El ex obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, bendice un tradicional nacimiento navideño en una imagen de archivo. Foto: Eulogio García.
El ex obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, bendice un tradicional nacimiento navideño en una imagen de archivo. Foto: Eulogio García.

El ‘caso Zornoza’, en manos del arzobispo de Sevilla, que debe decidir si pide a Roma que lo juzgue

El informe de la Rota ya está en poder de Saiz Meneses, que tiene un mes para elevar al Vaticano la propuesta de apertura de un proceso canónico contra el ex obispo de Cádiz

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El caso de la denuncia por presuntos abusos sexuales contra el obispo emérito de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, ha entrado en una nueva fase procesal. El informe elaborado por el Tribunal de la Rota tras concluir la investigación preliminar ya se encuentra en manos del arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, que debe decidir ahora si solicita al Vaticano la apertura formal de un proceso canónico.

Según ha adelantado Religión Digital, el expediente (descrito como voluminoso y resultado de meses de instrucción) incluye la declaración del propio Zornoza, la de la presunta víctima y la de varios testigos, además del análisis jurídico correspondiente. La Rota habría apreciado indicios suficientes y aconsejaría la apertura de un proceso penal o administrativo por delitos graves.

Corresponde ahora al arzobispo hispalense redactar el denominado “voto”, una propuesta razonada que deberá remitir al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En ese documento deberá posicionarse sobre el siguiente paso procesal: si considera procedente abrir juicio y bajo qué modalidad. Su decisión no supone una condena, pero sí condicionará la forma en que el caso llegue a Roma.

Fuentes citadas por el medio especializado apuntan a que esta fase podría prolongarse alrededor de un mes, dada la complejidad de la documentación y la trascendencia institucional del caso. Si el Vaticano acepta la eventual propuesta de Sevilla, sería la primera vez en España que un obispo es procesado canónicamente por una acusación de agresión sexual a un menor.

La denuncia contra Zornoza se hizo pública el pasado 10 de noviembre, cuando trascendió que un antiguo seminarista lo acusaba de abusos reiterados durante los años noventa, cuando era rector del Seminario de Getafe. Días después, el Papa aceptó su renuncia —presentada previamente por edad— y nombró administrador apostólico en Cádiz.

Posteriormente se conoció que la Congregación para la Doctrina de la Fe había considerado verosímil la denuncia y ordenado la apertura de la investigación preliminar, cuya instrucción recayó en el Tribunal de la Rota en España. El informe final ya ha sido comunicado tanto al propio Zornoza como a la presunta víctima.

El obispo emérito mantiene su defensa y ha calificado la acusación de “injusta y falsa”. Actualmente reside en Madrid, donde, según informaciones publicadas en las últimas semanas, la Conferencia Episcopal estaría asumiendo el coste de su vivienda como obispo emérito.

La decisión que adopte ahora el arzobispo de Sevilla será determinante para el futuro procesal del caso y marcará el paso de la investigación preliminar a una eventual fase de juicio formal en Roma, en un procedimiento que pone a prueba la aplicación de la llamada “tolerancia cero” frente a los abusos dentro del propio episcopado.