Detenidos siendo conducido a un vehículo de la Guardia Civil.

El asesinato de Chiclana queda sin responsables: el jurado declara inocentes a los dos acusados

El jurado absuelve a dos acusados del crimen de un ciudadano holandés en Chiclana tras no hallar pruebas concluyentes

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La Audiencia de Cádiz descarta la autoría por falta de evidencias directas en un caso vinculado al narcotráfico internacional

El jurado popular de la Audiencia Provincial de Cádiz ha declarado inocentes a los dos acusados del asesinato de un ciudadano holandés ocurrido en enero de 2022 en Chiclana de la Frontera, un caso que durante la instrucción fue relacionado con redes de narcotráfico internacionales y un posible ajuste de cuentas.

La decisión se ha basado en la falta de pruebas directas que sitúen a los encausados en el lugar del crimen o en los hechos posteriores.

Chiclana: un crimen con hipótesis de ajuste de cuentas

La víctima fue hallada el 15 de enero de 2022 con un disparo en la cabeza en el polígono industrial de Pelagatos.

Según el relato de la Fiscalía, los acusados habrían viajado desde Málaga en un coche de alquiler, armados con una pistola sin licencia, y ejecutado a la víctima de un tiro en la sien.

Con posterioridad, siempre según esa versión, se desplazaron hasta la zona del Pinar de los Franceses, donde habrían incendiado el vehículo para eliminar rastros.

El Ministerio Público solicitaba penas que sumaban 28 años de prisión para cada acusado, incluyendo delitos de asesinato, tenencia ilícita de armas y daños mediante incendio.

También reclamaba una indemnización de 274.000 euros para la viuda y el hijo del fallecido.

La investigación de la Guardia Civil apuntó desde el inicio a un entorno de narcotráfico internacional. La víctima, de nacionalidad neerlandesa, mantenía supuestamente vínculos con rutas de hachís entre la Costa del Sol, Francia y Países Bajos, y su nombre había aparecido en investigaciones relacionadas con la conocida “mocro mafia”.

La defensa sostuvo una coartada fuera de Cádiz

Frente a la acusación, la defensa argumentó durante el juicio que los procesados no se encontraban en la provincia de Cádiz el día de los hechos. Uno de ellos estaría en Málaga y el otro fuera de España, lo que, según su versión, imposibilitaba su participación en el crimen.

Además, la defensa introdujo una línea alternativa: la víctima habría sido testigo protegido tras colaborar contra líderes del crimen organizado en Países Bajos.

Según esta tesis, su asesinato respondería a un ajuste de cuentas interno dentro de la organización criminal a la que perteneció y posteriormente habría traicionado.

Durante las sesiones, también se puso el foco en otras dos personas que inicialmente figuraron como investigadas y que, según la defensa, fueron vistas en el lugar donde apareció el vehículo calcinado.

Estas personas fueron posteriormente apartadas de la causa sin una explicación detallada en el procedimiento, un elemento que la defensa utilizó para sembrar dudas sobre la investigación.

El jurado descarta pruebas suficientes para condenar

La clave del veredicto ha sido la ausencia de pruebas directas. El jurado ha considerado que no existen testimonios concluyentes ni evidencias materiales que acrediten que los acusados ejecutaron el disparo o participaron en el incendio del vehículo.

Tampoco se ha podido demostrar su presencia en los escenarios clave del caso en el momento de los hechos. Esta falta de conexión probatoria ha resultado determinante para la absolución.

El fallo pone fin al proceso judicial en su fase de enjuiciamiento, aunque deja sin resolver la autoría del crimen. La decisión del jurado se alinea con el principio de presunción de inocencia, al entender que las sospechas y los indicios presentados no alcanzan el nivel exigido para una condena penal.

La resolución supone un revés para la acusación, que había construido su caso sobre una hipótesis de planificación y ejecución coordinada.

Con la absolución, el caso queda sin culpables condenados, mientras persisten interrogantes sobre las circunstancias y responsables reales del asesinato.

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