Imagen de archivo de una persona sin hogar en una calle de Cádiz. Foto: Eulogio García.
Imagen de archivo de una persona sin hogar en una calle de Cádiz. Foto: Eulogio García.

El comité de Parques y Jardines desmiente al alcalde de Cádiz y asegura que “sigue aplicándose el protocolo de la vergüenza”

Los representantes sindicales sostienen que continúan los operativos diarios con Policía Local

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El comité de empresa del servicio de Parques y Jardines de Cádiz ha desmentido públicamente al alcalde de la ciudad, Bruno García, y ha asegurado que “sigue aplicándose el protocolo de la vergüenza” en los espacios públicos donde pernoctan personas sin hogar, pese a las reiteradas declaraciones municipales negando la existencia de un dispositivo específico de desalojo.

El “protocolo de la vergüenza” es el nombre que el comité de empresa dio al procedimiento aplicado en parques y plazas, que, según denunció, implica la intervención conjunta de operarios y Policía Local en los lugares donde pernoctan personas sin hogar.

En una nueva nota, los representantes sindicales afirman que dos trabajadores del servicio continúan siendo destinados diariamente a recorrer parques y plazas acompañados por una pareja de agentes de la Policía Local, en actuaciones que, según sostienen, forman parte del mismo procedimiento denunciado semanas atrás.

El comité señala que, aunque en los últimos días no se hayan producido retiradas de enseres debido a las intensas lluvias, el protocolo ha seguido aplicándose “todos y cada uno de los días” mientras el alcalde defendía públicamente que no existe ningún dispositivo nuevo.

En su comunicado, el comité insiste en que “sigue aplicándose el protocolo de la vergüenza” y recalca que los operativos continúan desarrollándose a diario, con la presencia de trabajadores de Parques y Jardines acompañados por agentes de la Policía Local. A su juicio, las declaraciones del alcalde negando la existencia de un dispositivo específico no se corresponden con la realidad de lo que ocurre en los parques y plazas de la ciudad.

Los representantes sindicales subrayan además que, aunque las lluvias hayan impedido en los últimos días la retirada de enseres, el procedimiento no se ha paralizado. “Se ha seguido aplicando todos y cada uno de los días”, remarcan en la nota, en la que reiteran su rechazo a destinar al personal de jardines a actuaciones que consideran ajenas a sus funciones laborales.

Rechazo al protocolo formalizado por el Ayuntamiento

La respuesta sindical llega después de que el Ayuntamiento anunciara la formalización de un protocolo que, según el gobierno municipal, recoge exactamente el mismo procedimiento que se venía aplicando desde hace años y añade un mecanismo de control mediante la rúbrica conjunta de Servicios Sociales, Medio Ambiente y Policía Local.

Para el comité de empresa, ese documento no supone un cambio real. A su juicio, la única diferencia sería la intervención previa de Servicios Sociales antes de la llegada de Policía Local y personal de jardines, lo que, según sostienen, no impide que posteriormente se produzcan desalojos y retirada de enseres.

Los representantes sindicales insisten en que las personas sin hogar necesitan medidas estructurales como alojamiento estable, recursos permanentes y equipos especializados de atención social, y no actuaciones que, en su opinión, tienen un carácter coercitivo.

La versión del alcalde

Frente a las acusaciones del comité de empresa, el alcalde de Cádiz ha reiterado en distintas comparecencias públicas que el procedimiento aplicado en parques y jardines no es nuevo ni responde a ningún dispositivo extraordinario. Según ha defendido, se trata de “exactamente el mismo procedimiento que se viene desarrollando desde hace años, también con el anterior equipo de Gobierno”, ahora recogido en un documento formal que incorpora un mecanismo adicional de supervisión.

El regidor ha rechazado de forma expresa cualquier acusación de hostigamiento hacia las personas sin hogar y ha insistido en que el objetivo municipal es garantizar la limpieza y la salubridad de los espacios públicos sin menoscabar los derechos de quienes se encuentran en situación de sinhogarismo. En este sentido, el Ayuntamiento sostiene que no se retiran pertenencias personales, sino únicamente residuos u objetos abandonados, y que la presencia de la Policía Local responde a labores de apoyo y acompañamiento a los operarios de Parques y Jardines.

Además, el nuevo protocolo formalizado por el Consistorio incorpora, según el gobierno municipal, un sistema de control mediante la rúbrica conjunta de las áreas implicadas —Servicios Sociales, Medio Ambiente y Policía Local— para asegurar que cada intervención se realiza conforme a las garantías establecidas.

Vuelve la polémica

La controversia se originó tras la primera denuncia pública del comité de empresa, que calificó el procedimiento como “ilegal e inhumano” y alertó de la retirada de mantas, cartones y objetos personales en los espacios donde pernoctan personas sin hogar. Desde entonces, el conflicto ha ido ampliándose y sumando nuevos actores.

La empresa adjudicataria del servicio negó haber dado órdenes de desalojo, mientras que el Ayuntamiento defendió que no existía ningún protocolo nuevo, sino la formalización de un procedimiento histórico. En paralelo, el debate saltó al terreno político: Adelante Izquierda Gaditana calificó las actuaciones de “inhumanas”, el PSOE acusó al alcalde de ignorar durante meses las advertencias de los trabajadores y los colectivos Movimiento Nadie Sin Hogar y Asociación Despertares pidieron la dimisión del concejal de Bienestar Social tras las cuatro muertes registradas en enero.

En este contexto de creciente presión social y política, el comité de empresa ha vuelto ahora a la carga, reclamando la retirada de la sanción impuesta a un trabajador que se negó a participar en estos operativos y reiterando que el personal de jardines no debe ser destinado a tareas que consideran ajenas a sus funciones laborales.

La nueva desmentida sindical vuelve a situar el foco sobre la actuación municipal y mantiene abierto un enfrentamiento que, lejos de cerrarse, parece intensificarse a medida que se cruzan versiones y se acumulan declaraciones públicas.