El Cádiz CF arranca 2026 con un duro examen ante un Dépor que busca acabar con su mala racha
El equipo de Garitano visita al tercero con bajas en el lateral y con dos caras nuevas en la convocatoria
El Cádiz CF arranca el año con un duro examen de sus opciones reales de pelear por el ascenso, sea via directa o via playoff. Un examen ante un rival directo, el Deportivo de La Coruña, que era tercero antes de comenzar la jornada y que atraviesa su peor racha del torneo.
Tras cerrar 2025 en puestos de fase de ascenso, los amarillos visitan este domingo (21:00) el Abanca-Riazor para medirse a un Deportivo al que se le etsa atragantando el final de esta primera vuelta y que llega con la necesidad de resetear tras un diciembre torcido.
El Cádiz, por su parte, quiere prolongar la línea competitiva con el 4-4-2: bloque compacto, agresividad para sostenerse sin balón y salidas para hacer daño en transiciones o ataques más elaborados cuando el partido lo permita.
El propio técnico, Gaizka Garitano, insistió en que el equipo terminó diciembre “logrando cierta regularidad”, y que el reto es que los picos altos y bajos no estén tan separados.

El principal condicionante del once cadista está en el carril derecho: Iza está sancionado y Caicedo no está disponible, por lo que el partido apunta a un escenario con soluciones de plantilla y, sobre todo, de cantera. Todo indica que Juan Díaz puede ser la alternativa natural para mantener a Jorge More en el eje y no alterar más piezas de las necesarias. Bailaría probablemente con la peor pareja, uno de los mejores jugadores de la categoría: Yeremay.
En cualquier caso, Garitano dejó un mensaje claro sobre los jóvenes: confianza total y “sin miedo” a ponerlos.
El Cádiz ha viajado con Antoñito Cordero y Jerónimo Dómina en la convocatoria. En ambos casos, su participación queda pendiente de la documentación federativa, aunque el cuerpo técnico confía en poder contar con ellos cuanto antes.
Enfrente, el Deportivo vuelve a competir con el objetivo de recuperar solidez y gol tras un tramo final de año en el que encadenó resultados negativos. El regreso del parón y el mercado han traído aire nuevo y soluciones para un equipo que quiere volver a imponer su plan desde el inicio.
El choque medirá, además, dos estilos opuestos. El Deportivo es un equipo de talento y pegada, con nombres diferenciales por delante y capacidad para cambiar registros durante el partido. Garitano lo definió en la previa como “un favorito claro” y avisó de su versatilidad: varía dibujos y propone alternativas según el guion.

El Deportivo y el Cádiz tienen su principal diferencia en la producción ofensiva: los coruñeses casi duplican los goles del Cádiz (32 frente a 20), una brecha que también se refleja en el volumen de tiros (184 por 146) y, sobre todo, en los disparos a puerta (91 frente a 61).
En cambio, el Cádiz presenta unos registros más contenidos, propios de un equipo más pragmático. Tiene mejores números defensivos (19 goles encajados por 21), concede menos ocasiones claras y compensa su menor posesión y precisión de pase (46% y 78%, por el 51% y 84% del Dépor) con mayor agresividad y capacidad para competir sin balón.
De hecho, los amarillos provocan más córners, cometen más faltas y ven más tarjetas, una radiografía de un equipo intenso, físico y vertical, que no necesita dominar el juego para ser peligroso. Dos formas distintas de llegar arriba que explican por qué el duelo se presenta tan equilibrado como exigente.
Un partido para medir aspiraciones
La clasificación dice “duelo directo” y el contexto lo subraya: el Cádiz visita a un tercero en un estadio históricamente adverso, con bajas sensibles en los laterales y con la ambición de confirmar que lo de diciembre no fue un pico, sino una tendencia. El Deportivo, por su parte, necesita una victoria para reforzar su candidatura y cortar cualquier duda tras el último tramo de 2025.
En Riazor, donde al Cádiz siempre le costó, el arranque de 2026 trae una pregunta clara: ¿puede este Cádiz competir de verdad como equipo de ‘playoff’ también lejos de casa?