De la Rosa intenta controlar el balón durante el estreno liguero ante el Celta Fortuna, en el que fue uno de los jugadores más incisivos del Cádiz CF. Foto: Cádiz CF.

El Cádiz CF se queda sin premio después de enseñar otra cara ante el Celta Fortuna

Los amarillos controlaron durante cerca de una hora, tuvieron más posesión y remataron 16 veces, pero no encontraron el gol y acabaron físicamente fundidos ante un filial en el que Ezkieta salvó un punto

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El Cádiz CF no ganó, pero al menos volvió a parecer un equipo y con una idea de a lo que quiere jugar. Los amarillos mostraron una propuesta que pasa por la posesión y llevar el peso del partido, pero acabaron fundidos y casi les cuesta el partido.

Después de una semana convulsa, un cambio de entrenador a las puertas de la Liga y una pretemporada que había dejado muchas más dudas que certezas, los amarillos ofrecieron ante el Celta Fortuna una imagen bastante mejor de la esperada y muy alejada de la mostrada apenas una semana antes en el Trofeo Carranza.

Hubo balón, intención de mandar y voluntad de buscar la portería contraria. Hubo también mucho de un trabajo anterior que no puede borrarse en unos días y algunas primeras pinceladas de lo que pretende Albert Celades. Hubo muchas caras nuevas (hasta siete integrantes del once no estaban el año pasado en el Cádiz) y presencia de la cantera (tres de los cuatro defensores tenían dorsal del filial). Lo que no hubo fue gol.

El 0-0 deja por ello una sensación contradictoria. El Cádiz controló durante aproximadamente una hora, tuvo más la pelota, llegó más y remató mucho más que su rival, pero no consiguió convertir ese dominio en una ventaja.

Cuando las piernas comenzaron a fallar, el partido cambió y fue el Celta Fortuna el que terminó empujando a un equipo exhausto. Ahí apareció Jokin Ezkieta para evitar que un estreno esperanzador en cuanto a la imagen terminara convertido en una derrota.

Los números finales muestran hasta qué punto el Cádiz tuvo el partido en sus manos sin terminar de agarrarlo. Acabó con el mismo 64% de posesión que tenía al descanso, realizó 16 remates por solo tres del Celta y lanzó seis córners frente a dos. Sin embargo, la diferencia se redujo hasta un escaso 4-3 cuando se cuentan únicamente los disparos entre los tres palos. Mucho volumen y demasiado poco daño.

El dato explica buena parte del empate. El Cádiz tuvo más balón, remató más y durante muchos minutos jugó más cerca de lo que pretende ser que de lo que había mostrado en algunos momentos de la pretemporada. También lo hizo con un equipo profundamente renovado, con numerosos futbolistas que no formaban parte de la plantilla la pasada campaña y una importante presencia de jugadores formados en la cantera.

El Celta Fortuna sacó de centro y tuvo unos primeros minutos de inercia por haber realizado el saque inicial, pero el Cádiz necesitó muy poco para apropiarse del balón. Antes de alcanzar el minuto cinco ya había empezado a mandar y a instalar el encuentro en el terreno que aparentemente pretendía Celades.

El nuevo técnico había hablado el día anterior de ser proactivos, tratar bien la pelota y proponer cosas, y sus jugadores intentaron trasladarlo desde el comienzo al césped. Conviene, sin embargo, repartir los méritos. Celades apenas ha tenido unos días para trabajar y buena parte de ese fútbol de posesión, toque y control también encaja con lo que venía intentando construir Imanol Idiakez durante la pretemporada.

A esa base pudieron añadirse algunos conceptos del nuevo entrenador, pero resultaría precipitado atribuir en una semana todo lo que mostró el Cádiz en su estreno.

Durante aproximadamente los primeros veinte minutos, los amarillos tuvieron claramente más balón y se asomaron con mayor frecuencia al área contraria, aunque les costaba convertir esa presencia en peligro verdadero. El partido comenzó a equilibrarse después, coincidiendo además con varias tarjetas amarillas a los locales, alguna especialmente rigurosa. Al árbitro se le calentó el bolsilló y tuvo que tirar de compensación para, en la primera acción similar del conjunto vigués, también apareció la cartulina.

Curiosamente las amarillas (tres en 21 minutos) frenaron a los locales. El Celta encontró entonces la manera de avisar. En el minuto 23, un disparo desde la frontal del área de Ángel Arcos obligó a Ezkieta a realizar una gran intervención. Curiosamente en una jugada en la que habái dejado pasar el balón Milla, hijo del mítico delantero camerunés Roger Milla. Fue el primer aviso serio de que tener la pelota no significaba necesariamente tener todas las ocasiones.

El Cádiz llegó a la primera pausa de hidratación manteniendo mayor presencia con balón, aunque el partido ya estaba bastante más equilibrado. Y poco después apareció quien estaba siendo el futbolista más incisivo de los amarillos.

De la Rosa fabrica lo que al Cádiz le faltó rematar

De la Rosa, capitán y estrenando el dorsal 11 (ambos que lucía Suso el primer partido de la pasada ampaña), fue una amenaza constante mientras tuvo fuerzas. Encaró, buscó profundidad y convirtió su banda en la principal vía para hacer daño al Celta Fortuna. En el minuto 33 protagonizó la ocasión más clara del primer tiempo.

Una buena salida de balón cadista terminó en sus botas y un control largo lo convirtió luego en un autopase que le dejó el camino abierto. Había probado el disparo poco antes, pero esta vez levantó la cabeza y encontró a Izeta en una posición magnífica. El delantero no consiguió engatillar el remate probablemente por el bote del balón.

Cordero y el Propio Dela protagonizaron sendos remates peligrosos.

El Cádiz siguió creyendo y De la Rosa continuó apareciendo, aunque el Celta B también demostró que podía castigar cualquier error. Una pérdida de Kouamé permitió al filial plantarse con enorme peligro ante Ezkieta y el guardameta volvió a resolver la situación en el mano a mano. Antes del descanso hubo todavía una buena acción de Cordero que terminó en un centro peligroso y, prácticamente en la última llegada, el propio Cordero recibió solo en la frontal, pero se precipitó cuando la jugada pedía algo más de calma.

También quedó una acción polémica en el minuto 44. En una disputa dentro del área que inicialmente podía hacer pensar en un posible penalti favorable al Cádiz, el colegiado terminó señalando falta en ataque.

El descanso llegó sin goles, pero con un Cádiz que había dejado una impresión positiva. Las cifras acompañaban esa sensación de control: los amarillos habían tenido el 64% de posesión y ocho remates frente a dos del Celta Fortuna, aunque el dato de disparos entre los tres palos advertía ya del problema que terminaría acompañándolos durante toda la noche.

El Celta cambia y el partido se equilibra

El Celta Fortuna movió dos piezas en el descanso y retocó su disposición, aparentemente con la intención de reforzar la zona central. Celades mantuvo inicialmente el mismo equipo y el Cádiz todavía tuvo capacidad para generar una oportunidad muy clara en el minuto 57.

Otra vez nació de De la Rosa. Su centro tocó en un defensor y llegó con una trayectoria incómoda hasta Ibón Sánchez, que intentó resolver de cabeza. Entre la oposición del defensa y el desvío previo de la pelota, el remate se marchó por encima del larguero.

A partir de ahí comenzó a cambiar el escenario. El Celta Fortuna igualó el juego y aumentó su presencia alrededor del área amarilla. Ezkieta tuvo que intervenir de nuevo para impedir el tanto visitante y el Cádiz respondió recuperando posesión, pero ya no existía aquella superioridad tan evidente de los primeros compases ni el control del partido era cadista.

Pasada la hora, Celades buscó piernas nuevas en tres zonas diferentes y refrescó el lateral izquierdo, el mediocentro y la mediapunta. El equipo mantuvo inicialmente el tono, aunque ya no controlaba el partido de la misma manera. Poco después entró Suso por un De la Rosa completamente fundido. Se marchaba el mejor futbolista de campo del Cádiz después de haber participado en prácticamente todo el peligro generado por los amarillos.

El encuentro entró entonces en unos minutos de poca actividad hasta la segunda pausa de hidratación. Después llegaría el aspecto más preocupante del estreno.

El Cádiz se queda sin piernas

El Cádiz sufrió un bajón físico muy significativo en el tramo final. No fue el cansancio aislado de uno o dos futbolistas. El equipo comenzó a quedarse sin energía en prácticamente todas sus líneas y llegó hasta el punto de necesitar sustituir a un central en los últimos minutos. El conjunto que durante cerca de una hora había querido mandar terminó teniendo dificultades para sostener el ritmo del encuentro.

El Celta Fortuna lo detectó y fue quien más apretó en los minutos finales. Los visitantes volvieron a rondar el gol en varias ocasiones y Ezkieta tuvo que aparecer nuevamente, entre ellas en un saque de esquina en el que respondió prácticamente sobre la línea. El portero terminó siendo, junto a De la Rosa, uno de los grandes nombres del estreno amarillo.

El Cádiz intentó encontrar alguna salida arriba con Suso, aunque al gaditano le faltó precisión, mientras Izeta siguió trabajando y ofreciéndose sin encontrar el premio. Ya faltaban piernas para acompañar las jugadas y aquella superioridad territorial de buena parte del encuentro había desaparecido.

En los últimos diez minutos las mejores ocasiones llegaron desde la esquina. Primero el Cádiz, en un saque de Suso que remató Javi Castro y el braceo de Coke, que daba la sensación que era para recuperar la posición, lo paró. Poco después, en el otro área Ezkeita le negó el tanto a Óscar Marcos.

El choque fue una primera señal positiva después de una semana en la que casi todo invitaba a esperar dificultades, pero también un aviso. Al Cádiz no le bastó con controlar, tocar y llegar más. Le faltó transformar todo eso en gol y, cuando desapareció la gasolina, necesitó a Ezkieta para conservar un punto que durante buena parte del encuentro había parecido insuficiente y que al final hubo que proteger.

Para todo lo que ha acontecido y parece que va a acontecer, como se suele decir: ni tan mal. Eso sí: tienen que llegar varios e importantes refuerzos.

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