El Cádiz CF también pierde ante la SD Huesca y sigue reanimando rivales
Los amarillos encajan su tercera derrota consecutiva, siguen sin controlar los partidos y vuelven a pagar caro sus errores
El Cádiz CF continúa perdiendo algo más que partidos. En El Alcoraz sumó su tercera derrota consecutiva y volvió a dejar la sensación de un equipo que compite, genera ocasiones, pero ha perdido el control de los encuentros y la capacidad de sostener sus mejores momentos.
Ante una SD Huesca obligada a ganar para salir del descenso, los amarillos volvieron a ejercer de reanimadores de rivales en apuros. Los dos últimos rivales estaban en puesto de descenso antes de medirse a los amarillos (Granada CF y SD Huesca) y el otro estaba en una dinámica negativa (Albacete).
El Cádiz crea, pero no concreta. Y cuando se juega tan cerca de todo, cualquier fallo te cuesta el partido. Fue decir Gaizka Garitano que su equipo estaba mejor que cuando ocupó la primera plaza (precisamente tras derrotar al Huesca en el Nuevo Mirandilla) e iniciar los amarillos una preocupante cuesta abajo. Ha pasado de empezar el año en puestos de ascenso a, un mes después, estar en el puesto 11.
Los amarillos no solo fueron inferiores en el marcador, sino también en los números. La sensación de que este Cádiz ha dejado de controlar los partidos y no se juega a lo que quiere se traduce en las estadísticas.

Garitano apostó de inicio por un 4-4-2 con la principal novedad en el once de Roger por Dawda. El resto, lo previsto a la luz de los disponibles y de los que habían viajado. Con poco fútbol y sin contar con algunos jugadores, queda claro que el mercado de invierno hay que tratar de aprovecharlo algo más.

El arranque fue prometedor. Antes del primer minuto, Álvaro García Pascual ya había probado fortuna con un cabezazo que se marchó fuera, y el Cádiz salió mandando, con más balón y presencia en campo rival. Fue casi un espejismo.
En el minuto 5 llegó el primer susto. Un fallo en cadena de la zaga, primero en un despeje de Roger y después en la marca, dejó solo a Carrillo, que superó a Víctor Aznar en el mano a mano. El gol fue anulado por el VAR casi tres minutos después, quedando en un aviso serio para los amarillos.
El Cádiz reaccionó bien. Nada más reanudarse el juego, De la Rosa se internó por banda y puso un gran centro que Roger remató en plancha, obligando al meta local a una buena intervención. Un minuto después, el propio Roger volvió a intentarlo, esta vez al lateral de la red tras pase de Álvaro. Ahí se diluyó el Cádiz.
Los amarillos volvieron a tropezar con los mismos problemas. En el minuto 11, tras un balón suelto, Iker no supo despejar ni ganar la posición y Escobar adelantó al Huesca mientras el zaguero recriminaba a Víctor Aznar que no hubiese ido por esa pelota. El tanto castigó un nuevo error defensivo en una fase en la que el Cádiz ya había perdidoel control del centro del campo.
El conjunto amarillo seguía llegando, sobre todoe por la derecha (sin apenas noticias de Anoñito Cordero por la izquierda), pero le faltaba precisión en el último pase o en el remate. Álvaro se descolgaba y Roger atacaba los espacios, pero sin continuidad. En el 24, tras un córner, el Huesca estuvo cerca de ampliar la ventaja en una segunda jugada, aunque Mario Climent salvó el gol sobre la línea.
El Huesca comenzó a empujar con más presencia y llegadas. La inercia era claramente local, aunque en los últimos diez minutos del primer tiempo los amarillos volvieron a acercarse con un par de remates de Roger. De la Rosa, desde la derecha, era el principal argumento en el desborde, aunque estaba muy fallón en esa suerte.
La segunda mitad arrancó sin control de ningún equipo, con alternativas constantes. El Cádiz asumió más riesgos, pero sin gobernar el juego. El colegiado Arcediano cortaba mucho el ritmo hasta que tuvo que retirarse por un problema muscular, entrando el cuarto árbitro Armando Ramos Andrés. Aragonés, por cierto. Cosas del fútbol moderno.
El Cádiz tenía el balón y la iniciativa, pero no el control. En el 62 se salvó tras un remate de cabeza espectacular de Pulido que se estrelló en el poste. Poco después, Garitano movió ficha dando entrada a Dawda y Álex por Roger y De la Rosa.
En el 69, una buena acción por la derecha entre Iza y Cordero terminó con un centro al espacio que Álvaro no pudo precisar. El Cádiz generaba, pero no concretaba. Y lo hacía sin dominar el choque. Nuevo aviso en el 76, otra vez García Pascual a centro de Cordero, pero su remate de cabeza se marchó fuera por muy poco. El empate rondaba, pero no llegaba.
Bolo reaccionó con los cambios y el Huesca recuperó el control y la inercia ofensiva desde la posesión. El Cádiz empezó a diluirse y a perder claridad. En el 85, Garitano quemó sus naves con un triple cambio: entraron Raúl Pereira, Diarra y Dómina por Ortuño, Climent y Cordero.
Pero en el típico pique antes de sacar una falta, llegó la expulsión de Jorge More por una segunda amarilla muy rigurosa. Al central le sobró el empujón posterior, pero la acción no parecía suficiente para dejar al Cádiz con uno menos. Le vino grande la acción al entonces colegiado.

Ya en el tiempo añadido, un disparo de Álvaro García Pascual fue más un intento desesperado que una ocasión real. El Cádiz volvió a quedarse sin premio.
El equipo sigue perdido. Compite, pero juega demasiado cerca de su área, con pocos remates claros y sin control del centro del campo. Crea ocasiones pese a todo, pero no las transforma. Tres derrotas consecutivas, la tercera de la segunda vuelta, y una clasificación que empieza a mirar más hacia abajo que hacia arriba.
Y lo que es peor, ante equipos en mala dinámica (Albacete) o directamente en puestos de descenso (Granada y Huesca). El Cádiz está resucitando rivales. O reanimándolos, como aquella película ochentera de serie B (o casi serie z) Re-animator, de la que a comienzos de los 2000 hubo una secuela española con Santiago Segura y Elsa Pataky en el elenco. Pues lo del Cádiz en esta segunda vuelta también está siendo una película mala.