El día que Alfonso XII cambió el destino de Chiclana para siempre
Chiclana conmemora los 150 años de su título de Ciudad con una conferencia sobre su historia y herencia
El salón de actos del Ayuntamiento de Chiclana se llenó a fin de poder asistir al primer acto de carácter conmemorativo del 150 aniversario del título de Ciudad, una efeméride muy importante que marcará la agenda cultural y cívica del municipio durante todo el año.
El protagonista de la jornada fue el Cronista Oficial de la Ciudad, José Luis Aragón Panés, que fue la persona que dio la conferencia titulada “Chiclana en el contexto histórico de la Restauración”. Detalló los pormenores de lo sucedido en la época.
El acto contó con la presencia del regidor chiclanero, José María Román, y de casi un centenar de asistentes, entre autoridades de Chiclana, representantes de entidades culturales y vecinos interesados en conocer más sobre la historia de su localidad y también del contexto socio-político de aquellos días.
En el transcurso de su intervención, Aragón Panés realizó un recorrido por el complejo panorama político, económico y social de la España del siglo XIX, incidiendo en los cambios que trajo la Restauración borbónica y su impacto en municipios como Chiclana.
El cronista explicó cómo, tras los vaivenes del reinado de Isabel II, la revolución del año 1868 y el efímero reinado de Amadeo I, el país buscó estabilidad con la restauración de la monarquía en la persona de Alfonso XII.
En ese marco apuntó, marcó un nuevo rumbo para el desarrollo institucional y económico del territorio.
En el caso concreto de Chiclana, la conferencia detalló cómo la localidad experimentó una evolución ligada a su economía basada en el sector primario, especialmente la agricultura, la pesca y la vitivinicultura.
El cultivo de la vid y la producción de vinos y aguardientes alcanzaron un notable auge en la segunda mitad del siglo XIX, lo que convirtió a la villa en un enclave relevante dentro de la comarca gaditana.
Aragón Panés recordó que este esplendor económico coincidió con el momento en que el Rey Alfonso XII, desde el Real Sitio de San Ildefonso, firmó el Real Decreto del 8 de agosto de 1876 por el que Chiclana fue elevada oficialmente a la categoría de ciudad, un honor que compartió con el municipio valenciano de Alzira.
El cronista subrayó además la importancia de ese reconocimiento real, que no solo representó un símbolo de progreso, sino también el reflejo de una comunidad que había sabido consolidar su identidad y su estructura social.
“La concesión del título de Ciudad fue el resultado de un esfuerzo colectivo, de una población que crecía en población, actividad económica y vida cultural”, señaló Aragón Panés durante su intervención.
El valor de la efeméride en Chiclana
Por su parte, el alcalde José María Román destacó el valor de esta efeméride como oportunidad para reflexionar sobre la trayectoria de Chiclana y proyectarla hacia el futuro.
José María Román agradeció el trabajo de la comisión organizadora del 150 aniversario, integrada por historiadores, técnicos municipales y representantes de asociaciones locales, que desde hace semanas prepara un programa de actividades conmemorativas que se extenderá a lo largo de todo 2026.
“Queremos que este año sirva para reforzar el sentimiento de pertenencia y orgullo por nuestra ciudad, y también para difundir su historia entre las nuevas generaciones”, explicó José María Román.
El acto finalizó con un turno de preguntas y un intercambio de impresiones entre los asistentes, que valoraron enormemente la claridad y el rigor de la exposición del cronista.
La conferencia de Aragón Panés, además de inaugurar oficialmente el calendario conmemorativo, sirvió como punto de partida de cara a una serie de actividades que incluirán exposiciones documentales, publicaciones, rutas históricas y homenajes a personalidades que han contribuido al desarrollo de Chiclana desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Con este primer acto, Chiclana abre un año de celebración que busca rememorar un logro administrativo así como reivindicar el legado cultural y social de una comunidad que ha sabido mantener su carácter y dinamismo a lo largo de siglo y medio de Historia.