Los jugadores del Cádiz CFcelebran el definitivo 3-0 ante el CD Leganés. Foto: LaLiga.
Los jugadores del Cádiz CFcelebran el definitivo 3-0 ante el CD Leganés. Foto: LaLiga.

El Cádiz CF sobrevive a sí mismo, al divorcio social y a una calamitosa segunda vuelta y sella la permanencia a falta de una jornada

Los amarillos derrotan al CD Leganés con goles de Lucas Pérez, De la Rosa y Antoñito Cordero y seguirán una temporada más en LaLiga Hypermotion

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El Cádiz CF seguirá una temporada más en el fútbol profesional. Lo hará después de una temporada, de una penosa segunda vuelta, en la que en muchos momentos pareció empeñado en irse él solito hacia el precipicio.

Una segunda vuelta impropia de un equipo diseñado para pelear por objetivos mucho más ambiciosos. Y lo hará también después de convivir durante meses con una fractura social cada vez más evidente entre buena parte de la afición y quienes dirigen la entidad.

La permanencia matemática llegó este domingo gracias a una contundente victoria por 3-0 frente al CD Leganés, un resultado que permite al conjunto amarillo afrontar con tranquilidad la última jornada en Santander y pone, con ello, fin a meses de angustia.

Los goles de Lucas Pérez, De la Rosa y Antoñito Cordero resolvieron un partido que fue más igualado de lo que refleja el marcador, pero que el Cádiz supo interpretar mejor que su rival desde el primer minuto.

Porque si algo hizo bien el equipo de Imanol Idiákez fue entender exactamente qué partido tenía que jugar. Algo que ha venido haciendo desde la llegada del técnico al banquillo cadista, el tercer entrenador de la campaña.

Ante el Leganés, Idiákez apostó por una alineación muy similar a la que había empatado una semana antes en Castellón. García Pascual ocupó la referencia ofensiva, Lucas Pérez retrasó unos metros su posición para actuar por detrás del delantero y Diarra acompañó a Kouamé en la sala de máquinas. El resto, lo mismo.

El Cádiz CF sobrevive a sí mismo, al divorcio social y a una calamitosa segunda vuelta y sella la permanencia a falta de una jornada

Lejos de acusar la presión del encuentro, el Cádiz salió mandando.

Los amarillos encontraron rápidamente campo rival y apenas habían transcurrido seis minutos cuando llegó el primer golpe. García Pascual se animó con un disparo desde fuera del área que golpeó en la pierna de Miquel y, ayudado por el viento de Levante que marcó buena parte de la tarde, terminó convirtiéndose en una parábola imposible para el meta que se estrelló contra el larguero.

Soriano se había lanzado desesperadamente intentando llegar a la pelota, y tras el rechace ya estaba fuera de la jugada. Lucas Pérez apareció entonces llegando desde atrás y adelantándose a todos para cazar el balón prácticamente sobre el punto de penalti y establecer el 1-0.

El tanto permitió al Cádiz jugar con la tranquilidad que tantas veces le había faltado durante la temporada.

El Leganés reaccionó y comenzó a manejar más balón. El cuadro pepinero avisó con un disparo desde la frontal en el que David Gil tuvo que sacar una mano extraordinaria para evitar el empate en el minuto 13. Poco después Roberto López la tuvo desde la frontal.

A partir de ahí, el Cádiz consiguió estabilizar el partido. Defendió con orden, redujo espacios interiores y encontró respuestas incluso cuando Kouamé tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado en el minuto 36. La entrada de Ortuño mantuvo el equilibrio de un equipo que cada vez parecía sentirse más cómodo.

El conjunto madrileño regresó del vestuario decidido a asumir riesgos. Durante muchos minutos acumuló más posesión, adelantó líneas y buscó constantemente el costado derecho de su ataque con Luk. Allí apareció una y otra vez Sergio Arribas, convertido ya en una de las grandes noticias del tramo final de la temporada.

El zaguero firmó otro partido de enorme nivel defensivo y volvió a demostrar por qué ha terminado ganándose un sitio cuando la situación era más delicada. A su lado, Pelayo completó una nueva actuación de enorme madurez. El central ha sabido esperar su oportunidad para acabar convirtiéndose en uno de los futbolistas más fiables del equipo en este tramo decisivo.

El Leganés tenía más balón, pero el Cádiz parecía tener más control. No era una superioridad evidente ni mucho menos. De hecho, la sensación de fragilidad acumulada durante toda la segunda vuelta seguía presente. Bastaba una acción para que reaparecieran todos los fantasmas.

Y durante unos segundos pareció que esa acción podía llegar. Naim remató un saque de esquina y el balón se estrelló contra el larguero cuando buena parte del estadio ya veía el empate. Sergio Arribas despejó el peligro y la jugada continuó.

Lo que ocurrió después terminó cambiando definitivamente la tarde. El balón, frenado por el viento, permitió pelearlo a De la Rosa a unos diez metros del círculo central. El extremo arrancó entonces una carrera de casi medio campo, ganó en velocidad a los defensores que intentaron alcanzarle y definió con una serenidad que tantas veces se le había reclamado.

Era el 2-0. Era la tranquilidad. Y era también una recompensa merecida para un futbolista cuya entrega nunca ha estado en discusión, pero cuya falta de acierto había terminado afectando a su confianza.

Resultó especialmente simbólico porque justo en la jugada incluso había pedido el cambio echándose la mano al gemelo. Todavía le quedaba una última carrera. La más importante de toda la temporada.

Mientras el Nuevo Mirandilla celebraba el segundo gol, desde El Alcoraz llegaba otra noticia decisiva: el Castellón se adelantaba frente al Huesca. La permanencia empezaba a tener forma matemática.

Antoñito cerró la tarde y la permanencia

Con el encuentro encaminado, Idiákez comenzó a refrescar el ataque. Dawda sustituyó a García Pascual, Brian Ocampo entró por De la Rosa y Álex Fernández ocupó la mediapunta en lo que probablemente fue su último partido en el Nuevo Mirandilla como futbolista del Cádiz.

El uruguayo esta vez si estuvo a buen nivel y supo hacer lo que pedía el choque. Ganó metros, provocó faltas y permitió respirar a un equipo que ya veía la meta muy cerca. El tercer gol llegó precisamente desde su inteligencia.

Ortuño detectó el desmarque de Ocampo y ejecutó rápidamente una falta. El uruguayo atacó el espacio, se adentró en el área y encontró atrás a Antoñito Cordero. El jerezano controló, se perfiló y batió a Soriano para firmar el 3-0 definitivo.

Su tercer gol de la temporada. Los tres con Idiákez en el banquillo.

Con el encuentro ya decidido, el Leganés dispuso todavía de varias ocasiones para recortar diferencias. David Gil, sin embargo, volvió a aparecer con dos o tres intervenciones de mucho mérito que terminaron de asegurar una victoria tan contundente como valiosa.

El Cádiz CF sobrevive a sí mismo, al divorcio social y a una calamitosa segunda vuelta y sella la permanencia a falta de una jornada

Las estadísticas finales reflejaron un encuentro mucho más equilibrado de lo que indica el marcador.

Ambos equipos terminaron con once remates. El Leganés tuvo más posesión y un disparo más entre los tres palos. Sin embargo, el Cádiz fue mucho más eficaz en las áreas y mostró una solidez defensiva desconocida durante buena parte de la segunda vuelta.

No fue una goleada nacida del dominio absoluto. Fue una goleada construida desde el orden, la contundencia y la capacidad para castigar cada error del rival.

El Cádiz CF sobrevive a sí mismo, al divorcio social y a una calamitosa segunda vuelta y sella la permanencia a falta de una jornada

Los últimos minutos fueron una celebración. La afición comenzó a saborear una permanencia que hace apenas unas semanas parecía mucho más complicada de lo que nadie imaginaba. Pero la alegría no ocultó el malestar acumulado durante toda la temporada.

Los cánticos más repetidos durante el tramo final volvieron a señalar a la dirección de la entidad. "Vizcaíno dimisión", "vende ya" o "dile que se vaya" resonaron con fuerza en un estadio que celebraba la permanencia mientras recordaba que los problemas de fondo siguen ahí.

Porque el Cádiz se ha salvado. Pero también ha sobrevivido a una segunda vuelta desastrosa, a una fractura social evidente, a una creciente desconfianza hacia quienes dirigen el club y a una temporada que durante demasiados meses pareció caminar sin rumbo.

Al final seguirá en Segunda. Otro más en Segunda, salvando el abismo. Se ha hecho largo. Muy largo. Ahora toca desconectar. Y respirar. Porque después de una temporada así, cualquier cosa parece más sencilla. Toca disfrutar del mundial, cada quien que elija selección, pero estará bien saborear las rarezas de Curazao, Curazao, Irak, Haití, Cabo Verde, Azerbaiyán, Jordania...

Y la campaña que viene,, igua hay que seguir el curling o el snooker...

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