Joaquín González (dorsal 24) observa cómo su remate se convierte en el provisional 1-0 ante Las Palmas. Foto: Cádiz CF.

El Cádiz CF desaprovecha otra bala: mejora con Idiakez, pero sigue con el agua al cuello

Los amarillos se adelantaron en el minuto 3, compitieron y tuvieron opciones, pero Las Palmas impuso su calidad en los momentos clave

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El Cádiz CF ha vuelto a perder. Ha vuelto a desaprovechar una oportunidad. Ha vuelto a evidenciar que encaja con muy poco y que sigue dependiendo más de los fallos de sus perseguidores que de sí mismo. Sí, pero también es verdad que ha estado mejor. Con qué poco le vale ahora mismo: perder… pero competir.

En el estreno de Imanol Idiakez, el conjunto amarillo cayó ante la UD Las Palmas (1-2) en un partido en el que mostró una versión más competitiva, más ordenada y con mayor capacidad para sostener fases del juego, aunque terminó penalizado, una vez más, por los detalles en las áreas.

El plan parecía claro desde el inicio. Tras una jornada favorable, el Cádiz arrancaba fuera del descenso con 38 puntos, marcando la permanencia y dependiendo de sí mismo. Huesca y Mirandés apretaban a dos puntos, el Zaragoza seguía por detrás y la Real Sociedad B no había aprovechado su oportunidad. Todo estaba servido para dar un paso al frente que, finalmente, no llegó.

Idiakez apostó por un 1-4-4-2 reconocible, con Joaquín y Moussa en el doble pivote, Antoñito Cordero en la izquierda y Lucas Pérez acompañando a Álvaro García Pascual en punta. La propuesta no solo fue táctica, sino también emocional: el equipo salió más intenso, más comprometido y mucho más conectado con el partido y con su gente.

Ese arranque tuvo premio inmediato. Tras un primer aviso de Cordero que acabó en saque de esquina, el Cádiz encontró el gol en su segunda llegada: combinación entre Cordero y Suso y remate de Joaquín al fondo de la red en el minuto 3.

El equipo lograba adelantarse y, con ello, recuperar algo que llevaba semanas perdido: la sensación de control y confianza. Pero a este Cádiz le hace falta mucho de ambas cosas.

Las Palmas no se descompuso. El equipo de Luis García mantuvo su plan, empezó a acumular posesión y fue ganando presencia en campo rival, aunque sin un dominio aplastante durante muchos tramos del primer tiempo. El partido se movió en un equilibrio más real de lo que podía esperarse por dinámicas previas.

El empate llegó en el minuto 14, cuando Kirian encontró espacio en la frontal para conectar un disparo preciso ante el que poco pudo hacer Víctor Aznar. A partir de ahí, el encuentro entró en una fase en la que los visitantes gestionaban el balón y el Cádiz respondía con orden, intensidad y alguna llegada puntual.

Ambos equipos tuvieron opciones antes del descanso. Las Palmas generó alguna llegada clara más, como en la que se lesionó Iza en el 28, pero el Cádiz también rozó el segundo en el tiempo añadido, cuando Joaquín culminó una gran acción individual que obligó al guardameta visitante a realizar una intervención de mucho mérito.

El empate al descanso mantenía el partido abierto y al Cádiz dentro de la pelea.

La segunda mitad no alteró en exceso el guion.

Las Palmas siguió elaborando más las jugadas, pero el Cádiz sostuvo mejor las distancias, defendió con mayor criterio y no se descompuso en ningún momento. El problema volvió a aparecer en un detalle, en una acción mal resuelta que terminó decantando el encuentro.

El 1-2 nació de un balón a la espalda de Juan Díaz que Diakité no logró cubrir. Kirian recibió con espacio en la frontal, su disparo tocó en Climent, el rebote volvió a caerle y definió al lado contrario al que se había lanzado inicialmente Víctor Aznar.

No fue una gran transición ni una jugada elaborada, sino una acción puntual mal defendida que volvió a castigar al Cádiz.

El equipo, eso sí, reaccionó mejor que en otras ocasiones. No se rompió, siguió compitiendo y buscó el empate, sobre todo a través del balón parado, donde generó varias situaciones de peligro. Sin embargo, volvió a evidenciar su principal déficit: la dificultad para crear ocasiones claras en juego dinámico ante un rival ordenado.

Mejoría en cifras, misma urgencia en la clasificación

Los datos del partido refuerzan esa sensación de mejora parcial. El Cádiz no fue inferior en términos estadísticos, igualó en tiros a puerta, generó más remates totales y compitió la posesión durante buena parte del encuentro, algo que no venía siendo habitual.

Los números, incluso, dibujan un partido más igualado de lo que transmitió el tramo final.

Solo en el tramo final, con el marcador en contra, Las Palmas amplió su dominio con balón. Sin embargo, el fútbol volvió a castigar al Cádiz en lo esencial: la eficacia en las áreas. Mientras el equipo amarillo necesita mucho para generar peligro, su rival encontró el gol en dos acciones bien interpretadas.

El encuentro se cerró definitivamente con la expulsión de Kovacevic en el tiempo añadido, en una acción evitable por el lugar en el que hizo la entrada, en campo contrario, y por la forma. Una roja que dejó al equipo sin opciones en el último intento.

La derrota mantiene al Cádiz como equipo que marca la permanencia, pero reduce aún más el margen de error. No mucho en lo numérico, apenas un punto menos de distancia, pero sí en lo anímico: ya solo es un partido de ventaja con Huesca y Mirandés.

El duelo en León del sábado se convierte ya en una finalísima dentro de una secuencia de seis finales en la que no hay red. Ya quedan cinco.

Hubo señales positivas. Pero ya no basta con eso.

El Cádiz necesita ganar. Y lo necesita ya.

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