El Cádiz CF responde sobre Sport City, pero deja nuevas dudas: Nomadar, los 8,25 millones y una transparencia que llega tarde
El club confirma que la reorganización viene de 2025 y que mantiene sus créditos frente a Sport City, mientras presenta la futura integración en una cotizada como garantía de transparencia
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El Cádiz CF ha decidido responder. No mediante una comparecencia pública, tampoco con una rueda de prensa en la que puedan surgir repreguntas, para qué, lo hace a través de su herramienta #ElCádizResponde en X que tampoco es que estuviera siendo muy activa.
Esta vez, al menos, entra en algunas de las cuestiones que habían quedado abiertas alrededor de la anunciada escisión financiera inversa de Sport City Cádiz, aunque las explicaciones no despejan los temores surgidos en el cadismo.
Las respuestas aportan información relevante. El club confirma que la operación forma parte de una reorganización iniciada en 2025, asegura que los créditos y deudas entre Cádiz CF y Sport City no desaparecen, niega efectos sobre el límite salarial o la confección de la plantilla y reconoce abiertamente que la estructura está diseñada para una futura integración dentro de un grupo con mayor capacidad financiera y proyección internacional.
Pero también ocurre algo bastante habitual en los asuntos societarios que han rodeado al Cádiz durante los últimos años: cada respuesta abre otra pregunta.
Y esta vez existe además una cronología difícil de obviar. El 17 de agosto Cádiz Directo publicó las cuentas de Sport City Cádiz correspondientes a 2025 y sacó a la luz, entre otras operaciones, los 8,25 millones de euros que la sociedad reconoce deber al Cádiz CF. El día 20, tres días después, el club anunció la escisión. Ahora llega una batería de respuestas sobre cuestiones que no habían sido explicadas públicamente hasta entonces.
Los 8,25 millones siguen existiendo: ahora lo confirma el propio Cádiz
Una de las respuestas más claras afecta precisamente a aquella deuda. Preguntado por si el Cádiz pierde el dinero relacionado con Sport City, el club asegura que "la escisión no extingue ni modifica los créditos o deudas existentes entre el Cádiz y SCC". También sostiene que mantiene plenamente sus derechos como acreedor.
Es una aclaración importante porque confirma algo que ya señalábamos al analizar la operación: separar societariamente Cádiz CF y Sport City no hace desaparecer por arte de magia los 8,25 millones.
Pero mantener jurídicamente un derecho de cobro no responde por completo a la cuestión económica. Sigue siendo necesario saber cómo queda la capacidad real de Sport City para afrontar sus obligaciones una vez ejecutada la reorganización, qué garantías existen y qué tratamiento tendrán las demás relaciones financieras entre las sociedades.
Las cuentas de 2025 ya mostraban además una situación bastante más compleja que una deuda aislada. Sport City consiguió cerrar el ejercicio con beneficio contable gracias, entre otros movimientos, a la plusvalía registrada por la venta de acciones de Nomadar, mientras una parte muy relevante del importe de aquella operación continuaba pendiente de cobro al terminar el ejercicio. Esa combinación entre beneficios contabilizados, dinero todavía no recibido y créditos millonarios fue precisamente una de las razones por las que este medio habló de los "regates" de sus cuentas.
¿Salen siete millones del patrimonio? El matiz del efectivo
También resulta significativa la respuesta a otra crítica. El Cádiz niega que "salgan siete millones de euros del patrimonio del club" y precisa que "no salen 7 millones de euros en efectivo", sino que se trata del valor contable de la participación en Sport City que se reorganiza societariamente.
El matiz es importante, pero también cambia ligeramente la pregunta. La discusión no era necesariamente si alguien sacaba siete millones en billetes de una caja. Lo que se plantea es qué ocurre con un activo que actualmente figura dentro del patrimonio del Cádiz CF cuando Sport City deja de ser su filial.
El club afirma además que existe contraprestación porque los accionistas que lo deseen recibirán participaciones de Sport City en la misma proporción que mantienen en el Cádiz. Y ahí aparece otra cuestión: esa contraprestación la reciben los accionistas, mientras conviene explicar con precisión qué efecto patrimonial tiene la operación para la propia SAD.
Nomadar: ¿"un socio más" o la compañía en la que se integrará el Cádiz?
El bloque de Nomadar deja probablemente la formulación más llamativa de todas. A la pregunta de si se cede el control político, el Cádiz responde que "Nomadar está previsto que pase a ser un socio más". Sin embargo, unas líneas después, al explicar las ventajas de la operación, habla de "su integración en una compañía cotizada en Nasdaq".
Las dos expresiones necesitan encajar mejor. Ser "un socio más" del Cádiz no transmite exactamente la misma idea que integrar el Cádiz dentro de una compañía cotizada. Y el asunto adquiere todavía más importancia porque un documento publicado por el Cádiz CF (y difundido por Carlos Pardeza en su X), recoge un escenario en el que Nomadar llegaría a ser titular de, al menos, la mayoría del capital social del Cádiz CF.
El Cádiz debería explicar con mayor claridad cuál es exactamente el escenario final previsto. Porque si Nomadar puede terminar ostentando una mayoría del club, la expresión "un socio más" se queda corta para describir el alcance potencial de la operación.
La transparencia de Nasdaq frente a la información que recibe el cadismo
Hay además una respuesta especialmente paradójica. El Cádiz sostiene que su integración en una compañía cotizada en Nasdaq aportará "mayores exigencias de auditoría, transparencia y control corporativo".
Formalmente es cierto que una cotizada estadounidense está sometida a obligaciones regulatorias, financieras y de información muy superiores a las de una sociedad privada convencional. Otra cuestión completamente distinta es la transparencia que percibe el cadismo.
Y ahí la experiencia alrededor de Nomadar y de buena parte de los proyectos vinculados a Rafael Contreras ha generado precisamente numerosas críticas por lo contrario: información escasa, tardía o extraordinariamente técnica sobre movimientos que afectan directamente al Cádiz.
La propia gestación de Nomadar es un ejemplo. Buena parte del entorno cadista empezó a conocer la verdadera dimensión del proyecto cuando su salto al mercado bursátil estaba ya muy avanzado. Viajes, transformaciones societarias, cambios de estructura y operaciones posteriores han ido llegando muchas veces al conocimiento público cuando estaban ejecutadas o muy encaminadas.
Que los documentos regulatorios tengan que presentarse en Estados Unidos no significa automáticamente que el accionista minoritario o el aficionado del Cádiz reciba una explicación clara de aquello que afecta a su club. Transparencia regulatoria y transparencia comunicativa no son exactamente lo mismo.
Un proyecto que viene de 2025... pero que se explica ahora
El Cádiz aporta otra novedad: sostiene que la operación no surge con la llegada de Christian Septien, sino que "es un paso más del proceso de reorganización societaria iniciada en 2025".
La afirmación desmonta cualquier interpretación según la cual toda la estructura hubiera sido diseñada en los últimos días. Pero abre otra pregunta igualmente legítima: si se trabaja en ella desde 2025, ¿por qué el cadismo conoce ahora su alcance?
Y, sobre todo, permite separar dos cuestiones distintas. Una cosa es cuándo comenzó a diseñarse la operación. Otra, cuándo decidió el club explicarla públicamente.
La cronología de esa comunicación sigue siendo la misma: el 17 de agosto Cádiz Directo publica las cuentas de Sport City y revela los 8,25 millones de deuda con el club; el 20 de agosto el Cádiz anuncia la escisión; posteriormente comienza a responder públicamente sobre patrimonio, créditos, Nomadar, límite salarial y control societario.
Que la reorganización viniera de 2025 no impide preguntar por qué todas estas explicaciones no llegaron antes.
Respuestas sin repreguntas
El formato elegido tampoco es irrelevante. #ElCádizResponde permite al club seleccionar las preguntas, redactar las respuestas y publicarlas sin posibilidad inmediata de repregunta. Es mejor que el silencio, pero no sustituye una comparecencia pública cuando se aborda una operación capaz de modificar profundamente la estructura societaria del Cádiz CF.
Porque quedan cuestiones sencillas: cuál será la valoración definitiva de Sport City; cuál es la ecuación de canje; qué accionistas participarán; cómo interactúa la operación con la ampliación de capital; qué posición exacta tendrá Nomadar; cómo quedará el control efectivo del Cádiz; y qué informes de valoración existen, ahora que el propio club confirma que los tiene.
También queda una cuestión puramente comunicativa. Durante años, buena parte de todo lo relacionado con Sportech, Sport City, Nomadar y Contreras ha necesitado páginas de terminología empresarial para responder a preguntas que caben en una línea: quién pone el dinero, quién lo debe, quién controla qué y quién asume finalmente el riesgo.
El Cádiz ha empezado ahora a contestar algunas de ellas. Cuatro días después de que las cuentas de Sport City colocaran públicamente una cifra —8,25 millones— sobre una relación económica que hasta entonces apenas se explicaba.
Y quizá ahí esté precisamente el problema de fondo. La nueva estructura promete más auditoría, más transparencia y más control corporativo gracias a Nasdaq. El cadismo, mientras tanto, sigue teniendo que reconstruir buena parte de la historia después de que las operaciones estén diseñadas, encaminadas o ejecutadas.
Presentar documentos ante un regulador estadounidense es transparencia financiera obligatoria. Explicarle a Cádiz qué se está haciendo con su club antes de que tenga que descubrirlo por partes es otra cosa.