El alga asiática se extiende por Cádiz y dispara el gasto para limpiar las playas: Tarifa llegó a retirar 11.000 toneladas
El PP reclama al Gobierno central una respuesta ante una especie invasora que ya se extiende por las cinco provincias costeras andaluzas y obliga a los municipios a retirar grandes cantidades de biomasa
La presencia de Rugulopteryx okamurae vuelve a situarse en el centro de la discusión política en plena temporada turística.
El vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del Partido Popular, Elías Bendodo, ha reclamado desde Tarifa una mayor implicación del Gobierno de España ante la expansión de esta especie invasora, cuyos arribazones obligan a retirar grandes cantidades de biomasa de las playas.
El dirigente popular ha puesto el foco en el gasto que soportan las administraciones locales y provinciales, además de advertir del impacto que la acumulación de algas puede tener sobre la imagen de los destinos costeros.
Bendodo pregunta si existe un plan estatal para afrontar el problema
Durante unas declaraciones realizadas este domingo en Tarifa, Bendodo cuestionó la respuesta del Ejecutivo central y preguntó públicamente si existe algún ministerio con un plan específico para abordar la situación.
También reclamó apoyo para las diputaciones que participan en las tareas necesarias para mantener las playas en condiciones durante los meses de mayor afluencia turística.
La cuestión económica se ha convertido en uno de los principales frentes abiertos por la proliferación del alga. La retirada no responde a una actuación puntual: los arribazones pueden repetirse y obligan a movilizar medios para recoger, transportar y gestionar la biomasa acumulada en el litoral.
La Junta de Andalucía reconoce oficialmente que el fenómeno supone una presión extraordinaria para numerosos municipios. En abril de 2026, el Consejo de Gobierno andaluz declaró de fuerza mayor y extrema necesidad la llegada masiva de esta especie a las costas de la comunidad.
Esa declaración permite aplicar la exención del impuesto sobre el depósito de estos residuos en vertedero. La medida busca reducir una factura que recaía sobre los ayuntamientos afectados, que deben gestionar volúmenes difíciles de prever.
Tarifa llegó a retirar más de 11.000 toneladas en un verano
Los datos oficiales permiten dimensionar el problema. Según la Junta, en la zona del Estrecho de Gibraltar se estima una producción de unas 100.000 toneladas de peso fresco.
En función del viento y las corrientes, parte de esa biomasa termina acumulándose en municipios como Tarifa, Algeciras, Barbate, Conil, La Línea de la Concepción, Estepona o Marbella.
El caso de Tarifa resulta especialmente significativo. La documentación publicada por el Gobierno andaluz señala que el municipio ha llegado a retirar más de 11.000 toneladas durante un solo verano, multiplicando las cantidades registradas en años anteriores.
La invasión, además, ha dejado de ser un fenómeno limitado al entorno del Estrecho. Actualmente está constatada en las cinco provincias andaluzas con costa: Cádiz, Huelva, Málaga, Granada y Almería. La presión es particularmente intensa en Cádiz y el litoral occidental malagueño.
La especie fue identificada por primera vez en el entorno del Estrecho en 2016, a partir de arribazones localizados en Ceuta. Su rápida capacidad de colonización llevó a incluirla en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras en 2020 y, posteriormente, entre las especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea.
Una invasión que afecta también a la pesca y al turismo
El problema no termina cuando el alga alcanza la arena. La documentación ambiental de la Junta advierte de consecuencias para los ecosistemas marinos y para actividades económicas directamente vinculadas al litoral.
La pesca es una de ellas. La acumulación de biomasa dificulta determinadas artes pesqueras y puede obligar a los profesionales a retirar algas de las redes y reparar los aparejos.
En las playas, su acumulación y posterior descomposición puede provocar malos olores y otros problemas asociados a la gestión de los arribazones.
El turismo constituye otro de los puntos sensibles, especialmente durante el verano. La necesidad de mantener las playas limpias obliga a los municipios afectados a reaccionar ante cada llegada importante de biomasa, mientras la imagen del litoral puede verse perjudicada por acumulaciones masivas.
Andalucía dispone desde julio de 2025 de un plan de gestión frente a Rugulopteryx okamurae. La estrategia parte de una realidad compleja: la propia Administración autonómica considera que, al menos a medio plazo, no resulta viable erradicar completamente la especie ni devolver los ecosistemas invadidos a la situación anterior a su llegada.