Manifestantes a la entrada de Dragados.

Dragados evita por ahora el paro total en Cádiz tras retomar las negociaciones con la plantilla

Dragados Offshore y su plantilla frenan el conflicto en Cádiz tras abrir una semana clave de negociación laboral

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La plantilla de Dragados Offshore en Cádiz ha decidido aplazar temporalmente las movilizaciones previstas después de alcanzar un principio de entendimiento con la dirección de la empresa para abrir un nuevo proceso de negociación que comenzará este lunes 13 de abril y se prolongará durante toda la semana.

El acuerdo supone un giro relevante en el conflicto laboral que se venía gestando desde hace semanas en la planta gaditana y que amenazaba con desembocar en una huelga indefinida a partir de mayo si no se producían avances en el convenio colectivo.

La mediación en el Sercla Cádiz desbloquea el diálogo entre empresa y sindicatos

La decisión se adoptó tras la reunión mantenida entre representantes de la empresa y de las distintas secciones sindicales en el Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía (Sercla), organismo encargado de mediar en disputas laborales antes de que estas desemboquen en escenarios de mayor confrontación.

resultado del encuentro, ambas partes han acordado iniciar una nueva ronda de conversaciones con el objetivo de acercar posturas sobre las principales reivindicaciones de la plantilla.

Además, se ha fijado una nueva convocatoria para el próximo 21 de abril en el propio Sercla, fecha en la que se evaluará el desarrollo de las negociaciones y se analizará si se han producido avances suficientes para evitar una reactivación de las protestas.

Desde la representación de los trabajadores se ha confirmado que, mientras se mantenga abierto este periodo de diálogo, quedarán suspendidas las acciones de protesta previstas y se retomará la actividad ordinaria en los tajos, devolviendo la normalidad al día a día de la factoría mientras duren las conversaciones.

La huelga indefinida queda en pausa tras semanas de tensión creciente

El comité de empresa había anunciado el pasado 31 de marzo un amplio calendario de movilizaciones ante la falta de acuerdo con la compañía en la negociación del convenio colectivo, que afecta a cerca de 1.200 trabajadores.

Ese plan contemplaba el inicio de cortes en las horas extraordinarias desde el 6 de abril, además de paros parciales durante buena parte del mes.

En concreto, los trabajadores habían programado interrupciones de dos horas en varias jornadas de abril, que posteriormente se ampliarían a tres horas a finales de mes.

Como medida de presión máxima, el calendario concluía con la convocatoria de una huelga indefinida desde el próximo 4 de mayo en caso de no alcanzarse un pacto satisfactorio.

Sin embargo, el inicio de este nuevo marco negociador ha llevado a la plantilla a congelar esas medidas de presión, al menos de forma provisional, a la espera de comprobar si la empresa presenta propuestas que permitan desbloquear definitivamente el conflicto.

Fuentes sindicales han insistido en que esta suspensión no implica una renuncia a las reivindicaciones, sino una muestra de voluntad negociadora para intentar alcanzar una solución dialogada antes de recurrir a medidas más contundentes.

Las principales reclamaciones de la plantilla de Dragados siguen sobre la mesa

El origen del conflicto reside en el rechazo mayoritario de los trabajadores al preacuerdo planteado por la empresa.

Según trasladó el comité, el 92% de la plantilla votó en contra de la propuesta al considerar que varios de sus puntos no alcanzaban siquiera los mínimos recogidos en el convenio colectivo del metal firmado en junio de 2025.

Entre las principales demandas de los empleados se encuentra la revisión salarial para toda la plantilla fija, una de las cuestiones centrales en la negociación.

Los sindicatos también reclaman el abono íntegro del complemento especial desde la firma del convenio, así como mejoras en materia de conciliación laboral y familiar.

Otro de los asuntos que genera mayor controversia es la petición de eliminar lo que consideran prácticas discriminatorias en el acceso a determinados puestos de trabajo, además de exigir la implantación de un plus de responsabilidad y de incentivos específicos para los encargados y mandos intermedios.

El secretario general de FICA-UGT en Cádiz, Antonio Montoro, ha apelado públicamente a la responsabilidad de la dirección para que las conversaciones avancen y puedan cerrarse con un acuerdo satisfactorio para ambas partes.

Desde el sindicato se insiste en que ninguna de las partes desea llegar a un escenario de conflicto prolongado, aunque advierten de que, si no hay avances reales, las movilizaciones podrían retomarse de inmediato.

La próxima semana se presenta así como decisiva para el futuro inmediato de la planta de Dragados Offshore en Cádiz, en un momento especialmente sensible para la industria auxiliar y el empleo industrial en la Bahía, donde cualquier conflicto laboral tiene un fuerte impacto económico y social.

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