El presidente del Cádiz CF, Manuel Vizcaíno, secundado por su vicepresidente, Rafael Contreras, en una entrevista en Radio Marca.

El Cádiz CF convierte deuda en acciones: la ampliación de capital reforzará el peso accionarial de Vizcaíno, Contreras y su núcleo

La operación capitaliza aportaciones ligadas a la ampliación de 2020, con entrada de Ben Harbur, que anuló una sentencia

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El Cádiz CF someterá a votación una ampliación de capital que convertirá deuda o préstamos al club en acciones y que tendrá, sin duda, repercsusión sobre su estructura accionarial tras la sentencia que anuló la operación de 2020.

Un proceso que parece que reforzará el peso accionarial del presidente, Manuel Vizcaíno, y del vicepresidente, Rafael Contreras, así como su nucleo más cercano. En ese marco, el movimiento que se someterá a votación en la próxima Junta de Accionistas no solo tiene impacto económico: también puede resultar clave en la redefinición del control del club.

La importancia de la operación está en su fórmula: una parte sustancial de la ampliación se realizará mediante compensación de créditos. Es decir, cantidades previamente aportadas al club pasarán a convertirse en acciones, transformando deuda en capital y reforzando la posición de quienes figuran como acreedores.

En este escenario, el actual núcleo de poder del Cádiz CF, liderado por Manuel Vizcaíno y Rafael Contreras, parte con ventaja. Ambos, junto a otros inversores vinculados a la estructura accionarial (entre ellos el empresario estadounidense Ben Harburg, que ya participó en la ampliación de 2020) podrían ver incrementado su peso en el capital social sin necesidad de realizar nuevas aportaciones económicas directas en esta fase.

De la ampliación de 2020 al conflicto judicial

La operación actual no se entiende sin mirar atrás. En 2020, el Cádiz CF ejecutó una ampliación de capital de tres millones de euros que permitió la entrada de nuevos inversores en el accionariado. Sin embargo, ese proceso fue posteriormente anulado por una sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz, que declaró nulos los acuerdos adoptados en aquella Junta General.

Aunque el club ha anunciado su intención de recurrir el fallo ante el Tribunal Supremo, la resolución judicial ha introducido un elemento de incertidumbre sobre la validez de aquellas operaciones y, por extensión, sobre el actual equilibrio accionarial.

En este contexto, la nueva ampliación no solo responde a una necesidad financiera, sino que también puede interpretarse como un intento de reordenar —y potencialmente reforzar— la estructura de poder surgida tras aquel proceso ahora cuestionado.

La conversión de créditos en acciones implica que quienes han sostenido financieramente al club en los últimos años pasan ahora a consolidar su posición como propietarios. Este mecanismo permite mejorar la imagen contable de la entidad —al reducir deuda y aumentar el patrimonio neto—, pero también tiene un impacto directo en el reparto accionarial.

Además, la operación contempla una segunda fase mediante aportaciones dinerarias, que garantizaría cubrir la ampliación en caso de que no se complete en su totalidad. De nuevo, el núcleo accionarial actual tendría capacidad para asumir ese proceso, reforzando aún más su control.

Un momento bajo la lupa

La ampliación llega en un momento en el que el modelo económico del club vuelve a estar en el foco. Pese al discurso mantenido en los últimos años sobre la estabilidad financiera de la entidad, lo cierto es que el Cádiz CF ha necesitado apoyos externos en momentos clave.

Uno de los episodios más recientes se produjo al inicio de la presente temporada, cuando, según trascendió, los máximos dirigentes del club tuvieron que respaldar con un aval de cuatro millones de euros la inscripción de la plantilla en LaLiga. Aunque un aval no implica necesariamente una inyección directa de dinero, sí evidencia la dependencia de mecanismos de respaldo financiero para garantizar la operatividad del equipo.

En este contexto, la existencia de créditos ahora capitalizados abre interrogantes sobre el origen de esos recursos y su impacto en la estructura del club, especialmente en un escenario de descenso de ingresos tras la pérdida de categoría.

Más allá de su dimensión económica, la ampliación de capital dibuja un movimiento estratégico en plena batalla por el control del Cádiz CF. La conversión de deuda en acciones, unida a la posibilidad de nuevas aportaciones por parte del núcleo actual, refuerza a quienes ya dominan la entidad en un momento marcado por la presión deportiva, el distanciamiento con parte de la afición y el creciente ruido institucional.

Todo ello mientras la sombra de la sentencia que anuló la ampliación de 2020 sigue presente y a la espera de un desenlace definitivo que podría volver a alterar el tablero. En ese equilibrio entre cuentas, poder y tribunales, el Cádiz CF se juega mucho más que una operación financiera: se juega su futuro accionarial.

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