El alcalde se reúne con los vecinos de plaza de las Viudas 32 tras la polémica por las cartas del Obispado
Bruno García conoció este viernes de primera mano la situación de las familias afectadas por la no renovación de dos contratos de alquiler y se comprometió a recabar toda la información antes de volver a reunirse con los residentes
La reunión no se celebró en un despacho. Tuvo lugar este viernes por la tarde en el patio interior de la finca del número 32 de la plaza de las Viudas, entre los puntales que desde hace meses sostienen parte de la estructura del edificio.
Allí, acompañado por la concejala de Participación Ciudadana, Loli Pavón, el alcalde de Cádiz, Bruno García, escuchó durante cerca de media hora el relato de los vecinos y conoció de primera mano la situación que atraviesan las dos familias a las que la Fundación Adolfo Carneiro Cafferata, vinculada al Obispado de Cádiz y Ceuta, ha comunicado la no renovación de sus contratos de alquiler.
Durante la visita, las personas residentes en la finca explicaron al alcalde el proceso vivido durante los dos últimos años, marcado por las continuas reclamaciones para que se rehabilitara el inmueble, las actuaciones realizadas en el edificio y la incertidumbre generada tras la recepción de las cartas de no renovación.
Los vecinos también le mostraron la comunicación remitida por la Fundación y Bruno García accedió al interior de una de las viviendas para comprobar personalmente el estado de conservación del inmueble.
Según relatan tanto los vecinos como el presidente de la Asociación de Vecinos El Nuevo Mentidero, Sergio García, el alcalde les trasladó que hablará con el Obispado para conocer con detalle la situación y recabar toda la información posible antes de volver a reunirse con ellos. Aunque la decisión sobre la continuidad de los contratos corresponde a la propiedad del edificio, García les aseguró que estudiará cualquier posible actuación dentro de las competencias municipales.
El alcalde quiere conocer todos los detalles del caso
El presidente de la Asociación de Vecinos El Nuevo Mentidero, Sergio García, acompañó al alcalde durante el recorrido por la finca y explicó que Bruno García escuchó el relato de las familias, leyó la carta remitida por la Fundación Adolfo Carneiro Cafferata y mostró interés por conocer el origen del conflicto.
"Estuvo allí con ellos, leyó la carta y nos dijo que iba a intentar hablar con el Obispado para conocer toda la información y ver qué se podía hacer. También nos comentó que volvería otro día con más tranquilidad para seguir viendo el caso", explica Sergio García.
El representante vecinal asegura que la asociación continuará realizando un seguimiento de este asunto. "Le dijimos que íbamos a estar pendientes y que le íbamos a preguntar por cómo evolucionaba todo este tema", añade.
Los vecinos trasladan su preocupación
Durante la reunión, una de las familias mostró al alcalde la carta en la que la Fundación comunica la no renovación del contrato de alquiler. Lourdes Córdoba Marín explica que buena parte de la conversación giró en torno a la situación de la vecina cuyo contrato finaliza el próximo 31 de agosto.
"Le enseñamos la carta y le explicamos que ahora mismo la preocupación es esa familia, porque el 31 de agosto tiene que abandonar la vivienda", relata.
Según Lourdes, durante el encuentro también se habló de las doce personas que actualmente residen en el edificio, entre ellas cuatro menores y varios vecinos de edad avanzada. La vecina asegura que el alcalde manifestó su intención de mantener ese contacto con el Obispado y regresar posteriormente a la finca para seguir analizando el caso.
"Nos dijo que iba a hablar con el Obispado y que volvería otro día. Ojalá pueda ayudar para que esto tenga una solución", afirma.
La visita del alcalde se produce después de que la Fundación Adolfo Carneiro Cafferata justificara la no renovación de dos contratos de alquiler por el estado de "obsolescencia" del edificio, una explicación que los vecinos rechazan al recordar que llevan más de dos años reclamando precisamente la rehabilitación integral del inmueble.
Aunque la decisión sobre la continuidad de los contratos depende de la propiedad del edificio y no del Ayuntamiento, los vecinos valoraron positivamente que Bruno García quisiera conocer la situación directamente sobre el terreno, reuniéndose con ellos en el patio apuntalado y visitando una de las viviendas afectadas.
Ahora esperan que el contacto anunciado con el Obispado permita abrir una vía de diálogo que ayude a encontrar una solución para las dos familias afectadas y para el futuro de una finca que lleva más de dos años en el centro del debate por su estado de conservación.