Septien construyó también rápidamente una estética reconocible, primero con sus trajes y determinadas tonalidades —abrazadas igualmente por Contreras en algunas de sus apariciones conjuntas— y después desprendiéndose de la chaqueta para enseñar polos, camisetas y tatuajes. Cuando las redes empezaron con la carga de que aquella ropa parecía comprada en Tinoco, cualquier presidente convencional habría dejado morir la ocurrencia. Septien hizo algo mucho mejor para esta historia: fue a Tinoco.

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Entonces funcionó incluso como una simpática manera de asumir la guasa gaditana y reírse de uno mismo. Vista ahora, después de todo lo ocurrido, aquella visita adquiere otra perspectiva. Las bromas también dependen del contexto y, cuando cada semana aparece una nueva performance presidencial, la frontera entre reírse con el personaje y terminar convirtiendo al propio club en parte de la broma empieza a estrecharse.

El Topolino, los 100 euros y un presidente siempre dentro del plano

El episodio del Topolino fue probablemente el mejor ensayo general de esta nueva comunicación. Septien recorriendo Cádiz, entrando en establecimientos y convirtiendo cada parada en contenido hasta llegar a Los Italianos, donde pagó con un billete de 100 euros. En una época en la que casi todo el mundo tira de tarjeta, móvil o reloj, el detalle parecía escrito para el personaje. Aunque, viendo algunos de los relojes que luce el presidente, quizá estén bastante más pensados para enseñarlos que para acercarlos a un datáfono.

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El concejal de Deportes, Carlos Lucero, remató la escena brindando por el presidente desde el propio Topolino. Solo faltaban los créditos. Entre medias también hubo una visita de Juan Magán, grabada curiosamente en el mismo vestuario que después serviría como escenario para Ontiveros, y una sucesión de visitas institucionales y a medios con camiseta para la fotografía y Contreras como acompañante habitual.

Christian Septien, con un Topolino en la mano durante una de las escenas que han marcado su particular forma de comunicar desde que llegó a la presidencia del Cádiz CF. Foto: Cádiz CF.

El concejal de Deportes, Carlos Lucero, brinda con Christian Septien con dos Topolinos para cerrar uno de los vídeos protagonizados por el presidente del Cádiz CF. Foto: Cádiz CF.Septien podía cambiar de escenario, de traje e incluso de estilo, pero Contreras seguía apareciendo a su lado. La imagen terminó adquiriendo otra lectura cuando el vicepresidente habló públicamente de "mi proyecto", aunque inmediatamente añadiera que lo construía "de la mano del presidente". A Manuel Vizcaíno se le reprochó durante años haber hecho del Cádiz un club presidencialista. La nueva etapa amenaza con alumbrar una fórmula distinta: un club vicepresidencialista con presidente influencer.

Visita institucional del Cádiz CF al Ayuntamiento de El Puerto. Foto: Cádiz CF.

El alcalde de Cádiz, Bruno García, ha recibido al presidente del Cádiz CF, Christian Septien, y su vicepresidente, Rafael Contreras, en el despacho de Alcaldía. Foto: Cádiz CF.

También está la relación con la cámara. Septien parece haber decidido que, si hay una foto, hay que estar en ella. Una de las escenas más llamativas llegó con el trofeo conquistado por Las Palmas en el Carranza: el presidente del Cádiz no se limitó a participar en la entrega, sino que acabó ayudando a los futbolistas amarillos a cargar con el monumental trofeo para la fotografía, mientras el alcalde de Cádiz, Bruno García, tuvo que acercarse para entrar en una escena que ya tenía protagonista.

Salvando todas las distancias, aquello tuvo algo de aquel momento de Donald Trump en el Mundial de Clubes, cuando permaneció entre los jugadores del Chelsea durante la celebración y obligó prácticamente a Gianni Infantino a integrarse también en la foto. Septien ya había dejado una escena similar aquella misma mañana durante la presentación. Si hay cámara, parece haber presidente. Si hay prensa para preguntar, no está tan claro.

Christian Septien permanece junto al Trofeo Carranza mientras los jugadores de Las Palmas se preparan para la fotografía como campeones y el alcalde Bruno García se acerca a la escena. Foto: Eulogio García.

La paradoja es que a Manuel Vizcaíno se le reprochó durante años haber construido un Cádiz excesivamente presidencialista. Con Septien, la gestión diaria apunta hacia una fórmula bastante más peculiar: un club vicepresidencialista con presidente influencer, con Rafael Contreras ganando peso y un futuro gerente llamado a asumir buena parte de la operativa.

Mientras Contreras habla incluso de "mi proyecto" —aunque después añada que es "de la mano del presidente"—, Septien adquiere una dimensión cada vez más pública, audiovisual y personalista. Menos despacho y mucha más cámara alrededor del presidente.

Del traje de niño al "vídeo sketch": cuando el meme se come al mensaje

La tienda oficial del Cádiz ha dado incluso una nueva vuelta al personaje. Como adelantó el también periodista Carlos Sacaluga en sus redes, en su escaparate ha aparecido un traje de niño que juega claramente con aquel meme surgido alrededor de la vestimenta de Septien. La ocurrencia habría encajado perfectamente en aquellas primeras semanas, como ocurrió con Tinoco. Después del vídeo de Ontiveros, sin embargo, puede caer de otra manera: una cosa es que el Cádiz sepa reírse de sí mismo y otra que acumule tantos episodios susceptibles de convertirse en broma que ya resulte complicado saber cuándo se ríen con él y cuándo de él.target="_blank" rel="noopener">

El escaparate de la tienda oficial del Cádiz CF, con el traje infantil asociado a la imagen de Christian Septien expuesto junto a las equipaciones del equipo. Foto: José Luis Porquicho Prada.

También el mercado había empezado a pasar por ese nuevo lenguaje audiovisual. La incorporación de Javi Castro se hizo oficial mediante otra pequeña puesta en escena: Septien, un teléfono móvil y una videollamada para comunicar el fichaje (el jugador llegá a decirle "míster", por cierto).

Una forma diferente de anunciar una operación que ya anticipaba la intención de convertir determinadas decisiones deportivas en contenido y al propio presidente en parte de la narración. Aquello podía resultar más o menos original, pero todavía no había alcanzado el nivel de exposición —ni de surrealismo— que llegaría después.

Y esta semana llegó lo de Ontiveros, sin ser el jugador el culpable, evidentemente. Septien entra en el vestuario, estrecha la mano del futbolista y le recuerda delante de la cámara el compromiso adquirido: estar en forma, cuidarse y ser profesional.

El tono pretende ser paternal, aunque ese dedo índice que se escapa en determinados momentos transmite algo más. "Segunda oportunidad. No hay más". Después aparece Celades para recordar al jugador que ahora necesita hechos y no palabras.

Probablemente cuando Celades aceptó entrenar al Cádiz imaginaba entre sus obligaciones preparar partidos, dirigir entrenamientos y gestionar un vestuario. Interpretar un papel secundario en una producción audiovisual presidencial quizá estuviera en la letra pequeña.

La dirección deportiva puede ir tomando nota para futuros mercados: técnica, físico, comprensión táctica, personalidad y, desde ahora, dicción, interpretación y fotogenia. Nunca se sabe cuándo habrá que conceder una segunda oportunidad o hacer un paripé y el futbolista (o entrenador) tendrá que dar bien en cámara.

La escena resulta todavía más curiosa porque, horas antes, Celades había permanecido apoyado bajo el escudo mientras Septien y Contreras comparecían ante los periodistas. El presidente habló después con él delante de las cámaras antes de marcharse y no participar en la presentación propiamente dicha del entrenador.

Casualidad o no, Septien llevaba exactamente la misma ropa con la que apareció después junto a Ontiveros. Igual el presidente no participó en la rueda de prensa de Celades porque se marchó directamente a rodar el vídeo. Continuidad de vestuario había.

Albert Celades sigue la rueda de prensa de Christian Septien y rafael Contreras mientras espera su turno para ser presentado. Foto: Eulogio García.

El resultado ya es conocido: millones de reproducciones, Ontiveros entre las tendencias nacionales y una avalancha de memes y doblajes. Si el objetivo era alcance, notoriedad y presencia, misión cumplida. Si hablamos de reputación, la cuestión cambia.

Los premios Oloturia tienen una categoría que parece creada para la ocasión: "Quise hacer un pasodoble/tango y me salió un cuplé". El Cádiz quiso transmitir autoridad, compromiso y profesionalidad. Y le salió un "vídeo sketch". O, recurriendo al Cuarteto Tres Notas Musicales, terminó un cuplé con "de momento aqui están, sirviendo de cachondeo".

La metarrealidad también ha llegado al Cádiz CF

El paralelismo con Trump adquiere otra dimensión cuando la comunicación directa funciona estupendamente mientras permite construir el relato propio, pero genera bastante menos entusiasmo cuando medios y redes cuentan las cosas de otra manera.

En la comparecencia de esta semana (la primera del nuevo presidente un mes después de asumir el cargo), Septien criticó determinadas informaciones y comentarios y reclamó que se acudiera al club antes de publicar aquello que considera construido sobre "suposiciones". Es una vieja tentación del poder: confundir que una información no guste con que la información no deba existir.

Ahí aparece esa especie de metarrealidad o metaverdad que empieza a instalarse alrededor del nuevo Cádiz: la realidad no es únicamente lo que sucede, sino el relato que se construye desde los canales propios sobre lo que sucede.

Se puede considerar normal destituir a un entrenador a cuatro días de comenzar la Liga y, al mismo tiempo, sorprenderse porque la decisión genere ruido. Se puede proclamar una cercanía enorme con el cadismo y rechazar la existencia de distanciamiento porque las cifras de abonados continúan siendo extraordinarias. Todo puede ser cierto dentro del relato si se selecciona adecuadamente el punto desde el que se mira.

Pero aquí hay una diferencia que la nueva cúpula no debería perder de vista. El amor del cadista por el Cádiz CF no equivale al amor del cadista por quienes gobiernan circunstancialmente el Cádiz CF. Que la afición se acerque de nuevo a los 18.000 abonos no demuestra por sí mismo que esté encantada con todas las decisiones de la propiedad; demuestra, sobre todo, una fidelidad al escudo que ha sobrevivido a presidentes, entrenadores, categorías y épocas bastante peores. O no.

Contreras, que durante la comparecencia intentó varias veces bajar a tierra y a Cádiz algunas de las afirmaciones de Septien, negó precisamente ese distanciamiento y defendió el acercamiento del club a la sociedad. Quizá todavía no haya terminado de interpretar esa diferencia. O quizá sí: mientras el cadismo siga pasando por taquilla, siempre existe la tentación de contabilizar fidelidad al Cádiz como respaldo a quienes lo administran. Y son dos cosas bastante distintas.

Y el sábado, a bajarse del autobús

Nada de esto significa que el Cádiz deba renunciar a modernizar su comunicación, utilizar las redes, generar contenidos diferentes o humanizar a sus dirigentes. Parte de la estrategia funciona: se habla del Cádiz, y mucho.

El problema comienza cuando el continente amenaza con comerse al contenido, la ocurrencia pesa más que el mensaje y el presidente se convierte en protagonista de historias en las que deberían serlo el equipo, el entrenador o los futbolistas. Y eso lleva no que se hable del club, sino que el club o sus mensajes se conviertan en memes.

Y cuando el "vídeo sketch" de Ontiveros parecía una guinda difícil de superar, Septien anuncia la siguiente: el sábado quiere llegar con el equipo y bajarse del autobús junto a los futbolistas.

Salvando nuevamente todas las distancias, el gesto trae a la memoria aquella estirpe de dirigentes que fueron acercándose tanto al espacio deportivo que terminaron prácticamente dentro de él. El nombre de Dmitry Piterman, por sus etapas en Racing y Alavés, aparece inevitablemente, aunque cualquier comparación que vaya más allá de esa puesta en escena sería desproporcionada.

Septien lleva apenas un mes y medio y ya hemos tenido sobredosis de IA, Tinoco, tatuajes, Juan Magán, Topolino, un billete de 100 euros, relojes, trajes infantiles, fotografías, Celades convertido involuntariamente en actor y Ontiveros protagonizando un "vídeo sketch" visto por millones de personas.

Todo ello mientras Rafael Contreras, por supuesto, sigue ahí y con más peso en el club que nunca. Está haciendo "su proyecto", que dijo en la rueda de prensa del miércoles. La comunicación del Cádiz quería ser diferente y eso ya lo ha conseguido: intetando ser revolucionaria, quizá; surrealista, por momentos; memeable, indiscutiblemente. Y se parece mucho a lo que Contreras ha intentado en las redes de su Nomadar, curiosamente.

A Septien le queda el bailecito famoso de Trump. Igual sorprende. No demos ideas.

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