Varias personas acceden al portal del número 2 de la calle San Juan de Dios durante el desahucio ejecutado este martes en Cádiz.
Parte de la comisión judicial accede este martes al inmueble del número 2 de la calle San Juan de Dios para ejecutar el lanzamiento. Foto: José Luis Porquicho Prada.

Desahuciado en Cádiz tras intentar afrontar la deuda y buscar un acuerdo, "Ahora, cuando tenga a mis hijos, ¿dónde me quedo con ellos?"

El afectado había pagado 2.750 euros tras pedir un préstamo y asegura que Servicios Sociales trataba de cerrar un acuerdo con la propiedad con una aportación económica municipal

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A menos de cien metros del Ayuntamiento de Cádiz, en el número 2 de la calle San Juan de Dios, un hombre ha tenido que abandonar este martes 6 de octubre la vivienda en la que residía después de ejecutarse su desahucio. En plena oleada de movilizaciones y reivindicaciones por el derecho a la vivienda, que incluso ha forzado el adelanto electoral.

Este hombre (que prefiere no hacer pública su identidad) reconoce que acumuló una deuda importante con la propiedad, pero también asegura que tras pedir un préstamo habñia entregado 2.750 euros y que Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cádiz estaba tratando de cerrar una  acuerdo con el propietario, con aportación municipal de parte del alquiler. La situación es especialmente delicada al terner dos hijos de dos años con su ex pareja. "Ahora, cuando tenga a mis hijos, ¿dónde me quedo con ellos?", se pregunta tras perder la vivienda.

El desahucio se ha desarrollado sin oposición. Un amigo le ha ayudado a sacar sus pertenencias mientras abandonaba una casa que, según explica, recibió sin amueblar y que había equipado durante el tiempo que permaneció en ella.

Sofá, electrodomésticos, canapé, termo y otros enseres forman parte ahora de una situación económica que continúa abierta incluso después de entregar las llaves. Según explica el afectado, estos bienes serán valorados dentro del procedimiento y está por determinar si podrán servir para reducir parte de la deuda.

Bolsas y enseres del afectado junto a la puerta de la vivienda durante el desahucio en la calle San Juan de Dios de Cádiz.

Parte de las pertenencias del afectado permanecen en la entrada de la finca durante el desalojo de la vivienda. Foto: José Luis Porquicho Prada.

"Yo he llegado a deber un año", reconoce sin tratar de esconder el origen del procedimiento, señalando que trabajaba y pasó a estar de baja psicológica. Explica que posteriormente pidió un préstamo y entregó 2.750 euros a la propiedad. Con el paso de los siguientes meses, sostiene, volvió a acumular mensualidades pendientes.

El alquiler de la vivienda era de 475 euros mensuales. Pasadas las 10:00 horas entraba la comisión judicial para llevar a cabo el lanzamiento.

Una propuesta para seguir pagando la deuda

Su relato cambia cuando habla de las últimas semanas. Asegura que había acudido a Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cádiz en busca de una solución y que se estaba intentando cerrar un acuerdo con la propiedad que incluía una aportación económica municipal.

Según explica, la fórmula contemplaba una ayuda municipal de 300 euros mientras él continuaba realizando pagos de 500 para completar el alquiler y reducir la deuda acumulada. También habla de una aportación municipal inicial de 2.100 euros. El acuerdo, sin embargo, no llegó a cerrarse antes del lanzamiento.

El viernes llegó una llamada que, según cuenta, terminó por cambiar el escenario. Eran aproximadamente las 14.30 horas cuando el propietario le comunicó que la solución pasaba por entregar otros 2.500 euros. "¿De dónde saco yo ahora, un viernes a esta hora, 2.500 euros?", recuerda que respondió. "No puedo pedir otro préstamo, me acabo de pedir uno".

El lunes volvió a acudir a Servicios Sociales. Según relata, explicó la inminencia del desahucio y recibió el mensaje de que se estaba intentando gestionar la situación. Este martes, antes de la hora prevista para el lanzamiento, regresó de nuevo. Poco después tuvo que abandonar definitivamente la vivienda.

"Tengo que estar en la calle el día completo"

Detrás de las cantidades, los préstamos y la deuda aparece la parte que más le preocupa ahora.

El afectado se encuentra inmerso en un proceso de separación y es padre de dos niños de dos años. Según explica, actualmente pasa con ellos jornadas completas, aunque no pernoctan con él. La pérdida de la vivienda introduce ahora una pregunta elemental: dónde podrá permanecer con los pequeños durante esas horas.

"Días completos que tengo que estar en la calle, el día completo", lamenta. Explica que puede permanecer con ellos desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde. Hasta ahora disponía de su vivienda para hacerlo. Desde este martes ya no.

Su situación personal, asegura, también ha afectado a su estado psicológico durante los últimos meses. Relata que precisamente intenta mantener su actividad laboral como una forma de sobrellevar el proceso personal que atraviesa. "Qué ganas tengo yo de ir al trabajo. Tengo que trabajar porque tengo que trabajar, porque mentalizado tengo que trabajar para quitarme cosas de la cabeza", explica.

Un desahucio en plena crisis política por la vivienda

El lanzamiento se produce además en unos días especialmente convulsos en torno a la vivienda en España. El pasado viernes 2 de octubre, el Congreso rechazó los dos reales decretos leyes aprobados por el Gobierno apenas unos días antes.

Uno de ellos contemplaba un régimen temporal de suspensión de determinados desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional y otras medidas de protección.

La coincidencia temporal resulta especialmente llamativa en este caso, aunque no permite establecer una relación causal con el procedimiento judicial que ya estaba en marcha. Según el afectado, fue precisamente ese viernes, alrededor de las 14.30 horas, cuando recibió la llamada de la propiedad reclamándole otros 2.500 euros para evitar tener que abandonar la vivienda.

La vivienda se ha convertido, además, en uno de los asuntos centrales de la actualidad nacional. El rechazo parlamentario de los decretos llegó después de semanas marcadas por desahucios como el de Maricarmen, la mujer de 87 años desalojada en Madrid, y por movilizaciones en numerosas ciudades. El propio Gobierno había presentado sus nuevas medidas señalando expresamente aquel caso y planteando una ampliación de la protección frente a los desahucios.

En Cádiz, miles de personas recorrieron este sábado el centro de la ciudad en una manifestación por el derecho a la vivienda que terminó precisamente en la Plaza de San Juan de Dios. Apenas unos metros separaban aquella movilización del piso que este martes ha tenido que abandonar este padre.

Mientras el debate sobre los decretos continúa en el ámbito político, para él la cuestión es ahora mucho más inmediata. Sus pertenencias han salido ya de la vivienda y la deuda no desaparece con el desahucio. Su preocupación vuelve una y otra vez al mismo punto: "Ahora, cuando tenga a mis hijos, ¿dónde me quedo con ellos?".

La cronología deja, además, una coincidencia difícil de saltar. El ultimátum para entregar otros 2.500 euros llegó, según su relato, el viernes a las 14.30 horas, precisamente el día en que el Congreso rechazó los decretos de vivienda y decayeron, entre otras, medidas de protección frente a determinados desahucios de personas vulnerables.

El procedimiento que ha terminado este martes con el lanzamiento ya estaba en marcha y no hay elementos para establecer una relación entre ambas circunstancias. Pero las dos escenas, separadas por apenas unos días, resumen desde planos muy distintos el momento que atraviesa la vivienda: mientras el debate ha provocado una crisis política de alcance nacional, en el número 2 de la calle San Juan de Dios un padre acaba de quedarse sin casa.