El Cádiz CF necesita ganar ya al Leganés para encontrar tranquilidad entre tanto ruido y ahuyentar los primeros fantasmas
Los amarillos, todavía sin victorias y en descenso tras siete jornadas, reciben al último rival al que ganaron en casa con la mejoría de Tenerife como motivo para creer en la reacción
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El Cádiz CF recibe este sábado al CD Leganés en un partido que empieza a tener bastante más valor que los tres puntos. Los amarillos necesitan ganar entre tanto ruido (la mayor parte generado por el propio club y sus mandatarios) para empezar a ahuyentar los fantasmas de las casi catastróficas últimas temporadas.
Después de siete jornadas, el equipo de Albert Celades todavía no sabe lo que es ganar, ocupa la 20ª posición con cuatro puntos de 21 posibles y necesita transformar la mejoría mostrada en Tenerife en una victoria que permita enderezar el rumbo, recuperar confianza y conceder algo de tranquilidad a un proyecto que continúa sin arrancar. Enfrente estará el conjunto de Rubén Albés, décimo con 11 puntos, y un Álvaro Morata muy críticado (como casi siempre) que acumula casi 500 días sin marcar en Liga.
Hay, al menos, algunos motivos a los que puede agarrarse el cadismo para pensar que la primera victoria está más cerca. El equipo ofreció una mejor versión en Tenerife y ahora regresa al JP Financial Estadio para disputar dos partidos consecutivos como local. Y el calendario ha dejado una coincidencia tan curiosa como esperanzadora: los dos próximos visitantes son precisamente los mismos rivales frente a los que el Cádiz consiguió sus dos últimas victorias ligueras en casa.
Son, además, las dos únicas victorias como local que ha conseguido el Cádiz en todo lo que va de 2026. El Leganés fue la más reciente, con aquel 3-0 del 24 de mayo que aseguró la permanencia amarilla. También fue el único encuentro de toda la segunda vuelta de la pasada temporada que el Cádiz consiguió ganar ante su afición.
Ahora vuelve al JP FInancial el último equipo que salió derrotado de allí. Si se buscaban precedentes para alimentar algo de ilusión, el calendario al menos ha puesto uno encima de la mesa.
Tranquilidad necesita especialmente el equipo sobre el césped porque fuera de él resulta complicado encontrarla. La actualidad institucional vuelve a competir con la deportiva y el último episodio ha llegado con el pulso al Ayuntamiento del club y del patrocinador este jueves y viernes para la instalación del rótulo de JP Financial en el estadio, sin la autorización municipal correspondiente. El Cádiz atribuye al patrocinador la responsabilidad de tramitar los permisos, mientras el Ayuntamiento obligó a la paralización de los trabajos y la retirada de las letras.
Otro charco extradeportivo alrededor de un equipo que precisamente necesita que todo lo que le rodea ayude a rebajar la presión. El ruido institucional termina llegando de una u otra manera al verd, una lección futbolística que Rafael Contreras, como vicepresidente ejecutivo y el principal responsable del proyecto del club, no parece haber aprendido en estos años en el mundo del fútbol para trasladarla a la gestión cotidiana: cuanto más delicada es la situación deportiva, menos necesita el equipo que la conversación vuelva a desviarse hacia los despachos.
Esta semana se ha buscado tranquilidad incluso desde la fe. Plantilla y dirigentes acudieron a la tradicional ofrenda floral a la Patrona y posteriormente visitaron al Nazareno de Santa María. Sea desde el trabajo, el fútbol o incluso desde esa ayuda, al Cádiz empieza a urgirle encontrar algo que cambie su dinámica.
Porque ha llegado octubre y todavía no ha ganado.
Cuatro puntos de 21 y una victoria que ya no puede esperar
El empate en Tenerife (1-1) permitió cortar una secuencia de tres derrotas consecutivas, pero prolongó a siete las jornadas sin victoria. El balance es suficientemente elocuente: cero triunfos, cuatro empates y tres derrotas.
El Cádiz es 20º con cuatro puntos, lleva tres jornadas instalado en posiciones de descenso y está a dos puntos de la permanencia. Pero mirar únicamente hacia abajo tampoco explica la dimensión del problema.
Christian Septién situó el play-off como objetivo de la temporada y esa zona empieza a alejarse mientras los amarillos continúan esperando su primer triunfo. El Leganés, con 11 puntos, está ya siete por encima del Cádiz y a solo dos de los puestos de promoción de ascenso.

Ante el Tenerife el equipo estuvo mejor, al igual que en la segunda parte ante el Girona. Celades insiste en la mejoría. "El equipo está creciendo", aseguró en la previa. El técnico considera que en Tenerife se vio un Cádiz más próximo a lo que pretende y reconoce que fue el encuentro en el que sucedieron más cosas de las que quiere ver sobre el terreno de juego.
Pero también dejó la frase que coloca cualquier análisis en su verdadera dimensión: "Lo más importante son las victorias". Y todavía no hay ninguna. "Me agarro a que la victoria ya podría haber llegado y ya la podríamos tener", explicó Celades, que considera que su equipo no mereció perder frente al Girona y debió ganar en Tenerife.
Las sensaciones pueden conceder tiempo. Los resultados son los que terminan proporcionando tranquilidad.
El Leganés, la última víctima en el JP Financial
Que sea precisamente el Leganés quien visite ahora Cádiz añade un componente especial al encuentro. Fue el 24 de mayo, hace algo más de cuatro meses, cuando los amarillos se impusieron por 3-0 en un partido decisivo para asegurar la permanencia.
Desde entonces, el Cádiz no ha vuelto a ganar un partido de Liga ante su afición. Aquella victoria fue además la única conseguida en casa durante toda la segunda vuelta de la pasada temporada y una de las dos únicas victorias ligueras como local que el equipo amarillo ha celebrado en todo 2026.
El calendario ha querido ahora juntar de nuevo a los dos rivales de esas dos victorias. El Cádiz afrontará dos jornadas consecutivas en el JP Financial Estadio, una de esas peculiaridades cada vez más habituales de los calendarios modernos, y recibirá precisamente a los mismos equipos frente a los que logró sus dos últimos triunfos como local.
El dato sirve para alimentar cierta esperanza, pero también para dimensionar el problema que arrastra el equipo desde hace meses. Ganar delante de su afición se ha convertido en una excepción. El Leganés regresa ahora al escenario en el que sufrió un 3-0 y del que ningún otro visitante ha vuelto a marcharse derrotado desde entonces.
Aquel encuentro dejó además una de las imágenes más bonitas de la pasada temporada. El triunfo garantizaba prácticamente la continuidad cadista en Segunda mientras dejaba al Leganés al borde del descenso. Pese a ello, numerosos aficionados amarillos animaron a los seguidores pepineros después del partido e incluso les hicieron un pasillo a la salida mientras coreaban "Leganés se salva".
El conjunto madrileño terminó consiguiendo la permanencia en la última jornada.
Ahora la situación es diferente. El Leganés llega mucho más tranquilo que el Cádiz. Es décimo con 11 puntos después de tres victorias, dos empates y dos derrotas. Viene de caer 0-2 ante el Castellón, pero permanece a solo dos puntos del play-off.
Rubén Albés tampoco quiere lamentaciones después de ese tropiezo. "El fútbol no es para flojos, no hay cabida para llorar por la derrota", aseguró antes de viajar a Cádiz.
Zárate llama a la puerta y Vladys pide continuidad
Celades podría mantener buena parte del bloque que empató en Tenerife después de la mejoría mostrada en el Heliodoro. Vladys Kopotun tiene argumentos para continuar como delantero. Su primera titularidad dejó movilidad, presencia ofensiva y el gol del empate. Ibon Sánchez también tuvo protagonismo y asistió al ucraniano en el 1-1.
Una de las decisiones más interesantes estará en el centro del campo. Dilan Zárate cambió el ritmo del Cádiz después de entrar ante el Tenerife y su rendimiento abre el debate sobre la continuidad de Jandro Orellana en el once. El equipo ganó energía, velocidad e intención ofensiva con su entrada y el canterano aparece ahora como una alternativa real para acompañar a Marc-Olivier Doué.
También existe incógnita en la portería. Celades sorprendió en Tenerife dando entrada a David Gil por Jokin Ezkieta y no ha despejado quién ocupará el puesto frente al Leganés.
Ontiveros representa otra cuestión pendiente. Después de ser titular contra Las Palmas y Girona, no disputó ningún minuto en Tenerife. Celades reconoce que el cuerpo técnico todavía busca la fórmula para recuperar su mejor versión después de un largo periodo de inactividad. "Tenemos que acertar cómo hacerlo", explicó el entrenador, que destacó el esfuerzo del futbolista para recuperar su nivel.
Las bajas vuelven a condicionar las posibilidades. Gocholeishvili continúa sin entrenar y su lesión se está prolongando más de lo previsto inicialmente. Tampoco están disponibles Iuri Tabatadze y Manu Rivera, mientras Bojan Kovacevic y Kenan Toibibou permanecen con sus respectivas selecciones.
Morata llega con una sequía de casi 500 días
En el Leganés todas las miradas volverán a dirigirse hacia Álvaro Morata. El delantero llega a Cádiz después de un encuentro complicado contra el Castellón (su fallo a puerta vacía se ha hecho viral) y con una sequía especialmente llamativa: acumula 493 días sin marcar un gol en un partido de Liga. Su último tanto liguero se remonta al 24 de mayo de 2025, cuando marcó con el Galatasaray.
Una racha que convierte su presencia en uno de los grandes focos del encuentro, especialmente después de esas ocasiones desperdiciadas en la última jornada.
Albés cuenta además con el regreso de Gharbi después de que Túnez diese por finalizada su concentración, aunque el futbolista ha tenido poco tiempo para trabajar con sus compañeros y ha pasado por un proceso gripal. Enric Franquesa y Tejero también regresan, mientras Rubén Peña y Diawara son baja.
El Leganés presenta números modestos en ataque, con seis goles en siete jornadas, uno menos que los siete del Cádiz. Los amarillos tienen una mayor posesión media y manejan más el balón, pero el conjunto pepinero genera más remates y más disparos a portería por encuentro. Dos equipos que, por caminos diferentes, tampoco han encontrado hasta ahora demasiada facilidad para convertir sus ataques en goles.
Un partido para empezar a cambiar el escenario
El Cádiz necesita que la mejoría apreciada ante el Tenerife tenga continuidad, pero sobre todo necesita que tenga consecuencias.
No basta ya con jugar mejor durante determinados tramos, controlar más el balón o transmitir mejores sensaciones. Después de siete jornadas, cuatro puntos de 21 y ninguna victoria, ganar empieza a ser una necesidad para abandonar la zona de descenso y evitar que la distancia respecto al objetivo marcado para esta temporada continúe aumentando.
Celades necesita también ese resultado. El empate de Tenerife y la evolución del juego proporcionaron algo de oxígeno, pero la situación seguirá condicionada por un marcador que se resiste desde agosto.
El Cádiz tiene ahora dos encuentros consecutivos en casa para intentar cambiar el escenario. Y el primero será precisamente contra el último rival al que fue capaz de ganar ante su afición. El calendario le ofrece una pequeña coincidencia a la que agarrarse; al equipo le corresponde convertirla en algo más que una curiosidad.
Este sábado, a partir de las 18:30 horas, Alejandro Morilla Turrión dirigirá en el Nuevo Mirandilla un partido en el que Juan Luis Pulido Santana estará al frente del VAR.
El equipo busca su primera victoria. El entrenador necesita resultados. La clasificación exige reaccionar. Y un proyecto rodeado nuevamente de ruido necesita que, por una vez, sea el fútbol el que monopolice la conversación.