El Cádiz CF araña un sufrido punto de oro en Castellón para seguir esquivando los puestos de descenso
El equipo de Idiakez sobrevivió al dominio del Castellón, reaccionó tras el 1-0 y volvió a agarrarse al sufrimiento para sumar un empate que puede valer media permanencia
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El Cádiz CF salió vivo de Castalia en otra noche de supervivencia. El conjunto amarillo rescató un sufrido empate ante un Castellón superior durante muchos minutos, pero volvió a demostrar algo que parecía perdido hace semanas: capacidad para competir, resistir y mantenerse con vida en una permanencia que nadie termina de tomar ventaja.
Porque el equipo de Imanol Idiakez sufrió muchísimo por momentos, especialmente en una primera mitad de dominio casi absoluto del Castellón, pero también defendió mejor que en jornadas anteriores y supo agarrarse al partido cuando todo parecía inclinarse hacia el lado local. El Cádiz terminó sobreviviendo con oficio, despejes, duelos ganados y una resistencia defensiva que reflejan también las estadísticas finales.
Y es que los números dejan una lectura curiosa de un encuentro que visualmente pareció mucho más desequilibrado a favor de los locales. El Castellón acabó con un 61 por ciento de posesión, 19 remates y 495 pases completados, monopolizando el balón durante largos tramos. Pero el Cádiz remató más entre los tres palos, ganó más duelos, dominó el juego aéreo y firmó un ejercicio defensivo enorme con 44 despejes y 57 duelos ganados.

Los datos explican bien lo que fue el partido. El Castellón jugó mucho más tiempo cerca del área amarilla y llevó el peso del encuentro, pero el Cádiz logró sobrevivir sin conceder una catarata de ocasiones clarísimas y terminó encontrando petróleo en una de las pocas acciones que tuvo cerca del área rival.
La primera sorpresa llegó incluso antes del pitido inicial. Imanol Idiakez agitó el equipo con una alineación que rozaba el bandazo táctico. El técnico introdujo un 4-2-3-1 lleno de cambios, recuperando para el once a futbolistas prácticamente desaparecidos como Kouamé y Diarra, apostando por Lucas Pérez de inicio y modificando incluso el lateral izquierdo con la entrada de Sergio Arribas.
La sensación inicial era clara: protegerse atrás, acumular piernas en el centro del campo y tratar de correr al espacio con De la Rosa y Antoñito Cordero. Pero el plan apenas pudo sostenerse durante los primeros minutos.

El Cádiz apenas logró tener algo el balón en los primeros compases. Los amarillos intentaron salir un par de veces a la contra buscando a Lucas Pérez y alguna entrada de De la Rosa. De hecho, una de las primeras aproximaciones visitantes nació de un mal despeje de Lucas Alcázar. Pero aquello duró muy poco.
A partir del minuto cinco el partido se convirtió en un monólogo del Castellón. El equipo de Pablo Hernández monopolizó la posesión y encerró al Cádiz cada vez más cerca de su propia área. Los amarillos defendían por momentos con hasta ocho futbolistas prácticamente sobre la frontal, incapaces de salir y completamente sometidos al ritmo ofensivo local.
Parecía cuestión de tiempo que llegara el gol. El Cádiz no conseguía corregirse, acumulaba pérdidas y apenas encontraba aire. Kouamé vio además una amarilla muy pronto, en el minuto 20, aumentando todavía más la sensación de fragilidad en el centro del campo.
El dominio local quedó reflejado también en las primeras estadísticas del partido: 72 por ciento de posesión para el Castellón en el minuto 21 y un Cádiz totalmente replegado sobreviviendo como podía.
Y desde ahí hasta el descanso pasaron muchísimas cosas. Primero llegó un gol anulado a Cámara en el minuto 25. La acción parecía fuera de juego incluso en directo, aunque tuvo que entrar el semiautomático para confirmar la decisión.
Poco después apareció uno de los momentos más preocupantes de la noche. Iker Recio cayó muy mal tras un choque con David Gil en una salida y se golpeó con dureza la cabeza contra el césped. El central quedó visiblemente conmocionado, mareado e incluso comentando que no veía bien. El colegiado activó el protocolo por golpe en la cabeza y el partido estuvo detenido varios minutos. Recio terminó abandonando el campo entre evidentes síntomas de aturdimiento y Kovacevic entró en su lugar en el minuto 37 (se permitió un cambio más para cada equipo, como establece el protocolo para estos casos).
En lo futbolístico, justo cuando peor estaba el Cádiz apareció la gran ocasión amarilla. Pelayo (el mejor del Cádiz y no solo por el gol) anticipó en defensa y lanzó un pase larguísimo a la espalda de la zaga local, situada en el centro del campo. Antoñito Cordero ganó la carrera y se plantó completamente solo ante Matthys, pero el portero local le adivinó la intención al jerezano y evitó el 0-1 en la que probablemente fue la ocasión más clara de toda la primera mitad.
El Cádiz había perdonado en la única que le dejó el Castellón. Hasta el descanso los amarillos siguieron sufriendo muchísimo. Kouamé acumulaba pérdidas constantes, muchas de ellas jugando hacia atrás, David Gil asumía riesgos enormes en los saques y en las cesiones y la sensación general seguía siendo la misma: el gol local parecía estar cada vez más cerca.
El inicio de la segunda mitad dejó, por primera vez en toda la noche, una pequeña reacción amarilla. El Cádiz logró tener algo más el balón, empezó a asomarse algo más arriba y De la Rosa comenzaba a encontrar espacios. El equipo parecía estirarse.
Pero cuando mejor estaba llegó el golpe.
Todo nació de un mal centro de Diarra. Matthys sacó rapidísimo con la mano para Calatrava, que lanzó la transición. Cámara ganó línea de fondo y puso un centro al área pequeña donde apareció completamente solo Cipenga para marcar el 1-0.
La acción dejó otra imagen muy preocupante defensivamente. Sergio Arribas saltó al primer palo para defender la jugada y olvidó completamente su espalda, justo la zona donde apareció libre el goleador del Castellón.
El tanto hizo todavía más daño porque llegó justo cuando el Cádiz parecía empezar a respirar. Tras el 1-0, el Castellón dio un pequeño paso atrás para buscar el segundo a la contra y eso permitió al Cádiz tener más balón. Pero los amarillos seguían mostrando muy poca claridad ofensiva.
De hecho, el partido pudo quedar completamente sentenciado en el minuto 65. Alberto Jiménez tuvo la primera y Kovacevic salvó bajo palos. Medio minuto después apareció Calatrava y fue Pelayo quien evitó el remate. Y en la tercera acción Juan Díaz terminó despejando otro balón peligrosísimo de Cámara con tanto suspense que el despeje acabó golpeando incluso en el larguero.
Ahí volvió a mover ficha Idiakez. El técnico decidió ir ya con todo buscando el empate y dio entrada a Álvaro García Pascual, Dawda y Brian Ocampo. Con dos delanteros arriba había que aprovechar cualquier centro. Poco después también entró Climent para aumentar todavía más la presencia ofensiva por fuera.
Y entonces apareció eso tan despreciado por el propio Cádiz esta temporada y que tantos goles y putnos da: el balón parado. En un saque de esquina, García Pascual remató en el primer palo y Matthys firmó una gran parada. Pero el rechace cayó muerto dentro del área y Pelayo apareció para empujar el empate y hacer estallar al pequeño grupo de aficionados amarillos desplazados a Castalia.

El Castellón se lanzó entonces a por el segundo gol y el Cádiz, esta vez sí, supo competir los últimos minutos. Justo donde había perdido puntos decisivos en las dos jornadas anteriores.
Los amarillos resistieron los constantes balones colgados, defendieron mucho mejor el área y supieron enfriar el partido en el añadido. Ni siquiera los ocho minutos más uno extra terminaron castigando esta vez al equipo gaditano. Brian y Álvaro García Pascual arañaron segundos importantísimos cerca del córner y el propio delantero vio una amarilla tras retrasar casi un minuto un saque de falta.
El Cádiz incluso renunció ya a buscar el remate en esa última falta o un último centro ofensivo. Lo importante era sobrevivir. Y esta vez sobrevivió.
El empate deja al Cádiz con 40 puntos y, pase lo que pase esta jornada, fuera de los puestos de descenso. Un detalle nada menor en una pelea completamente desquiciada en la que nadie parece querer salvarse.
Además, el punto mantiene a los amarillos dependiendo de sí mismos y devuelve algo de confianza a un equipo que llevaba semanas cayendo siempre de la forma más cruel posible. 6 puntos de 57 y sigue fuera del descenso y dependiendo de sí mismo. ¡Increíble!
Ahora tocará volver a mirar al resto durante todo el fin de semana. El Mirandés visita a la Real Sociedad B este sábado y el lunes el Huesca jugará ante el Leganés. El equipo que precede y el que persigue al Cádiz en la clasificación. Incluso si la Cultural Leonesa pierde ante el Eibar este sábado estará descendida. El Zaragoza se jugará sus últimas opciones el domingo ante el Sporting.
Pero esta vez el Cádiz llega vivo. Y eso, ahora mismo y después de la calamitosa segunda vuelta, sea lo más importante.