Nuevas denuncias por cierres de camas en el hospital Puerta del Mar.

Indignación en el Puerta del Mar de Cádiz: cierran las 32 camas de Medicina Interna sin plan para pacientes vulnerables

El personal denuncia que se cierra este viernes tras avisar el lunes, pese a que ya se clausuró en verano por obras y ahora vuelve a cerrarse por el sistema de climatización

·

El cierre del control de Medicina Interna en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz se ejecuta este viernes 27 de marzo en medio de una fuerte denuncia del personal sanitario, que apunta directamente a la gestión del SAS y la Junta de Andalucía.

La decisión, comunicada a la plantilla el lunes, con menos de una semana de antelación, ha dejado sin margen de reacción a profesionales y pacientes en una de las unidades con mayor carga asistencial del centro.

Se trata de la planta ubicada en la octava planta, con 32 camas destinadas a pacientes de alta complejidad. Entre ellos, perfiles de oncología, hematología y casos con infecciones que requieren aislamiento, lo que convierte a esta unidad en un punto crítico dentro del hospital.

El malestar no se entiende sin el contexto reciente. Esta misma planta ya fue cerrada durante el verano para la realización de obras. Meses después, vuelve a clausurarse, en esta ocasión para intervenir en el sistema de climatización.

Lo que denuncian los trabajadores no es solo el cierre, sino la forma en la que se ejecuta: sin planificación, sin coordinación y repitiendo un problema que ya afectó al funcionamiento del hospital hace apenas unos meses.

El aviso, trasladado el lunes, deja solo cuatro días para reorganizar una unidad clave. Según relatan, no existe ningún plan real: no hay turnos definidos, no se ha establecido la ubicación del personal y tampoco se ha concretado el destino de los pacientes.

Pacientes complejos sin alternativa viable

El impacto asistencial es inmediato. Los pacientes ingresados en Medicina Interna no pueden ser tratados como casos trasladables sin más. Se trata de perfiles clínicos que requieren seguimiento constante y condiciones específicas.

Desde el personal se advierte con claridad: estos pacientes no pueden acabar en Urgencias por falta de camas. Sin embargo, la ausencia de una reorganización estructurada deja abierta esa posibilidad, generando una situación de riesgo asistencial.

Además, la propia naturaleza de la planta, con pacientes aislados por infecciones, hace que la ocupación esté condicionada, dificultando aún más su redistribución en otras áreas del hospital.

La gestión interna ha añadido más tensión a la situación. Los trabajadores denuncian que no han podido trasladar formalmente sus quejas o propuestas a Dirección de Enfermería, ya que no se les atiende sin cita previa.

Este bloqueo, en plena crisis organizativa, ha sido interpretado como una falta de respuesta institucional ante un problema urgente. Mientras tanto, las decisiones siguen adelante sin incorporar alternativas planteadas por el propio personal.

La versión del hospital: obras por climatización

Desde el Hospital Puerta del Mar justifican el cierre señalando que las actuaciones responden a la mejora del sistema de climatización del centro, una intervención que consideran necesaria ante la llegada del calor.

Según trasladan, el cierre afecta al control de Enfermería de Medicina Interna, pero insisten en que la actividad asistencial no se interrumpe. Aseguran que, como ocurre en otros cierres temporales, la Dirección de Enfermería ha planificado previamente la reubicación tanto del personal como de los pacientes, que están siendo distribuidos en otros controles del mismo área.

Sin embargo, esta versión vuelve a chocar con la denuncia del personal. Los trabajadores insisten en que esa planificación no se ha trasladado en la práctica y que, a día del cierre, no existen referencias claras sobre turnos, ubicaciones ni circuitos asistenciales definidos.

También mantienen que no han podido trasladar sus propuestas ni quejas de forma directa, al no ser atendidos sin cita previa por Dirección de Enfermería en un momento que consideran crítico.

La distancia entre lo que sostiene la dirección y lo que describen los profesionales refleja un problema de fondo: una reorganización que sobre el papel está definida, pero que en la práctica se está ejecutando sin coordinación suficiente.

Sobrecarga, desorganización y malestar creciente

El cierre no solo afecta a la planta, sino a todo el hospital. La reubicación improvisada de profesionales está generando sobrecarga en otras unidades, desajustes en los equipos y dificultades para mantener la calidad asistencial.

La falta de información clara también está impactando en los familiares de los pacientes, que desconocen dónde serán atendidos sus allegados o en qué condiciones.

La sensación que se impone entre los trabajadores es de descontrol. No se trata, aseguran, de una situación puntual, sino de un problema estructural que vuelve a repetirse sin que se hayan corregido los errores previos.

La sucesión de cierres en un corto periodo de tiempo, la ausencia de planificación y la falta de interlocución han situado en el centro de la crítica la gestión del SAS y la Junta de Andalucía. Para el personal, el problema no es únicamente la obra o la intervención técnica, sino la incapacidad de anticipar sus consecuencias en una planta esencial para el funcionamiento del hospital.

El resultado, denuncian, es una cadena de decisiones improvisadas que terminan repercutiendo directamente en los profesionales y en los pacientes más vulnerables.

Ver más de Cádiz