El Cádiz CF cierra una temporada para olvidar encajando una goleada ante el campeón de LaLiga Hypermotion
Sergio Arribas trata de frenar a Andrés Martín en el Racing de Santander-Cádiz CF. Foto: LaLiga.

El Cádiz CF cierra una temporada para olvidar encajando una goleada ante el campeón de LaLiga Hypermotion

El Racing fue muy superior durante buena parte del encuentro y despachó al Cádiz con un contundente 4-1 en una tarde marcada por el último gol de Álex Fernández de amarillo

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Menos mal que el Cádiz CF había hecho los deberes una semana antes. Porque viendo el potencial ofensivo del Racing de Santander y las dificultades defensivas que sigue mostrando este Cádiz CF, la visita a El Sardinero habría sido una auténtica pesadilla de haber llegado con la permanencia en juego. La salvación llegó a tiempo. La derrota también.

El conjunto amarillo cerró la temporada con una contundente derrota por 4-1 frente a un Racing que necesitaba un punto para proclamarse campeón de Segunda División y que dejó claro desde el primer minuto por qué estará la próxima temporada en Primera.

Los cántabros fueron muy superiores durante toda la primera mitad, aprovecharon los errores defensivos del Cádiz y llegaron al descanso con un contundente 3-0. Los de Imanol Idiákez reaccionaron tras el paso por vestuarios, encontraron premio con un gol cargado de simbolismo de Álex Fernández y llegaron a vivir sus mejores minutos de la tarde antes de que Íñigo Vicente terminara de sentenciar el encuentro.

Al final, fiesta en Santander y alivio en Cádiz. Cada uno celebró lo suyo.

El Cádiz arrancó con el esquema esperado. Un 4-2-3-1 con Jerónimo Dómina como principal novedad en lugar de Álvaro García Pascual en la punta de ataque. Poco se le ha visto al argentino. El Racing, por su parte, presentó prácticamente el once previsto, con la única entrada de Íñigo Vicente por Suleimán.

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La diferencia de urgencias se notó desde el primer momento. El conjunto cántabro se hizo dueño del partido desde el pitido inicial y obligó a David Gil a intervenir en varias ocasiones de mérito durante el primer cuarto de hora. El guardameta amarillo sostuvo a los suyos con dos buenas intervenciones cuando el encuentro amenazaba ya con romperse.

Curiosamente, cuando el Cádiz parecía haber encontrado algo de equilibrio llegaron sus mejores minutos del primer tiempo. Los amarillos lograron acercarse al área local y dispusieron de una ocasión muy clara tras una cesión comprometida de la defensa racinguista. Jerónimo Dómina se adelantó al portero, pero se quedó sin espacio para definir y optó por buscar el disparo casi sin ángulo cuando De la Rosa aparecía en mejor posición.

Fue un espejismo.

Poco después llegó el primer golpe. Una mala salida de balón de Pelayo (al que se le ha visto a ver esa suficiencia que tanto daño le hace) entregó mal a Ortuño, permitiendo una recuperación alta del Racing. La jugada terminó con una combinación entre Arana y Canales que acabó convirtiéndose en el 1-0.

El segundo llegó apenas unos minutos después. Tras una posible falta sobre Álex Fernández que los amarillos reclamaron sin éxito, el Racing lanzó una transición perfecta por la banda derecha. El centro encontró a Arana dentro del área y Juan Díaz no logró llegar a tiempo para impedir el remate.

La pausa de hidratación no cambió absolutamente nada. El Racing siguió dominando, David Gil continuó evitando males mayores y finalmente llegó el tercero. Una combinación entre Íñigo Vicente y Canales permitió a Arana firmar una magnífica vaselina para establecer el 3-0.

Solo en el tramo final del primer tiempo logró el Cádiz adelantar algunos metros y aproximarse algo más al área local. También los locales habían levantado el pie. Ya era demasiado tarde para los cadistas en u partido que estaba decidido antes del descanso.

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Idiákez movió el banquillo en el descanso buscando una reacción. Dawda sustituyó a Jerónimo Dómina y Álvaro García Pascual entró por Sergio Ortuño. Diarra pasó a formar pareja con Álex Fernández en el doble pivote mientras García Pascual actuaba por detrás del delantero.

El cambio tuvo efecto inmediato. Apenas habían transcurrido unos segundos cuando De la Rosa protagonizó una buena diagonal que terminó con un disparo al lateral de la red. La acción fue el primer aviso de que el Cádiz había regresado con otra actitud.

Por primera vez en toda la tarde, los amarillos lograban acumular posesiones largas, instalarse en campo rival y generar sensación de peligro. También ayudaba que el Racing daba la sensación de haberse ido de vacaciones en el descanso, con todo logrado. Pero los amarillos estaban mejor. El premio llegó poco después.

Una buena acción por la izquierda terminó con un pase de García Pascual al área pequeña. Dawda no llegó a conectar con el balón, la jugada continuó viva y Álex Fernández apareció desde segunda línea para aprovechar un rechace y marcar el 3-1.

La celebración fue mucho más que un gol. El capitán lo festejó visiblemente emocionado, prácticamente al borde de las lágrimas, consciente de que estaba viviendo sus últimos momentos como futbolista del Cádiz CF.

El tanto permitió al Cádiz vivir probablemente sus mejores minutos del partido. Los amarillos dominaban la posesión y encontraban espacios ante un Racing que ya parecía haber entrado en modo celebración. Pero cuando mejor estaba el conjunto de Idiákez llegó el cuarto.

Jaime Mata intentó generar peligro dentro del área, Pelayo consiguió rechazar la acción y el balón cayó muerto a los pies de Íñigo Vicente. El atacante local no perdonó y estableció el 4-1. El castigo resultó excesivo para lo que estaba ocurriendo en ese momento del encuentro, pero encajaba perfectamente con una temporada en la que demasiadas veces cada error propio o cada detalle desfavorable terminó convirtiéndose en un golpe difícil de encajar.

El Sardinero celebró el título y Álex recibió su homenaje

La segunda pausa de hidratación encontró a ambos equipos en escenarios completamente diferentes. El Sardinero ya era una fiesta. La derrota que sufría el Deportivo permitía al Racing sentirse campeón de Segunda División y las olas comenzaron a recorrer las gradas mucho antes del pitido final.

El Cádiz, mientras tanto, parecía limitarse a esperar el final de una temporada demasiado larga. Antes de que terminara el encuentro llegaron los homenajes. Cuando Idiákez decidió sustituir a Álex Fernández por Moussa Diakité, los jugadores de ambos equipos formaron un pasillo para despedir al centrocampista madrileño. El capitán cadista abandonó el terreno de juego entre abrazos, aplausos y muestras de respeto de compañeros y rivales en una de las imágenes más emotivas de la tarde.

También dispuso de minutos Jorge Moreno, otro futbolista cuyo futuro apunta lejos del Cádiz y que pudo haber disputado sus últimos instantes como amarillo. Aunque parece que su entrada fue más para permitir el debut de Pablo Arana sin sobresaltos con el número de jugadores profesionales en el terreno de juego.

El Racing celebró un título. El Cádiz celebró haber sobrevivido. Que no es lo mismo. La permanencia lograda frente al Leganés evitó el desastre deportivo, pero la derrota en Santander volvió a recordar muchas de las carencias que han acompañado al equipo durante una segunda vuelta catastrófica.

Por fin terminó la temporada. Por fin acabó el suplicio. Ahora toca desconectar. Al menos durante unos días. Luego llegará el Mundial, llegarán los fichajes y volverán las promesas de un futuro mejor.

Pero antes toca analizar la fotografía completa. Esa de la que tantas veces habló Juan Cala durante estos meses. Porque la permanencia llegó, pero muy lejos de los 50 puntos. El objetivo del que habló el presidente Manuel Vizacaíno de pelear por la fase de ascenso también quedó a años luz. Lo que sí llegaron fueron algunos de los peores registros de la historia reciente del club, una fractura cada vez más evidente entre la grada y quienes dirigen la entidad y una sensación generalizada de oportunidad perdida.

Es el momento de la autocrítica. Y tan importante como escucharla será comprobar hasta dónde llega. Y, sobre todo, cuánta credibilidad tiene lo digan y asuman los mandatarios cadistas.

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